sustentable

Uno de los tantos antiguos hoteles de nuestra zona fue reconstruido. Los actuales dueños privilegiaron la mano de obra local y la inclusión de servicios que según ellos faltaban en Roca.



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Mobiliario volado para ganar espacio a favor del huésped.

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El desayunador es uno de los espacios conservados.

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El auditorio fue concebido a raíz de una necesidad de la ciudad.

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Apostar a lo local y a lo sustentable parecen ser las premisas que impulsaron a Arturo y Cecilia Arribere, padre e hija, a comprar el ex Hotel Bristol en pleno centro de General Roca y convertirlo en Estepa.

Es una familia de Cipolletti que incursionó por primera vez en hotelería hace diez años en Añelo. “Allí vimos una gran oportunidad por la cuestión de la explotación del petróleo. Aquí, en Roca, vemos que la ciudad tiene futuro en relación a lo comercial y lo productivo. Además de ser el centro del Valle”, afirma Arturo.

Antes de tomar la decisión, la familia hizo un recorrido por la zona y vieron que había una falta importante en inversión hotelera. “Por ejemplo, la idea de unificar los dos locales que daban al frente vino a raíz de la necesidad observada de salones de usos múltiples o auditorios ubicados en el centro”, explica Cecilia.

Varios cambios sucedieron hacia el interior. Repasémoslos. Las instalaciones de agua y de calefacción se hicieron totalmente nuevas, se agregaron salidas de emergencia dentro de un replanteo general de seguridad e higiene, se cambiaron los sommiers, los colchones, la blanquería, los baños de las habitaciones se re-construyeron, se sacaron todas las alfombras y se puso porcelanato, se restauraron banquetas y escritorios.

La selección del color de la pintura de las paredes vino apropósito de la elección del nombre. Es un verde oliva, al que se le suma la señalética en vinilo en gris, en un tamaño de tipografía que ocupa un lugar importante en la puerta de la habitación. Bien distinto a los números de metal anteriores.

El hotel tiene 40 habitaciones y capacidad para 100 pax. Se conservaron los empleados ya que los nuevos dueños se guiaron por los comentarios que los huéspedes habían realizado acerca del desempeño del personal en los buscadores de reservas en línea.

“Buscamos todo local, nos resulta más práctico y en definitivamente más económico”, menciona Cecilia en relación a la selección del estudio arquitectura roquense, al artista, Mariano Srur, que contribuyó con 11 imágenes de sus viajes por la estepa patagónica, a la mano de obra para la construcción, la pinturería, la manufactura del cortinado.

Memoria descriptiva

La arquitecta Victoria Joison explica que “se trata de un encargo emblemático de lo que significa trabajar con la tipología de “hotelería urbana” que tiene dos condicionantes muy precisos: el lugar donde está inserto y la preexistencia de un hotel en funcionamiento. Se trata de un formato con habitaciones confortables concebido para la persona que viene a alojarse a la ciudad por un corto tiempo de estadía”.

Dentro de los requerimientos primaron ciertas cuestiones: aprovechamiento al máximo de lo existente, conservar el nivel de calidad 2 estrellas, actualizar y renovar todos los espacios mejorando la experiencia del cliente, estudio al máximo de las dimensiones de los locales para optimizar su uso generando un ambiente doméstico y atractivo.

El trabajo inicial del estudio consistió en el desarrollo del interiorismo de un ‘model room’ que englobó todos los conceptos, texturas, colores y terminaciones que, luego de construidas y evaluadas por la familia Arribere se trasladaron al resto del hotel.

“Acompañamos en asesorar y guiar en la toma de decisiones como el nuevo nombre, asociándolo al lenguaje de interiorismo”, concluye Joison que subrayó que el hotel nunca se cerró para hacer las modificaciones señaladas.

Este recorrido fotográfico realizado por el estudio de arquitectura muestra lo que muchos no conocíamos del hotel: su interior. Quedó sólo la superficie.

Las imágenes de Mariano Srur son el marco artístico.

El dato

“En este hotel incorporamos la energía solar instalando termotanques y paneles para el agua caliente”,

señala Cecilia Arribere, dueña del nuevo hotel roquense.

“El asesoramiento que brindamos fue integral. Partimos del ‘menos es más’ y quitamos adornos, cuadros grandes, veladores”,

comenta la arquitecta Victoria Joison del estudio Joison/Pedrazzoli de Roca.

fotos: césar izza

En este estado estaba la propiedad

Datos

2 millones
de pesos fue la inversión entre la compra del inmueble, los honorarios del estudio, blanquería, colchones y más.
“En este hotel incorporamos la energía solar instalando termotanques y paneles para el agua caliente”,
“El asesoramiento que brindamos fue integral. Partimos del ‘menos es más’ y quitamos adornos, cuadros grandes, veladores”,

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