Una visión humanista sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA)
La nueva encíclica de León XIV “Magnifica Humanitas” sobre el avance de las nuevas tecnologías de la información fue considerado un aporte sustantivo en el tema. DIARIO RIO NEGRO dialogó con la socióloga María Isabel Gatti, académica de UCASAL, sobre sus principales ejes.
El pasado 25 de mayo de 2026, el Vaticano marcó un hito en la historia del pensamiento social cristiano al publicar “Magnifica Humanitas”, la primera encíclica del Papa León XIV. Este documento de 130 páginas no es solo una reflexión teológica, sino una hoja de ruta política y ética frente al avance de la inteligencia artificial (IA).
En el documento, el pontífice de origen estadounidense presentó una serie de advertencias sobre cómo la tecnología podría afectar a la humanidad.

Entre otros peligros, dijo que la IA podría conducir a “nuevas formas de esclavitud” debido a las condiciones que a menudo se expone a los trabajadores para extraer los recursos. “Cuerpos marcados, mutilados, desgastados para que el flujo de cálculos no se interrumpa”, denunció el papa. Al mismo tiempo, el documento pide soluciones tecnológicas más sostenibles “para reducir el impacto sobre el medioambiente y cuidar nuestra Casa común”. En clara referencia a los conflictos actuales, León XIV cuestionó el concepto de “guerra justa” desplegado por el presidente de EE.UU. Donald Trump.
En una entrevista exclusiva con Diario Río Negro, la Dra. María Isabel Gatti, socióloga y Directora del Observatorio de Protección para la Infancia y Bienestar Digital de la Universidad Católica de Salta (UCASAL), desglosa la profundidad de un texto que, según sus palabras, busca devolverle a las personas el mando de la tecnología e interpela no sólo a los católicos o cristianos.

De la Revolución Industrial a la Revolución Algorítmica
La elección del nombre del pontífice y la fecha de firma del documento (15 de mayo) no fueron casuales. León XIV busca un hilo conductor con su predecesor León XIII, quien en 1891 publicó Rerum Novarum, la encíclica que abordó los estragos de la Revolución Industrial.
Gatti destaca que, así como en el siglo XIX el problema era la explotación en las fábricas, hoy el desafío es la permeabilidad de la IA en cada espacio de la vida social. Para la socióloga, la encíclica rompe con el mito de la neutralidad tecnológica. “La tecnología no es neutral y la IA tampoco”, afirma Gatti, coincidiendo con el Papa en que los algoritmos hoy responden a lógicas de dominio y exclusión a menudo dictadas por grandes actores corporativos que operan por encima de los Estados.
Cómo “desarmar” la IA
Uno de los conceptos más potentes del documento es el llamado a “desarmar” la inteligencia artificial. Según Gatti, esto no implica que la encíclica proponga un abandono de la tecnología o de la idea de progreso, sino promover el pensamiento crítico y la regulación ética para evitar que el algoritmo domine lo humano. Según la socióloga , este concepto implica exigir que los algoritmos sirvan al bien común y no a intereses militares o geopolíticos particulares.

Para proteger lo humano frente al avance tecnológico, la encíclica y la investigadora plantean estrategias para recuperar la mediación humana y la noción de vulnerabilidad. “Debe existir siempre una mediación humana que impida que las personas queden a la intemperie del cálculo frío de una máquina” señala Gatti.
Por otra parte, frente al paradigma de la “eficiencia absoluta”, la encíclica defiende la fragilidad, el cuidado y la dependencia como dimensiones esenciales de la humanidad que ninguna máquina puede simular o sustituir.
Gatti advierte especialmente sobre el riesgo de una “nueva colonización” donde los algoritmos, al basarse en las temáticas mayoritarias en la red, invisibilizan lenguas y culturas minoritarias. Citó un ejemplo que se compartió en la presentación de la encíclica: “una profesora originaria del Congo advirtió sobre la posibilidad de que, como los modelos dan respuesta basados en la mayor presencia de temáticas ya disponibles en la red, contenidos en lenguas africanas como el suajili o las culturas de pueblos originarios de América Latina sean ignorados” y podrían desaparecer “simplemente porque los algoritmos no las procesan ni las producen. Si no tenés producciones en esas lenguas, desaparece la calidad y diversidad cultural”, advierte la experta. Agregó además los sesgos de género y discriminación de minorías que el sistema, sin control humano, automatiza.
El fin del pleno empleo
El impacto en el mundo del trabajo es quizás el punto de mayor fricción social. León XIV denuncia las “nuevas formas de esclavitud digital” y la vigilancia automatizada. Gatti es tajante: “A esta altura ya está comprobado que la IA crea desempleo”. La velocidad del cambio tecnológico impide que los trabajadores se reconviertan a tiempo, lo que genera un desplazamiento masivo.
La socióloga rescató una analogía histórica: así como la Revolución Industrial dio origen al “sábado inglés” para equilibrar las relaciones sociales, hoy la encíclica respalda indirectamente debates como la reducción de la jornada laboral a cuatro días para distribuir el empleo existente.
Gatti relató el comentario de un empresario en EE.UU. que asegura haber sustituído al 60% de su plantilla con IA en un año, pero dejó una pregunta incómoda: “¿Dónde están los que perdieron el trabajo? Para la Iglesia, el desarrollo debe ser integral o no será desarrollo” señala.
La fragilidad humana frente a la eficiencia técnica
La encíclica defiende el valor de la vulnerabilidad y la fragilidad humana frente al paradigma tecnocrático que solo busca la eficiencia absoluta.
Gatti enfatiza que la inteligencia es una capacidad intrínsecamente humana y que las máquinas solo “simulan” procesos. Por ello, el papa exige que las decisiones críticas —como un tratamiento médico, la concesión de un plan social o, más grave aún, la decisión sobre la vida y la muerte en una guerra— jamás sean delegadas a un sistema automatizado. Este llamado se extiende al medio ambiente. Los centros de datos consumen cantidades ingentes de energía y agua, bienes cada vez más escasos en la economía moderna. León XIV denuncia el impacto ecológico y humano de la extracción de “tierras raras”, donde niños y adolescentes trabajan en condiciones peligrosas .
Gobernanza digital: Babel o reconstrucción fraterna
Finalmente, la encíclica aboga por una gobernanza internacional que regule la IA, especialmente para evitar su uso con fines militares. Gatti explica que el papa ve una conexión directa entre el desarrollo tecnológico actual y las necesidades de la guerra. La académica destacó que para ilustrar el camino a seguir, el texto utiliza dos imágenes bíblicas contrapuestas: la torre de Babel, “símbolo del individualismo el egocentrismo y la soberbia de querer llegar al cielo sin Dios”, y la reconstrucción de Israel tras el largo exilio en Babilonia liderada por un profeta enviado por Dios “a un pueblo que estaba como medio perdido”, que se hizo “sin un plan preestablecido, desde abajo hacia arriba, desde la escucha a las familias y a las comunidades”, agrega Gatti.
“Magnifica Humanitas” es, en esencia, una apuesta por la fraternidad, concluye la Dra. Gatti. “El corazón del mensaje es la construcción de estructuras sociales más humanas”. En un mundo donde el algoritmo amenaza con decidir nuestro futuro, León XIV “nos recuerda que la técnica debe servir al bien común y que el cuidado del otro sigue siendo la única dimensión que ninguna máquina podrá sustituir”, concluye la investigadora de UCASAL.
El pasado 25 de mayo de 2026, el Vaticano marcó un hito en la historia del pensamiento social cristiano al publicar “Magnifica Humanitas”, la primera encíclica del Papa León XIV. Este documento de 130 páginas no es solo una reflexión teológica, sino una hoja de ruta política y ética frente al avance de la inteligencia artificial (IA).
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