Dialoguista y con compromiso social



Perfil

PILAR (DyN).- La elección del arzobispo José María Arancedo, de Santa Fe, como sucesor del cardenal Jorge Bergoglio al frente de la Conferencia Episcopal Argentina, confirmó la primacía de una línea más dialoguista y menos confrontativa, tanto hacia adentro como hacia afuera de la Iglesia. Pese a no ser considerado todavía por sus pares un líder como el primado argentino, los obispos confían en que podrá manejar los desafíos pastorales, sociales y políticos que la Iglesia enfrentará en los próximos tres años, en particular la relación siempre difícil con el gobierno y el casi seguro debate por el aborto. Arancedo no le escapa a este tema “innegociable” para la Iglesia y ya supo exigir a los candidatos a la presidencia una definición “clara y sin ambigüedades” sobre la tutela de la vida por nacer como primer derecho humano. En tanto, su compromiso social fuerte es visto con buenos ojos por la Casa Rosada. Primo hermano de Raúl Alfonsín, conoce a la presidenta Cristina Fernández, ya que formó parte de la comitiva que viajó al Vaticano para conmemorar junto a Benedicto XVI el acuerdo por el Canal Beagle. Ese lugar debió ser ocupado por Bergoglio, pero el Episcopado prefirió tras conversaciones con el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, que la representación recaiga en él, para evitar nuevos roces. A Arancedo, de 71 años, se le reconoce también su vocación fuerte al diálogo y tiene buena llegada a sectores políticos y sociales. Alineado a lo que dentro de la Iglesia se denominó el “Club de San Isidro”, el prelado tuvo la difícil misión pastoral de reordenar la arquidiócesis de Santa Fe tras el escándalo por presuntos abusos sexuales que comprometió a su antecesor, monseñor Edgardo Storni. Arancedo se caracteriza, además, por el acento social en su gestión, en particular en lo referente a la atención de los sectores más desprotegidos y la cercanía con los trabajadores. Años anteriores, siendo obispo de Mar del Plata y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, fue el anfitrión de las Jornadas Sociales, cuyo tema central fue hasta 2001 el trabajo. En el Episcopado es un redactor habitual de los pronunciamientos emanados de la Asamblea Plenaria. Entre muchos, se le atribuye ser los artífice del texto “Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad”, del 14 de noviembre de 2008.


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Dialoguista y con compromiso social