Don Quijote, con humor y para niños
Los Macocos traen su espectáculo “Don Quijote de las Pampas” a Choele Choel y Río Colorado. “Río Negro” entrevistó al director y actor Marín Salazar.
El Teatro Nacional Cervantes (TNC) trae Los Macocos a Río Negro con “Don Quijote de las Pampas”, obra de Martín Salazar dirigida por Julián Howard. La primera de las fechas fue anoche en el Centro Municipal de Cultura de Viedma; la segunda es hoy, al Club Sportman de Choele Choe; y la última, al Teatro La Barda, Sarmiento 473, Río Colorado, mañana, a las 21:30 con entradas a $35; antes de iniciar su temporada en la sala Orestes Caviglia del Cervantes. “Don Quijote…” es una idea de Los Macocos banda de teatro y Luis Pescetti; Laura Silva, Gabriel Wolf, Gustavo Monje y Salazar integran el elenco junto a los músicos –que también actúan– Rocío Sanjurjo Ábalos y Lucas Ferrara. Ellos cuentan con humor la historia de un Quijote que cabalgó en nuestras pampas allá por el siglo XIX. Atravesó sus soledades y despoblados en busca de aventuras con su caballo Rocín Antes, cuando tenía el pelo largo y tocaba rocanrol. Ahora de rocín no tiene nada y ruega que Quijote no se meta más en problemas. Éste se encontrará con Sancho, un indio transculturizado que lo rescatará con su sabiduría aborigen, y con una burra que lo trata como su madre. Los cuatro recorren el litoral, patagonia, la pampa y el noroeste, interpretando sus ritmos regionales y haciendo nuevos amigos. Dos épocas, dos mundos se enfrentan en un espectáculo sobre la amistad, para toda la familia. “Nunca habíamos encarado teatro infantil con Los Macocos… Esta es una creación conjunta y lo que hicimos, lo que hice, fue limpiar el espectáculo, también fortalecer y apuntalar lo referido al humor directo, más payasesco, el juego, , sin que por eso deje de ser ideológico… Los pibes están súper perceptivos y sensibles a todo lo que es ideología, quizás más que los adultos, la entienden directo, acuerdan o no con los que se les dice. Pero la cazan sin rodeos y no ponen filtro alguno. Eso es muy interesante para mí. Este Don Quijote está dirigido a ellos, aunque hay guiños para mayores.” Martín Salazar, papá de dos hijos de 8 y 5 años, integra Los Macocos desde su fundación en 1985. Como director realizó puestas de “Ubu Rey” de Alfred Jarry, “300 Millones” de Roberto Arlt, “El Rinoceronte” de Eugene Ionesco, la creación colectiva “Bon Appetit” y “Te Mataré Ramírez”. “El adulto tiene que entender la idea intelectualmente para que le cause gracia. El pibe, si una cara, un comentario, una palabra le causó gracia aunque no tenga sentido, simplemente su sonido le pareció gracioso, ya reacciona y te avala. Y si algo le parece aburrido, se levantó y se fue. –Y se pone a jugar en el pasillo o con el chico de adelante… –Te digo que a mí me gusta mucho esa reacción. Está buenísimo que los pibes estén en el pasillo, suban al escenario, pregunten fuerte, un poco como en el teatro popular. Cuando está bien hecho, el teatro infantil rescata esa vieja idea del popular, donde en la sala pasan cosas, la gente está viva tanto como en la escena, no como en el cine, callada en la penumbra… Prefiero que todos nos veamos las caras, a pesar de que las luces enfoquen al escenario. Se ve que fluye algo vital, como que es una fiesta, una reunión de gente que se conoce o está conociéndose en ese momento.” – Cuando dijiste payasesco, me remontaste al humor del payaso que agitaba su mano izquierda para distraer al compañero y con la derecha, le pegaba un bofetón sorpresa… –Cuando doy clases de payaso, les digo a mis alumnos que el teatro de texto, la tragedia, se transmite a través de la palabra, en cambio la risa, el teatro cómico, el payaso, lo hacen mediante estructuras de juego, como la que mencionaste recién. No texto. Si te distraigo con esta y te la doy con esta otra, el tortazo en la cara, el humor escatológico o el tropezón, son como un estándar… Por ejemplo, el número del tipo que saca cosas de una valija, lo han hecho todos, (Carlitos) Chaplin, Jerry Lewis, el Cirque du Soleil, Benny Hill, Alberto Olmedo. Es una melodía que volvemos a escuchar pero interpretada de forma distinta, tanto que parece nueva y sorprendente. El humor siempre te hace un poco más vivo, te hace saber el truco ese de la distracción, te aviva. Vivo además en el sentido físico; en la risa se te mueve la panza, llorás como en la tragedia, se te ponen los cachetes colorados, te moviliza. Y es un muy buen canal para contar historias, para contarse a uno mismo lo que opina; y cuando no hay nada para decir y es humorista, también está muy claro eso. Nosotros, por caso, cuidamos que en Don Quijote de las Pampas no haya malos, ninguno. Es gente que vive, le ocurren cosas, por ahí opinan distinto, pero no están el malo y el bueno. Si fuera así, no ayuda a comprender la situación. Hay sí diferencias para entender, trabajarlas, dialogarlas, y aprender que si otro te hace daño, hay que decirle hasta acá llegaste.
Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com