Debatamos políticas educativas, pero de frente
Es común hoy en Argentina escuchar discursos que hacen de la crítica a la presidenta o a las políticas kirchneristas el centro de su eje, sin importar si los argumentos son válidos o no.
PUNTOS DE VISTA
La nota del Prof. Roncallo publicada por el “Río Negro” el 9 de diciembre no escapa a esta lógica y por eso creo necesario al menos aclarar algunos supuestos que sostiene y que pretenden mostrarse como verdades cuando en realidad estarían desconociendo principios elementales de nuestra democracia. Las críticas que expresa son variadas, por lo que me centraré en algunas. Por ejemplo, cuando habla del autoritarismo del anterior ministro Mango, por haber “prohibido la palabra” y de dictaminar resoluciones autoritarias “inconsultas”. Más allá de que afirmar que se prohibió la palabra suena como cuando los medios de comunicación hegemónicos exclaman que no hay libertad de expresión y a la vez dicen lo que quieren y muchas veces sin fundamento, es evidente que nadie se privó de criticar la gestión de Mango con una virulencia que hoy realmente no se nota. Sin embargo, lo que me parece más imperioso de analizar es que se hable de resoluciones autoritarias. Las resoluciones en el ámbito educativo son normas legales que se definen en el Consejo Provincial de Educación, cuerpo colegiado con vocales representantes del gobierno, de los docentes y de los padres/madres. La Constitución fija que las resoluciones educativas se definan en ese espacio democrático. Decir que no fueron consultadas implica desconocer al Consejo Provincial de Educación como cuerpo colegiado, y su legitimidad para definir las resoluciones que éste trate, y desconocer la legitimidad de los vocales representantes del gobierno electo por el voto popular, como también cuestionar al propio representante docente que siempre ha sido propuesto por el sindicato y, en forma particular, a la representante de los padres/madres. ¿Cuál sería entonces, para el Prof. Roncallo, el ámbito válido de discusión de las políticas educativas con el conjunto de la sociedad? Estaríamos hablando de otro ámbito que no figura en la Constitución provincial ni en las leyes de Educación. ¿No es toda una definición ideológica desconocer lo fijado en la Constitución y las leyes educativas cuando no se acuerda en lo que se resuelve? La representación de los padres/madres, a pesar de estar prevista en la Constitución provincial desde hace décadas, recién se efectivizó en la gestión del ministro Mango, como un acto concreto y no sólo discursivo de real democratización del sistema educativo. Afirmar, como lo hace el Prof. Roncallo, que la vocal madre se eligió a dedo es desvalorizar el sistema democrático vigente, desconocer que la representación del pueblo la tienen los legisladores y no alguna corporación específica. La vocal madre fue electa por los legisladores con el mismo sistema que la defensora del pueblo, adoptando este mecanismo transitorio hasta que la ley determine el definitivo, tal como finalmente lo hizo la ley 4819. Si al Prof. Roncallo no le agradó la conformación de la mayoría legislativa que el pueblo eligió en ese momento, acompañando a nivel nacional la fórmula de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es un tema personal de él y sus opciones políticas, y está en su derecho, pero no puede desconocer la voluntad popular y afirmar que porque no le gusta el color político triunfante entonces no sirve, es “a dedo”. Lo llamativo es que las tres resoluciones que propone anular van en línea con la educación como derecho social, de acuerdo a la ley Orgánica de Educación votada por unanimidad en la Legislatura. No puedo dejar de recordar la postura de los opositores neoconservadores que proponen derogar todas las leyes votadas por el kirchnerismo. ¿Coincidencia casual? ¿O similar mecanismo ideológico cuando no existen argumentos y sólo se busca la oposición por la oposición y la descalificación con supuestos falsos? Otra coincidencia discursiva con posturas neoconservadoras es negar en el análisis los avances que se han hecho, en nuestro caso en los escasos dos años y medio de gestión. ¿No sería mucho más enriquecedor reconocer avances, ya que permite al mismo tiempo reconocer lo que falta hacer? Salvo que se esté en contra de políticas implementadas efectivamente tales como: • Una ley Orgánica de Educación con los principios de la educación como derecho social, tal como los sindicatos docentes y organizaciones populares vienen luchando durante décadas. • La cobertura del 100% en salas de cuatro años, primera provincia que alcanzó este verdadero logro en nuestro país. • Haber duplicado las escuelas primarias de jornada completa u otras formas de ampliación de jornada. • Las escuelas para todos, gratuitas durante el verano, para dar más oportunidades de estudios a los estudiantes que lo necesiten. • Las escuelas secundarias para jóvenes con otro formato y otro horario más acorde a las necesidades de esta edad. • Una recomposición histórica de los salarios docentes rionegrinos, que pasaron del puesto 23 al sexto lugar de los mejores sueldos en Argentina. • Haber titularizado a miles de compañeros, incluyendo el inicio del concurso para supervisores, primero en la historia de Río Negro. • La expansión del sistema educativo con la creación de más de 3.000 puestos de trabajo y más de 40 instituciones educativas nuevas. • La multiplicación de las políticas socioeducativas para fortalecer la trayectoria de los estudiantes. • La creación de cinco escuelas técnicas nuevas, la expansión de la matrícula en estas escuelas en un 50%. • La gestión con el gobierno nacional para conseguir ser la primera provincia en distribuir las netbooks del programa Conectar Igualdad en la totalidad de las escuelas secundarias. • La formación permanente de miles de docentes en forma gratuita, con el Estado como principal protagonista. • La educación intercultural, trabajada con las organizaciones de los pueblos originarios • Y muchas cosas más que se comenzaron a hacer en esos dos años y medio de gestión y que quedaron a mitad de camino cuando el gobernador dejó el proyecto del kirchnerismo. Para finalizar, quiero retomar el inicio de la nota publicada que refiere a la expulsión del afiliado Mango. Al compañero Mango se lo expulsó del sindicato por considerar incompatible ser ministro de Educación y afiliado de la Unter, no otra cosa dice la nota acusatoria. Toda una definición ideológica: los trabajadores no pueden ejercer el gobierno. Cuánta diferencia con los principios ideológicos de Lula o Evo Morales. Pero, además, es extraño que el Prof. Roncallo, quien se destaca por su apego a las reglamentaciones, defienda un proceso tan antirreglamentario y autoritario como la expulsión de Mango, a quien no se le ofreció el elemental derecho a defensa, ya que la nota citándolo para ejercerla llegó dos días después de su expulsión. Más allá de las discusiones formales, sería bueno debatir las políticas educativas, de fondo, y de frente como hace nuestra presidenta, a pesar de que la oposición también la acusa de autoritaria cuando no tiene argumentos para una crítica constructiva. (*) Exsecretario de Educación durante la Gestión Mango
ALDO SPESSOT (*)