Disparates bolivarianos

Por Redacción

El Frente para la Victoria oficialista se las ingenió para perder aproximadamente cuatro millones de votos entre octubre del 2011 y agosto pasado en buena medida porque a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los militantes que la apoyan les interesa mucho más el “relato” supuestamente épico que se imaginan protagonizando que los aburridos detalles administrativos, o sea, la gestión. Para indignación de los emotivamente comprometidos con “el proyecto” K, en las primarias la ciudadanía aprovechó la oportunidad para recordarles que problemas que a ojos de los creyentes carecen de importancia, como los planteados por la inflación desbocada y el delito, preocupan a los reacios a subordinar todo al privilegio de participar, si bien de manera pasiva, de la gran transformación que, según la presidenta y sus voceros, está experimentando el país. Así y todo, la brecha que aquí se ha cavado entre el triunfalista relato oficial y la realidad cotidiana es menor en comparación con la producida por la variante venezolana del populismo de retórica izquierdista y nacionalista. En la república bolivariana admirada por Cristina y sus soldados más intrépidos, además de los integrantes de muchos grupúsculos de ideas contundentes, la “revolución” impulsada por el finado comandante Hugo Chávez entró hace tiempo en una fase que está resultando tan grotesca que hasta los críticos más despiadados del régimen se sienten desbordados por la cantidad de material que el presidente Nicolás Maduro insiste en entregarles. Para frustrar a la CIA yanqui y sus agentes locales que están procurando desprestigiar la revolución bolivariana, Maduro, tal vez aconsejado por el fantasma de Chávez que se encuentra en el mundialmente famoso pajarito que habla a su sucesor, acaba de ordenar a las fuerzas armadas ocupar una empresa líder de papel higiénico para que, a punta de fusil, sus gerentes aumenten la fabricación y aseguren la distribución del producto. Parecería que desde hace meses los imperialistas, con la ayuda de empresarios y comerciantes cipayos, están librando una guerra no convencional contra los venezolanos, privándolos de bienes de consumo imprescindibles que por cierto no se limitan al papel higiénico, de ahí la decisión presidencial de tomar por asalto un reducto enemigo que, como la Bastilla y el Palacio de Invierno en otros relatos revolucionarios, en su país ha adquirido cierto significado simbólico. ¿Se conformará Maduro con la nacionalización del papel higiénico? Es poco probable, ya que son muchos los bienes que faltan a causa de las maniobras de quienes, según los chavistas, están tratando de desestabilizar la economía popular. No extrañaría, pues, que en las próximas semanas el ejército venezolano y distintas milicias populares tuvieran que encargarse de más sectores económicos, en especial los relacionados con la producción, importación y distribución de alimentos, y los responsables de suministrar agua, combustibles y energía eléctrica. Por fortuna, a esta altura no existe posibilidad alguna de que los kirchneristas logren “profundizar” el remedo argentino de la alucinante revolución bolivariana, como algunos fantaseaban antes de las primarias de agosto, aunque, de haber contado con una “caja” tan llena de petrodólares como la venezolana les hubiera gustado intentarlo. Con todo, el fracaso esperpéntico del chavismo, un movimiento que sería inconcebible sin el torrente a primera vista inagotable de dinero fácil producido por el accidente geológico que hizo de Venezuela uno de los países mejor dotados de reservas hidrocarburíferas del planeta, debería servir de advertencia a aquellos “progresistas” que suponen que, siempre y cuando una elite iluminada obre con la voluntad necesaria, será capaz de superar todas las dificultades prácticas. A pesar de recibir Venezuela, año tras año, dinero más que suficiente para construir una sociedad próspera y razonablemente equitativa en un lapso reducido, una serie de gobiernos de ideologías parecidas a las reivindicadas en su momento por radicales y peronistas sólo consiguió mantener en la pobreza a muchos millones de personas, mientras que los chavistas ni siquiera han sabido garantizar a la población servicios básicos que existen en países cuyos ingresos son inferiores a los venezolanos.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.031.695 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Miércoles 25 de septiembre de 2013


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