Deslumbrante actualidad de "Las troyanas"

Rubén Szuchmacher con la tragedia griega




BUENOS AIRES.- "Para novedad, los clásicos", solía decir Juan Carlos Ghiano, uno de nuestros críticos más enjundiosos, y tal es el caso de la espléndida versión de "Las troyanas" que se estrenó en el porteño teatro Coliseo con la dirección de Rubén Szuchmacher.

La tragedia de Eurípides, en versión de Jean Paul Sartre, no requiere el cambio de una sola palabra para revelar una actualidad sorprendente. Probablemente porque el tema de la guerra, de las secuelas que deja de muerte y destrucción, así como el destino antinatural de las mujeres, dadoras de vida obligadas a llorar la muerte de sus hijos, son constantes en una humanidad que no aprende de sus tragedias. El hoy aparece en la propuesta de Szuchmacher reflejado en las ropas de los personajes y en el tratamiento del espacio con profusión de televisores donde aparece el afuera, que en el original griego surge a través de los relatos de terceros. Sin duda, el texto antibélico y el mensaje político pueden aparecer demasiado obvios pero esa fue la intención original de Eurípides, subrayada después por Sartre.

El numeroso elenco cubre con distinta fortuna las exigencias de un texto sumamente difícil, donde la grandilocuencia de los parlamentos se corresponden con la desmesura de las pasiones y se expresan a través de largos monólogos que requieren potencia vocal y resistencia física, además de un sólido dominio de los recursos actorales. Resulta imposible dejar de mencionar el extenuante protagonismo de Elena Tasisto como Hécuba, la Reina de Troya, sobre la que recae el mayor peso de la acción dramática y que la actriz sostiene con una brillante actuación.

No menos brillante y profundamente conmovedora, Ingrid Pelicori sacude a la platea con la desgarrada Andrómaca, esposa de Héctor, a quien le arrancan a su hijo de los brazos para darle muerte. (Télam)


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