Desaparecidos en Chile: una búsqueda que no decae

Por Ignacio Badal

Redacción

Por Redacción

Chile puede jactarse con orgullo de que el año pasado avanzó en términos económicos y políticos en comparación con los problemas de sus vecinos. Pero tras ese rostro presuntuoso, aún ronda un dolor que no lo deja dormir tranquilo.

La conciencia nacional sigue presa del sangriento recuerdo de un millar de sus compatriotas que fueron detenidos y desaparecidos durante la dictadura que encabezó Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990.

Y esos fantasmas son consecuencia principalmente del repicar constante de una pregunta que cientos de familias chilenas se hacen cada día, desde hace casi 30 años: ¿dónde están?

«La búsqueda de la verdad y la justicia son principios fundamentales y derechos irrenunciables», comentó a Reuters el abogado de derechos humanos, Nelson Caucoto.

Pese a los traspiés sufridos, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, el movimiento chileno más emblemático en la lucha por el respeto a los derechos humanos, no ha decaído en su afán por encontrar a sus deudos, por lo que recuerda persistentemente esta tarea incumplida al gobierno.

Se intentaron varias fórmulas para calmar esa desesperanza. A principios de la década de 1990, autoridades elaboraron un informe llamado de Verdad y Reconciliación que dictaminó oficialmente que 3.000 personas murieron producto de la violencia política durante la dictadura y que más de 1.100 desaparecieron sin dejar rastro.

Diez años después, el gobierno creó la llamada «Mesa de Diálogo», una instancia que reunió a jefes militares y abogados de derechos humanos que tenía como fin esclarecer el destino de los detenidos desaparecidos.

Las fuerzas armadas entregaron en enero del 2001 un informe en el que aceptaron por primera vez la existencia de desaparecidos y señalaron el paradero de 200 de ellos, afirmando que 150 habrían sido lanzados al mar, ríos o lagos del país. Pero varios cadáveres, supuestamente arrojados al Pacífico, fueron hallados en fosas ilegales y en recintos militares, lo que echó por tierra ese reconocimiento.

«Fue una farsa. No se recuperó ningún cuerpo producto de la información de las fuerzas armadas», dijo a Reuters la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz.

Pasos adelante

La decepción ocasionada por el informe de la «Mesa de Diálogo» conspiró contra el interés nacional de mirar al futuro y dar vuelta la página del cruento pasado.

Sin embargo, la Justicia y el gobierno han abierto otras vías para avanzar en esta búsqueda.

La Corte Suprema encomendó en el 2001 a varios jueces la misión especial de investigar el destino de las víctimas.

«Este trabajo aún no ha arrojado sus frutos, pero sin duda la acción emprendida por estos jueces merece un amplio y decidido apoyo, pues se trata de un serio y profundo esfuerzo por avanzar decididamente en el esclarecimiento de los casos», dijo Caucoto.

Poco a poco estos magistrados han llegado a tétricos lugares donde han descubierto restos óseos o cuerpos de víctimas que han dado pistas para su identificación.

Incluso se produjo un hallazgo macabro: un diente, que permitió establecer que en las cercanías de Santiago había sido enterrado un detenido desaparecido.

«Hasta ahora hemos identificado a 204 personas y tenemos otras 102 muestras que faltan por identificar», dijo el director del Servicio Médico Legal (SML), Jorge Rodríguez.

Este ente estatal ha sido el beneficiado con el aporte que el gobierno ha hecho a la búsqueda. Proveyó de recursos de última tecnología y creó un departamento especial para identificar desaparecidos a través de muestras de ADN que son comparadas con las de sus familiares.

«El SML ha analizado 70 piezas óseas y ha superado las expectativas, pues ha conseguido un éxito superior al 80% de identificación positiva, superior a cualquier laboratorio del mundo», afirma José Antonio Lorente, presidente de la Asociación Iberoamericana Criminalística.

Positivas noticias, pero aún insuficientes para los familiares de víctimas que solicitan y exigen más urgencia, pues el tiempo pasa, sus propios cuerpos decaen junto a sus esperanzas y ven que se aleja la opción de que casi 1.000 familias puedan sepultar dignamente a sus deudos.

(Reuters)


Chile puede jactarse con orgullo de que el año pasado avanzó en términos económicos y políticos en comparación con los problemas de sus vecinos. Pero tras ese rostro presuntuoso, aún ronda un dolor que no lo deja dormir tranquilo.

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