“Del medio pelo y la década ganada”

Por Redacción

Me alegra tener la oportunidad de debatir públicamente y en tan buenos términos sobre las distintas miradas que tenemos algunas personas sobre el medio pelo y la década ganada. No es fácil para mí discutirlo en una mesa de café. Sin embargo, prefiero hacerlo –y con respeto– a través de estas páginas. Gracias a Ud., Sr. Flynn, he conocido un poco el pensamiento de Jauretche, del cual extracto lo siguiente: “Medio pelo es el sector que dentro de la sociedad construye su estatus sobre una ficción en que las pautas vigentes son las que corresponden a una situación superior a la suya, que es la que se quiere simular. Es esta ficción lo que determina ahora la designación y no el nivel social ni la raza. El equívoco se produce a un nivel intermedio entre la clase media y la clase alta, en el ambiguo perfil de una burguesía en ascenso y sectores ya desclasados de la alta sociedad”. Tobías Garzón, en su “Diccionario de argentinismos”, expresa: “Aplícase a las personas de sangre o linaje sospechoso o de oscura condición social que pretenden aparentar más de lo que son”. Con respecto a esta última definición, considero que la clase media sigue estando donde siempre estuvo y los del medio pelo serían los sectores que por alguna razón han tenido una evolución muy rápida en su calidad de vida, ya sean los nuevos políticos, sindicalistas, empresarios afines y funcionarios públicos a quienes nadie les pone la lupa encima (como bien dijo la presidenta en su última cadena). Hay muchos funcionarios que no podrían justificar lo que tienen. Defendiendo un poco al gremio (soy comerciante), la expresión “la única patria del comerciante es el dinero”, adjudicada a nuestro prócer Manuel Belgrano, hay que enmarcarla en la época en que se vivía, ya que cada comerciante debería ser un poco “monopólico”. Me cuesta creer que hubiera más de dos proveedores de uniformes, sombreros y armamentos. ¿O la rapiña mercantil extranjera era mejor y más barata? Es como si el Congreso fuera monopólico, ¡haría lo que quisiera con las leyes! Hoy la realidad es muy distinta y los comerciantes debemos lucharla palmo a palmo con nuestra competencia para poder subsistir. Hoy los comerciantes somos uno más en la fuerza laboral, aunque el cuerpo ya nos pase la factura. Y le aseguro que nuestro sentido de patria no pasa por el dinero. Sobre la década ganada, digamos que podríamos estar un poco mejor, ya que hubiera preferido no perder tantos puestos de trabajo que dejó el cierre de estaciones de servicio, frigoríficos, galpones de empaque, comercios, pequeñas empresas y economías regionales. Habría que ver los números. Que un sector esté bien no significa que el resto se encuentre en las mismas condiciones. Todavía se ve mucha pobreza. Se observa aquí, en Neuquén, donde el único sector que mueve (y distorsiona el mercado) es el petróleo. Todavía no solucionamos el problema del conjunto. Lo invito a debatir, por ejemplo, la prohibición de exportar carnes, lo que originó –entre otras cosas– la pérdida de divisas, el cierre de establecimientos y la consiguiente desocupación. ¿Le pareció una medida acertada? ¿Por qué? Entre “opinólogos”, quiero decirle que nadie puede invalidar nuestro derecho a expresarnos. Es más, nosotros contamos sólo con este medio para hacerlo y debemos aprovecharlo. Nuestras opiniones tienen mal que mal sus fundamentos, podemos discrepar y en buena hora que sea así. Los opinólogos a los que hacía referencia en mi carta anterior son aquellos que aprovechando el anonimato de internet opinan cosas que muchas veces no hacen al tema en discusión y lo único que logran es generar malestar. Tanto intolerantes como corruptos están en todas partes. Por lo tanto, era interesante saber desde qué lugar se opina. Vuelvo a repetirle que respeto sus palabras, pero coincido con Ud. en que no acordaríamos. Ud. sufre el transporte público de colectivos. Yo participé activamente para que la licitación sea transparente. Y luego, para que se cumpla el pliego. Critiqué a los organismos de control. Amigo, ¡seguirá sufriendo! Por último, a mí me gusta cantar. Le propongo que me acompañe con su guitarra y juntos cantemos ¡“Cambalache”! Abrazo de opinólogo. Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén

Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén


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