Diez muertos, entre ellos tres niños, en un choque en la ruta 151
El impacto fue a 20 km de Puelén, La Pampa. La mayoría era de Catriel. Colisionó un camión que viajaba al Alto Valle con una camioneta. Todas las víctimas iban en la pick up; sólo se salvaron dos ocupantes.
25 DE MAYO (Verónica Morell, Enviada Especial) – Terrible e inexplicable. En el más grave accidente de tránsito ocurrido en los últimos 20 años en la región y el peor en lo que va del año en el país, perdieron la vida diez personas, casi todos miembros de una misma familia, tres de ellos pequeños de corta edad. El tremendo choque de frente entre la camioneta en la que viajaban y un camión ocurrió a unos 75 kilómetros de 25 de Mayo sobre la ruta nacional 151 en la mañana de ayer, y sus consecuencias enlutaron a la comunidad de Catriel, donde residía la familia trágicamente desaparecida.
En el punto donde ocurrió la tragedia -a unos 30 kilómetros de Puelén y a 75 de 25 de Mayo, ver mapa- ayer todo era conjeturas, desconcierto y silencio opresor, ante el inexplicable cuadro que formaba el amasijo de hierros en que quedaron transformados un camión Chevrolet cargado con frutas, y lo que alguna vez fue una camioneta Jeep Gladiator, que llevaba enganchado un carro repleto de equipaje.
La distancia que separaba el escenario del episodio de la localidad pampeana dificultó el operativo de rescate de los fallecidos, y recién luego de las 16 comenzaron a manejarse los datos de filiación de las víctimas, confusos y parciales.
De las doce personas que viajaban en la camioneta, diez perdieron la vida, presumiblemente en el acto. Juan Alberto Enríquez, de 37 años viajaba en compañía de su esposa Hebe Pompili, de 30, y cuatro de sus cinco hijos menores: Eduardo, de 9; Miguel, de 6; Rodrigo, de 4 y Santiago, de tan sólo un año y medio. Florencia, otra hija del matrimonio, de 10 años, se movilizaba en otro vehículo que no se vio envuelto en el accidente, y que acompañaba en el viaje a la Jeep, mientras que Rodrigo fue trasladado en medio de un gran operativo sanitario a Santa Rosa, donde ayer permanecía en gravísimo estado.
Otros
Los demás familiares que viajaban en el rodado siniestrado eran Miguel Pompili de 50 años y su esposa Nilda Olivera, de 51 -suegros de Enríquez-, quienes serían oriundos de Alvear, Mendoza.
Entre los fallecidos también se encontraban Marisa Díaz, de 16 años, Lily Lucero, de 54 y Oscar Díaz, de quien no se había determinado su edad. Es muy probable que estas últimas personas también fueran familiares de los Enríquez y Pompili, residentes de la localidad mendocina.
No se sabía anoche si Pompili (propietario de la Jeep) conducía al momento del accidente, o si lo hacía Enríquez.
De los hierros retorcidos de la Jeep fue rescatada Ana Cánobas, de 15 años, quien ayer permanecía internada en el hospital de 25 de Mayo fuera de peligro, al igual que los ocupantes del camión: Angel Contino y Carlos Alberto Jorge.
Ayer en 25 de Mayo reinaba la confusión y pesadumbre, al igual que en Catriel, donde residía la familia Enríquez.
La escasa información que llegaba desde el epicentro de la tragedia aumentaba el desconcierto sobre la identidad de las víctimas, datos que recién se confirmaron entrada la noche.
En el sitio mismo de la tragedia el personal que trabajó en el operativo de rescate, traslado y pericias no se explicaba el hecho, y el silencio los aunaba, teniendo en cuenta que los últimos cuatro cuerpos fueron retirados del lugar pasadas las 19.
Causas
Entre las hipótesis que se tejieron tomó fuerza la que señalaba un importante bache sobre la cinta asfáltica como causante del fatal desenlace: quizás en un intento de sobrepasarlo el conductor de la camioneta maniobró bruscamente y el rodado se fue de frente contra el camión, que se movilizaba en dirección a 25 de Mayo.
También pudo tener un importante papel el carrito tipo batán que remolcaba la camioneta, que iba cargado al extremo y pudo haber desestabilizado a la Jeep.
El tramo donde ocurrió el hecho es una recta donde no se perciben otras imperfecciones, con buena visibilidad ante la ausencia de curvas o elevaciones.
Anoche los cuerpos de las víctimas permanecían en el nosocomio de 25 de Mayo, a la espera del traslado a la morgue del hospital Pedro Buodo, de General Acha.
Mientras, el hospital se veía atiborrado de allegados de las familias Enríquez y Pompili, mientras se esperaba el arribo de familiares de Mendoza, que ya habían recibido la funesta noticia en sus puntos de origen.
Enríquez era muy conocido y apreciado en Catriel
La noticia del fallecimiento de Juan Alberto Enríquez y una gran parte de su familia en el terrible accidente golpeó fuerte a Catriel y su gente: «el Negrito» Enríquez trabajaba desde hacía 24 años para una de las empresas de transporte más importantes de la localidad y además, era un reconocido amante y practicante del rugby.
En Transportes Hernández Hnos. la tristeza embargaba el lugar, y se imponía lo inexplicable: sus compañeros, como otros conocidos de la localidad sabían que emprendería viaje con su familia hacia Las Grutas. Sin embargo, perdió la vida junto a los suyos sobre la ruta nacional 151, camino a Mendoza.
Nadie acertaba ayer a explicar lo que había determinado el cambio de rumbo, pero se comentaba que en la noche del martes su suegro Miguel Pompili -dueño de la camioneta siniestrada- habría arribado a Catriel junto a otro grupo de personas que se movilizarían en otro rodado.
Alguno de los rodados habría sufrido un desperfecto mecánico y finalmente los Enríquez y Pompili habrían decidido viajar hacia Alvear, Mendoza, de donde serían oriundos los segundos.
Otra camioneta, en la que viajaban familiares e incluso Florencia, hija de Juan y Hebe Enríquez, habría precedido en la marcha a la Jeep de Pompili. Como casi todos los ocupantes del rodado fallecieron, hasta anoche sólo las especulaciones servían para intentar explicar el drama.
«¿Qué más te puedo decir del Negrito?», además de trabajar en la empresa por más de veinte años (era el encargado de mantenimiento) jugó toda la vida al rugby, tres de sus hijitos también lo hacían. Ahora entrenaba a las inferiores del Catriel Rugby Club», contó Ivana Hernández, administrativa de la empresa, entre el dolor y la sorpresa ante la muerte de Enríquez.
Dos comunidades conmocionadas
En la localidad pampeana ayer reinaba mismo ánimo apesadumbrado que envolvió durante la jornada al personal policial, sanitario y de bomberos que actuó en el rescate y traslado de las víctimas del accidente, mientras que en Catriel la pena embargaba a su comunidad, especialmente a familiares y allegados de los Enríquez, la familia que pereció casi en su totalidad.
Catriel, una pequeña localidad que no debe superar los quince mil habitantes, se caracteriza por los lazos que unen a sus vecinos, y que hace que casi todos conozcan a todos.
Por eso, al confirmarse el deceso de varios integrantes de su comunidad, la pena cayó sobre su gente, que intenta explicarse y asumir la tragedia con precedentes lejanos en el tiempo.
Mientras, en 25 de Mayo, los vecinos de esta ciudad más pequeña aún en cantidad de habitantes, pasaron de la euforia y la alegría de contar en su seno a Milenia, una de las primeras bebas nacidas en el país cuando despuntaba el 2000, a la tristeza y confusión que generó la vorágine del operativo que se debió montar para socorrer a los pocos sobrevivientes del accidente ocurrido sobre la ruta nacional 151, y a los cuerpos de los fallecidos. La desolación aumentó cuando se conoció que tres de las víctimas eran niños.
Transcurrida la conmoción inicial, el hospital Doctor Jorge Ahuad se transformó en el lugar obligado de arribo de familiares y amigos de las familias tocadas por la tragedia, donde anoche reinaba el desconsuelo, ante la desgracia que enlutó a las localidades vecinas.
En la zona de Catriel y 25 de Mayo sólo se recuerda una tragedia similar a la de ayer en 1966. También en enero de ese año, catorce obreros de la empresa entonces estatal YPF murieron y otros cinco resultaron heridos.
A 45 km. de Catriel, terminado el turno de 12 horas, los obreros de Perforación y Montaje que trabajaban en Señal Picada, tomaron el ómnibus para regresar a Catriel.
A seis km. de ese yacimiento, se produjo una fuerte explosión en el colectivo y se incendió completamente.
25 DE MAYO (Verónica Morell, Enviada Especial) - Terrible e inexplicable. En el más grave accidente de tránsito ocurrido en los últimos 20 años en la región y el peor en lo que va del año en el país, perdieron la vida diez personas, casi todos miembros de una misma familia, tres de ellos pequeños de corta edad. El tremendo choque de frente entre la camioneta en la que viajaban y un camión ocurrió a unos 75 kilómetros de 25 de Mayo sobre la ruta nacional 151 en la mañana de ayer, y sus consecuencias enlutaron a la comunidad de Catriel, donde residía la familia trágicamente desaparecida.
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