Degas y el desnudo, la gran muestra del Orsay de París
Por Oscar Smoljan, DirectorMuseo Nacional de Bellas Artes Neuquén
APUNTES DE LA CULTURA
A lo largo de tres meses, el Musee d’Orsay de París, en colaboración con el Museum of Fine Arts de Boston, presenta una gran muestra monográfica dedicada al artista impresionista Edgar Degas (1834-1917), centrada en sus trabajos sobre el desnudo femenino, muchos de los cuales no fueron expuestos en su tiempo por el autor debido, entre otros motivos, a la censura.
“Degas y el desnudo” ha sido el título de esta gran colección, la más importante de este pintor y escultor que se da en la capital francesa desde la retrospectiva de 1988 que presentó el Grand Palais. Son más de 170 obras que abarcan la mayoría de las técnicas y disciplinas que como pocos manejó el artista, como la pintura, el pastel, la carbonilla, el grabado y la escultura.
La muestra se inscribe en una serie de exposiciones que el Orsay presenta con el objetivo de mostrar el avance de los conocimientos sobre los grandes maestros de la pintura francesa de la segunda mitad del siglo XIX, y que comprende, además de Degas, sendos homenajes a Claude Monet y Edouard Manet.
La exhibición, con la que también colaboraron el Philadelphia Museum of Arts, el Art Institute de Chicago y el Metropolitan de Nueva York, muestra la evolución de la técnica del pintor a lo largo de medio siglo en un tema específico que ocupó en su vida artística un lugar destacado, tanto como sus famosas bailarinas o sus caballos.
Aparecen aquí mujeres desnudas en todas las situaciones, casi siempre de espaldas o con sus rostros apenas delineados, peinándose, bañándose o simplemente arreglándose, muchas de ellas prostitutas del París del siglo XIX, a las cuales solía frecuentar -y también retratar- como lo hicieron muchos de esa generación impresionista, el más famoso, Henri de Toulouse-Lautrec.
Por esta razón muchas de estas obras, que fueron consideradas por su temática como “pornográficas”, no conocieron la luz pública hasta pasados muchos años de haber sido gestadas.
Esta serie de trabajos con prostitutas, en su mayoría monotipos de pequeñas dimensiones, fueron realizados por Degas entre 1877 y 1880, una etapa de retraimiento del pintor en la que casi no buscó exponer, por lo que son considerados como una suerte de ejercicios personales del artista, reservados para sí mismo o para un selecto círculo de amigos.
Después de esos años, Degas se aboca más a retratar mujeres desnudas en sus quehaceres cotidianos, recurriendo al uso del pastel, técnica en la que el artista fue un experto.
Para esta época casi final de su vida, Degas, que venía de la más estricta formación clásica, comienza a esbozar en sus trabajos los nuevos trazos que, no mucho tiempo después, empezarían a consolidar Picasso y Matisse.
Para los expertos, esta muestra de desnudos de Degas tiene ese valor, el de dar testimonio de medio siglo de radical evolución de un pintor que fue desde el más absoluto clasicismo, pasando por el impresionismo y dando finalmente los primeros trazos de lo que sería después el Arte Moderno.