Denuncia que un hombre con salidas transitorias intentó abusarla

Fue el sábado a la mañana en pleno centro de General Roca. La policía sólo investiga un intento de robo.



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La tienda de la joven comerciante fue el escenario del ataque. (Foto: Gentileza )

Una joven comerciante de General Roca denunció que un hombre intentó abusar de ella el sábado a la mañana. Sin embargo, la policía -hasta el momento- investiga el caso como tentativa de robo calificado por el uso de arma. Desde la Comisaría Tercera confirmaron que el hombre, de 25 años, tenía salidas transitorias del Establecimiento de Ejecución Penal Nº 02 y que fue detenido el sábado a las 10 por “tentativa de robo calificado por el uso de arma, luego de que ingresara a una tienda ubicada en calle Tucumán al 200”.

Según el parte oficial, “el hombre intimidó con un cuchillo a la propietaria del local, la mujer salió por ayuda y los vecinos fueron quienes dieron aviso a la policía, transeúntes comenzaron a perseguirlo mientras moto policías llegaron al lugar”. Lo detuvieron en 9 de julio al 200 cuando había ingresado al patio de una vivienda. Le secuestraron una mochila y un cuchillo con el que sostuvo a la propietaria de la tienda. Fin del comunicado. Pero lo que el parte oficial no dice, ella decide no callarlo. Y para eso, como otras mujeres en otros casos, ella lo contó en las redes sociales para que “se tome conciencia” y porque teme que el caso “haga agua en la Justicia”.

En diálogo con Río Negro, B. ratifica el testimonio que escribió en su perfil de Facebook y que rápidamente se viralizó. Contó que el sábado a la mañana mientras estaba acomodando la vidriera, un hombre ingresó al local: “Cuando lo miré mi sensación fue muy extraña, como si mi cuerpo se hubiese puesto en estado de alerta. La puerta estaba abierta, lo que hacemos la mayoría de los comerciantes para ventilar. En ese momento solo atiné a cerrar la puerta. Cuando me doy vuelta, como en una fracción de segundos, el hombre ya estaba dentro apoyando todo su cuerpo contra la puerta. Al darme vuelta y verlo, me caí y quede agachada en el piso. Sus manos estaban cubiertas con guantes blancos, con una mano me tenía agarrada del brazo y con la otra me apuntaba con un cuchillo: ‘Quédate quietita’, me decía. En ese instante, lo primero que le dije fue: “Llevate la plata pero no me lastimes por favor”. Y su respuesta fue: “No la plata no, vamos para atrás”. Solo repetía eso, que quería llevarme hacia atrás. ‘Dale, dale, levántate que me van a ver’, le decía él. El tiempo se congeló para mí”

B. recuerda hoy que fueron “microsegundos” y que se dijo a ella misma “que me corte con ese cuchillo pero a mí no me va a tocar”. Le hizo creer que accedía a su exigencia y cuando intentó abrir la puerta, él se le tiró encima. “No se de dónde saqué las fuerzas”, confiesa. “Se despertó mi instinto de supervivencia”, cree. Forcejearon unos segundos y ella logró zafarse, alcanzar la calle y gritar. Fue ahí que los vecinos acudieron en su ayuda. “Hoy agradezco haber podido gritar” y que “no pasó a mayores”, confiesa. Pero ¿qué pasa si no hubiera podido, hasta qué punto tenemos que esperar?”, se pregunta.

“Las leyes no están bien, para la policía es tentativa de robo y no de abuso. Hoy no abrí el local pero fui a la comisaría a ampliar la declaración” porque el policía que le tomó su primer testimonio lo caratuló como tentativa de robo y ella sabe que no lo fue. “El tipo tenía guantes, no quería la plata que le ofrecí, ‘vamos para atrás’, me decía. “Sigo revolucionada, todo el fin de semana estuve así, todo esto me perjudica pero quiero que se haga público para que no le pase a otra”, asegura.

El relato completo de la joven en Facebook

Hoy tengo la necesidad de contar a través de este medio lo que me sucedió el Sábado 4 a las 9:30 am.

Me despierto como todas las mañanas para ir a trabajar a mi local comercial, que se encuentra en la calle Tucumán entre Chacabuco y La Pampa. (Casco céntrico de la localidad de General Roca)

El local es de ropa femenina, estoy acomodando la vidriera cuando levanto la vista y veo a un tipo mirando lo que yo estaba acomodando. Cuando lo mire mi sensación fue muy extraña, como si mi cuerpo se hubiese puesto en estado de alerta. La puerta estaba abierta, lo que hacemos la mayoría de los comerciantes para ventilar, a primera hora de la mañana. Entonces en ese momento solo atiene a irme a cerrar la puerta. Cuando me doy vuelta como en una fracción de segundos lo tenía al hijo de puta adentro del local. Apoyando todo su cuerpo contra la puerta, al darme vuelta y verlo me caí y quede agachada en el piso. Sus manos estaban cubiertas con guantes blancos, con una mano me tenía agarrada del brazo y con la otra me apuntaba con un cuchillo. “Quédate quietita me decía”. En ese instante lo primero que le dije fue: “llévate la plata pero no me lastimes por favor”. Y su respuesta fue, “no la plata no, vamos para atrás”. Solo repetía eso, que quería llevarme hacia atrás. “Dale dale levántate que me van a ver”...

El tiempo se congeló para mí.

En esos microsegundos se te cruzan miles de cosas por la cabeza, y me dije a mí misma: que me corte con ese cuchillo pero a mí no me va a tocar este hijo de puta.

Fue en ese momento que me levanto del piso, como haciéndole creer que iba a acceder con total sumisión e ir hacia atrás, intento abrir la puerta, y se me tira encima, mi contextura es muy delgada y nose de donde saque las fuerzas pero me lo saque de encima arañándolo y pude salir corriendo al medio de la calle...fue un grito desgarrador pidiendo ayuda.

Nose puede explicar con palabras la sensación de total vulnerabilidad e impotencia que te agarra.

Los vecinos salieron a buscarlo, los vecinos lo corrieron y los vecinos lo agarraron con la mochila con los guantes, el cuchillo y los precintos que llevaba el hijo de puta.

Había salido a las 9 de la mañana del penal provincial con la famosa “salida transitoria”. Hoy se le suma una causa más, pero “si se porta bien” se le baja la condena y al tiempo vuelve a salir.

Así funciona, no?

Hoy tenemos que cuidarnos nosotros mismos, entre nuestros familiares, amigos, vecinos.

Estas cosas van a seguir pasando, lamentablemente muchas mujeres no pueden escapar como fue en mi caso, muchas no pueden ni contarlo. Ojalá este relato pueda servir para alertar y tomar conciencia. Las cosas están pasando y hay que hacer algo, se trata de prevenir y no esperar que ocurra el hecho porque de esa manera ya es tarde.


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