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Diario de viaje: un marino roquense en la Antártida

Alexis Sandoval lleva 20 días a bordo del rompehielos Almirante Irízar. La misión: distribuir víveres y realizar el recambio de personal científico y militar en la bases argentinas. Vía Whatsapp, cuenta las sensaciones de un viaje mágico.



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Alexis y su selfie con los primeros pingüinos del Atlántico Sur. Su misión es proteger a la tripulación del Ara Alte. Irízar.

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“Cuando se cruza el paralelo 66°33’ ya sos antártico. Te dan un diploma para comprobar ese cruce. De ahí en más quedan atrás las peligrosas olas del océano. Comienza el continente blanco, el confín de la tierra, donde el sol no se esconde nunca en esta época”. Los ojos de Jesús Alexis Sandoval se maravillan ante tanta belleza y lo refleja en mensajes de Whatsapp para “Río Negro”.

El joven que vivía bañándose en las aguas del río Negro, con sus amigos de Paso Córdoba logró ingresar a la Armada hace cinco años, capacitándose en actividades de rescate y seguridad.

Con esta profesión logró subir a buques de guerra, civiles, científicos, submarinos, recorriendo así gran parte de América y el mundo.

Pero esta ocasión es especial. El rompehielos Almirante Irízar, recuperado luego de un incendio hace dos años, volvió a su tarea hacia fines del año pasado cuando emprendió la misión de viajar a la Antártida, donde se hace el relevamiento de personal militar y científico que vive durante un año en las bases argentinas.

El buque zarpó del Puerto de Buenos Aires el 21 de diciembre, llegando al continente antártico el 6 de enero.

En su relato, el roquense describe que al acercarse al continente se comienzan a ver pequeñas placas de hielo.

Luego el hielo toma otras dimensiones con montañas blancas erosionadas por el viento y las olas del mar.

“También aparecen los primeros animales: ballenas, pingüinos, focas pardas. Todas protegidas porque el cuidado del medio ambiente es muy estricto en esta zona”, relata Alexis.

“La primer base argentina a la que llegamos es Carlini. Acá comienza nuestra misión de abastecer las bases y hacer el cambio de personal. La gente que llega a vivir por un año en el continente tiene la misión de proteger este medio ambiente marcado por kilómetros y kilómetros de hielo. La temperatura más alta que tuvimos fue de 1°c sobre cero”, afirma Alexis.

Un lugar mágico

La Antártida se caracteriza por tener uno de los climas más extremos del mundo llegando a 80 grados bajo cero y 20 bajo cero de promedio. Los vientos pueden alcanzar los 320 kilómetros por hora.

En esta época de verano austral (enero), los días en la Antártida tienen luz casi las 24 horas. A medianoche el sol baja hasta la línea del horizonte para luego volver a subir en un movimiento sinusoidal. Nunca se deja de ver el sol por lo que el horario de descanso en la llamada “Noche blanca”, va desde las 22 a las 7:30, cuando se toca “diana” para comenzar las tareas.

Ese sol permanente dura hasta fines de marzo y en abril comienza una época de oscuridad que dura cuatro meses sin sol y donde aparecen las increíbles auroras boreales con sus múltiples colores en el firmamento plagado de estrellas.

En este mágico lugar, la Argentina cuenta con 9 bases. La última en ser visitada será la Base Belgrano II, donde el clima y la falta de acceso hace que todo deba hacerse en helicópteros. “Cuando llegamos a una de las Bases se trabaja 8 horas por 8 de descanso: se bajan los botes, se preparan los helicópteros y se inician las operaciones de desembarco, aunque hay que pasar por abundante hielo que el buque va rompiendo a su paso. A veces hay nieve o viento fuerte. En esos casos las olas suelen ser de tres metros de alto”, describe.

Las emociones suelen estar a flor de piel, “sobre todo de quienes cumplen años o se enteran que fueron padres... la gente extraña mucho”, dice.

Una de las tareas obligatorias son las guardias, que son de cuatro horas. El descanso se pasa en un ciber, gimnasio o viendo películas con mate en mano.

La misión al fin del mundo recién empieza y Alexis Sandoval lo vive como una gran aventura.

El dato

El rompehielos Almirante Irízar comenzó las tareas de recambio de personal y provisión de víveres el 6 de enero en las 9 bases que tiene la Argentina en la Antártida.

Es muy loco todo esto, pero si no fuera por la unión que existe entre la Armada, Ejército y Fuerza Aérea, sería imposible cumplir la misión”.

Alexis Sandoval

Datos

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días es el tiempo que el buque Almirante Irízar navegará por las aguas de Atlántico Sur, regresando en abril a Bs. As.
El rompehielos Almirante Irízar comenzó las tareas de recambio de personal y provisión de víveres el 6 de enero en las 9 bases que tiene la Argentina en la Antártida.

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