Dinastía de mujeres creadoras

Tres momentos, un mismo camino” se llama la muestra que permanecerá abierta al público hasta el domingo de mayo en el Salón Cultural de Usos Múltiples –Moreno y Villegas–, de Bariloche, integrada por obras de Berta Rubinstein, Eva Klewe y Nat Filippini. Bisabuela, abuela y nieta invitan a festejar tres generaciones de arte. Puede ser visitada diariamente de 9 a 21.

Con textos alusivos de Nadina Menna de Fabbri (Nadyuska), los asistentes a la inauguración asistieron el miércoles pasado a la lectura de extractos de la novela Air Carnation (Clavel del Aire) por parte de su autora, Guadalupe Muro.

Como ella misma señalara al invitar a brindar “por las dinastías de mujeres bellas y fuertes, y sobre todas las cosas: creadoras”, en su obra “Rita, su protagonista, se da cuenta de que quizá ella sea como es, viajera incansable, porque un día su tatarabuela Amelia (que era la doncella de un marqués) abandonó España a escondidas con un pasaporte de otra persona, huyendo de la vergüenza de estar embarazada de un hombre casado. Quizá en España fue donde comenzó todo: Amelia dio a luz a una dinastía de claveles del aire, mujeres que en realidad son flores cuyos corazones pertenecen al viento”.

Nacida en Alemania el 15 de diciembre de 1911, Berta estudió en la Escuela Superior de Arte en Berlín y Colonia. Exponente del expresionismo alemán, poseía dotes naturales que le permitieron expresar sentimientos en los rostros y figuras que dibujaba, pintaba o modelaba. Falleció a los 46 años. En esta ciudad realizó ilustraciones para “La Divina Comedia” del Dante y para “El Apocalipsis” de la Biblia; obras que conforman parte del legado tangible dejado en manos de su hija y que serán expuestas por primera vez durante esta muestra.

Eva fue introducida a “la magia de la línea” por su madre. De paseos y viajes, reseña a través del folleto informativo, “surgen diálogos con la naturaleza. Nada hay nuevo bajo el sol: la Vida, en eterno ritmo de crucifixión y resurrección, de luz y sombras… Vuelco en mis trabajos lo que vivo y lo que siento”, expresa.

El crítico de arte César Magrini destacaba el lenguaje visual “rico, maduro, cercano siempre a la realidad pero transustanciándola hasta un punto muy cercano al del alucinante surrealismo” que supo captar desde la raíz. Siempre impregnada de una poesía lacerante “que explica a fondo nuestra condición humana”, su obra es “capaz por sí sola de equipararse a todos los milagros, en especial a los que dan vida”.

Iniciada en el dibujo a los 2 años por su abuela, Natalia dice haber crecido rodeada de materiales para el dibujo, la cerámica y la pintura. En Buenos Aires asistió al taller de Silvia Mato donde halló guía a los conocimientos adquiridos. Diseñadora gráfica, “ilustradora de corazón y fotógrafa por herencia” de su abuelo Domingo Filippini, dice que ilustrar es su forma de meditar, “de expresar lo que no puedo decir con palabras, de sentir”. Es inevitable que el Sur quede develado en los dibujos, “los sueños se cuelan entre los colores y todo aparece”, define.

Invitada por Adrián Candelmi para integrar el panel de expositores del octavo PechaKucha Night Bariloche realizado el martes pasado, refirió que “poder crear belleza es un proceso que me da placer. A veces tengo la suerte de poder aunar diseño con ilustración o fotografía y cuando sucede, es espectacular”.

Datos

“Nada nuevo bajo el sol: la Vida, en eterno ritmo de crucifixión y resurrección, de luz y sombras… Vuelco en mis trabajos lo que vivo y lo que siento”,
dice Eva (foto), que fue introducida a “la magia de la línea” por su madre Berta.

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