Desde 1865 hay un fuelle que rezonga
Hoy es el aniversario del nacimiento de Aníbal Troilo y en su tributo, en el 2005, se declaró el Día Nacional del Bandoneón.
En 1970 salió a la luz el diario de un militar suizo, Federico Bion, quien relataba los pormenores del día 19 de diciembre de 1862 durante un viaje al Río de la Plata: «Schumacher, ciudadano de Sarganz, viaja solo y hará venir después a su numerosa familia…. rezongón y orgulloso es nuestro bandoneonista». Es el relato más antiguo que relaciona el bandoneón con el Río de la Plata. Sin embargo, nada se supo de Schumacher después de haber desembarcado en Montevideo.
Augusto Pedro Berto, director y bandoneonista, en un reportaje de 1937 para la revista «Sintonía», sostenía: «Del primer bandoneón que se sepa, está establecido el origen. Lo importó Don Tomás, 'El Inglés', José Santa Cruz, de quien se dice el primer bandoneonista, habría sido amigo del inglés, y siendo soldado de Mitre lo ejecutó en los vivacs de la Guerra de la Triple Alianza en 1865».
Domingo Santa Cruz , el hijo de José, lo habría introducido en los tercetos de tango, que por aquel entonces eran de flauta, guitarra y violín.
Con el tiempo, el bandoneón fue evolucionando hasta tener 71 teclas y transformarse en diatónico. Según Oscar Zucchi, autor de una
obra sobre la evolución del tango a través de sus grandes bandoneones: «El bandoneón posee una dualidad artística: abriendo el fuelle, su sonoridad es brillante y diáfana, pero cerrando suena ripioso, apagado y camorrero, como si lucharan en él la beatitud y el malandrinaje».
Es a principios del siglo XX que la Argentina comienza a importar los instrumentos construidos por Alfred Arnold, los famosos «AA» y el bandoneón gana en riqueza armónica y comienza a avanzar, desde el fondo del escenario, sobre los demás instrumentos.
Zucchi, considera que de los maestros, el más virtuoso fue Roberto Di Filippo, además de destacar a Eduardo Arolas, Pedro Maffia, Pedro Laurenz, Aníbal Troilo, Leopoldo Federico, sin dejar de mencionar a Astor Piazzolla, quien marcó su singular impronta al bandoneón.
Fuentes: Labraña, Ana; «Tango, una historia», Zucchi, Oscar, www.ABCtango.com
HORACIO LICERA
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