Detienen a la expareja de Morales por tráfico de influencias
Fue en el marco de una investigación. La oposición aprovecho el caso para debilitar a Morales.
LA PAZ.- Gabriela Zapata, expareja del presidente Evo Morales, fue detenida ayer como parte de una investigación por tráfico de influencias a una firma china donde ella es gerente comercial y que ganó millonarios contratos públicos en Bolivia, en un caso que arruinó las aspiraciones de reelección del gobernante. El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, confirmó la detención de la mujer en La Paz tras revelar que “el Ministerio de Transparencia ha pedido una investigación y (también) la Unidad de Investigación Financiera” (UIE), una entidad estatal que se dedica principalmente a seguir movimientos bancarios. “Las denuncias son de conocimiento público, de presumible tráfico de influencias”, agregó Romero, quien aclaró que hubo una operación policial de seguimiento a Zapata, para evitar una posible fuga. A principios de este mes el periodista Carlos Valverde reveló en su programa de televisión que Zapata, de 28 años, fue pareja del mandatario hace unos 10 años y que ahora ocupaba el cargo de gerente comercial en la empresa china CAMC, que se adjudicó contratos en el país por unos 560 millones de dólares. En los siguientes días otros periodistas también revelaron con documentos que Zapata aparecía como representante de otras empresas y que buscaba la adjudicación de contratos en otras entidades estatales, como la Aduana. El diario El Deber de Santa Cruz (este) mencionó que Zapata habría incurrido en usurpación de funciones, al enviar cartas a diversas instituciones del Estado, a nombre del Gobierno, para favorecer a la empresa en que trabaja. Morales, quien negó los cargos de favorecer a la empresa china, pidió a los pocos días a la Contraloría General y al Congreso investigar las actividades de la compañía y afirmó que no protegería ni encubriría a nadie. Una vez que comenzaron las denuncias, la oposición aprovechó el caso para debilitar a Morales, quien reconoció la relación de la cual nació un hijo que luego falleció, aunque negó un tráfico de influencias. Tanto la relación como el nacimiento del pequeño eran hechos desconocidos por los bolivianos. (AFP)
Escándalo en Bolivia
LA PAZ.- Gabriela Zapata, expareja del presidente Evo Morales, fue detenida ayer como parte de una investigación por tráfico de influencias a una firma china donde ella es gerente comercial y que ganó millonarios contratos públicos en Bolivia, en un caso que arruinó las aspiraciones de reelección del gobernante. El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, confirmó la detención de la mujer en La Paz tras revelar que “el Ministerio de Transparencia ha pedido una investigación y (también) la Unidad de Investigación Financiera” (UIE), una entidad estatal que se dedica principalmente a seguir movimientos bancarios. “Las denuncias son de conocimiento público, de presumible tráfico de influencias”, agregó Romero, quien aclaró que hubo una operación policial de seguimiento a Zapata, para evitar una posible fuga. A principios de este mes el periodista Carlos Valverde reveló en su programa de televisión que Zapata, de 28 años, fue pareja del mandatario hace unos 10 años y que ahora ocupaba el cargo de gerente comercial en la empresa china CAMC, que se adjudicó contratos en el país por unos 560 millones de dólares. En los siguientes días otros periodistas también revelaron con documentos que Zapata aparecía como representante de otras empresas y que buscaba la adjudicación de contratos en otras entidades estatales, como la Aduana. El diario El Deber de Santa Cruz (este) mencionó que Zapata habría incurrido en usurpación de funciones, al enviar cartas a diversas instituciones del Estado, a nombre del Gobierno, para favorecer a la empresa en que trabaja. Morales, quien negó los cargos de favorecer a la empresa china, pidió a los pocos días a la Contraloría General y al Congreso investigar las actividades de la compañía y afirmó que no protegería ni encubriría a nadie. Una vez que comenzaron las denuncias, la oposición aprovechó el caso para debilitar a Morales, quien reconoció la relación de la cual nació un hijo que luego falleció, aunque negó un tráfico de influencias. Tanto la relación como el nacimiento del pequeño eran hechos desconocidos por los bolivianos. (AFP)
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