Desde Cutral Co, este es Mati y su grupo de vecinos solidarios



En tiempos difíciles y de crisis, la solidaridad aflora. Los que menos tienen cuentan con otras tantas manos anónimas que logran hacerles llegar el abrigo, el calzado y hasta una sonrisa. En Cutral Co, Matías Zurita es el impulsor de una movida solidaria que lleva más de dos años y que logró pasar los límites de la ciudad para llegar hasta las escuelas rurales de varios parajes.

Mati, como es conocido por los vecinos, siempre tuvo su lado solidario. Hace años organizaba exposiciones de autos “tunning” y en vez de cobrar entrada solicitaba un alimento no perecedero. O bien juguetes, si la fecha se acercaba al Día del niño.

Después de un tiempo retomó su iniciativa y una tarde, en el lubricentro que atiende junto a Martín, otro compañero, surgió la idea de convocar a través de las redes sociales a los comerciantes y vecinos que quisieran participar de una colecta de juguetes. Llegaron a reunir más de 80.

La movida solidaria no se detuvo. “Cuando vimos que se hizo grande, se empezó a sumar gente y ya no paramos más”, describe. “La gente colaboró con ropa, colchones, alimentos, juguetes, mochilas, útiles. En muchos eventos musicales que se hacen y que son solidarios, después nos traen parte de lo recolectado para que lo repartamos”, explica.

Fue tanta la cantidad de ropa que lograron reunir que debieron buscar un espacio físico para acomodarla. Es que la idea es que una vez recibidas, las prendas sean acondicionadas y clasificadas para que cuando llegue el momento de entregarlas, se sepa dónde hay. Así nació el “ropero solidario” por lo que otros colaboradores se dedican a esta tarea.

Tal vez el capital más grande que tiene Mati es la credibilidad que alcanza entre los vecinos. Las personas tienen la seguridad de que todo lo donado llegará a las manos u hogares más necesitados.

Aunque hay donaciones con nombre y apellido, también mucha gente se acerca al negocio, deja las bolsas y se retira.

“Hay gente que nos donó por ejemplo 50 gorros de lana tejidos. Y eso los mandamos a las escuelas rurales. Esas cosas son muy lindas”, menciona. Hay tiendas o casas de venta de calzados que acercan ropa y zapatillas. Y el hecho que el punto de reunión sea un lugar céntrico colabora para que todo sea más fácil, junto a la tarea de difusión que realizan los medios locales de comunicación, y que les ayuda mucho, según cuenta Mati.

Más allá de las actividades concretas con todo el grupo de colaboradores, en casos puntuales la gente se acerca para realizar un pedido especial. En una oportunidad, impulsaron una campaña para comprar un acordeón a un pequeño músico que no lo podía adquirir por sus propios medios.

A la hora de los proyectos, Matías piensa en tener un espacio físico propio para que se puedan realizar actividades solidarias.


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