Independiente en crisis: un Diablo que se quema en su propio infierno

Día a día, el Rojo sigue sumando capítulos en su espiral autodestructivo donde Hugo Moyano y su secretario Héctor Maldonado son apuntados como los principales responsables de la debacle.

Solo. Así va quedando Hugo Moyano dentro de una estructura institucional que ya tiene la fragilidad de una cáscara vacía. El presidente de Independiente y su porfiada posición de permanece sentado a toda costa en el máximo sillón del club de Avellaneda, ha empujado a una sucesión de hechos que ya escapan a lo institucional o deportivo. Es casi de sentido común.

Es que en Independiente pareciera que siempre hay margen como para estar peor. Ya no se trata de una mala campaña o de decisiones equivocadas en cuanto a incorporaciones. En el efecto dominó de su autodestrucción, el Rojo luce incapaz de reconocer cuál es la última ficha que falta por caer.

“En este club hay más gente que destruye que la que construye”, tiró el Rolfi Montenegro, desde ayer ex manager y también ídolo de club por haber sido parte del último equipo campeón en el plano local, allá por el 2002, y por haber regresado en el momento más urgente del club cuando el Diablo Rojo descendió once años después.

Moyano y el Rolfi Montenegro. Una relación que terminómal, como todo en el club de Avellaneda.

Tras la salida del Rolfi, la puerta quedó entreabierta para que Claudio Graf, el DT interino que venía de la Reserva y que había dirigido al equipo por tres partidos, también saliera espantado ante tanto caos. “En el club la incertidumbre es total y la improvisación permanente”, dijo Graf, que había llegado al Rojo en enero para dirigir la Reserva de la mano de Montenegro.

El Rolfi se va porque mientras él buscaba candidatos para la dirección técnica tras la renuncia de Eduardo Domínguez, Héctor Maldonado, mano derecha de Moyano, por su lado tienta a Julio Falcioni para que regrese a un cargo que esta misma dirigencia no le renovó el contrato, en diciembre del año pasado. Un ejemplo más del sin sentido en que está sumido el Rey de Copas.

Independiente tiene puesto los talones en el borde del precipicio, pero se aferra a una esperanza. Aguarda con ilusión la reunión de hoy convocada por la Junta Electoral para intentar dar un paso al frente y que se fije la fecha de los comicios.

Hay un Diablo en llamas que se quema en su propio infierno. Por ahora sólo queda indemne el orgullo de sus hinchas y socios, y quizás sea eso lo que lo salve, antes de que la hoguera de la vanidad dirigencial lo termine de consumir.


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