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A Quiroga lo ven “agrandado” y destila “antikirchnerismo”

Redacción

Por Redacción

Dónde duermen el gobernador Omar Gutiérrez y su vice Rolando Figueroa es una pregunta que no tiene mayor relevancia que el de un chisme sino fuera porque a un mes de iniciada la gestión, y luego de una extensa transición, la Residencia Oficial de la Costa sigue ocupada por el exgobernador Jorge Sapag. En el oficialismo, esta situación anómala viaja de boca en boca y una alta fuente del gobierno reconoció que ni Gutiérrez ni Figueroa se mudaron al espacioso predio ubicado a orillas de un brazo del río Limay, un sitio que no todos los gobernadores usaron como residencia permanente como sí lo hizo Sapag. Es posible que este “préstamo”, por llamarlo de algún modo, esté dentro de un acuerdo de partes, pero no deja de ser una nueva señal de la omnipresencia de Sapag en la flamante gestión. Ese lugar, al igual que la Casa de Gobierno, es un símbolo del poder y, aunque en este caso se trata de un mismo partido y de una fórmula promocionada por Sapag, ponerlo en perspectiva ayuda a reflexionar sobre el asunto: por ejemplo, nadie podría imaginar a Cristina Fernández de Kirchner viviendo aún en la residencia de Olivos. El gobierno de Gutiérrez plantó dos temas de agenda para discutir a lo largo del año. La reforma política, anunciada el día del inicio de la nueva gestión, y la reciente propuesta para modificar la ley de Coparticipación municipal marcan una intención por tener la iniciativa política. Ambas propuestas suman una densidad que pondrá a prueba a la llamada “nueva generación” del MPN que, como se apuntó anteriormente, comenzó bajo la sombra del exgobernador pero deberá correrse del árbol si es que quiere ganarse un lugar en la historia del partido provincial. Para desalentar especulaciones sobre el estado de salud del equipo, Gutiérrez y Figueroa se mostraron esta semana juntos en la reunión que se desarrolló con los intendentes. En ese ámbito se lanzó la propuesta para discutir un nuevo sistema de reparto de los fondos coparticipables. Y por supuesto que la cita no fue en la Residencia de la Costa, como sucedió con la firma de un acuerdo-marco celebrado en diciembre de 1993 y que dio sustento a la ley de Coparticipación vigente, sino que Gutiérrez los convocó en la sede de la gobernación. El anuncio de ambas iniciativas lo hizo el gobernador y el comunicador de los detalles fue Figueroa. ¿Será ésta la fórmula elegida para la división de roles? Es posible, teniendo en cuenta el perfil más técnico del gobernador y uno más político del vice. También se empieza a visualizar un juego de destreza que el MPN tiene aceitado para sobrevivir en cada momento institucional del país. Asoma en la gestión una pata más macrista (Gutiérrez) y otra peronista (Figueroa), aunque sin prolongación al kirchnerismo. El roce con el pasado inmediato podría incomodar en la Casa Rosada. La reforma de la ley de Coparticipación encendió rápidamente las expectativas de los intendentes. Mientras el gobierno aspira a una discusión amplia que tenga no sólo en cuenta los números del reparto como objetivo sino el desarrollo armónico de la provincia, los funcionarios empezaron a sacarle punta al lápiz. Todos ven la oportunidad de morder la mayor tajada posible en esta negociación. Si bien esta gran paritaria con los intendentes es formalmente una mesa de iguales, por peso demográfico y político la ciudad de Neuquén será un actor principal que además va en busca del espacio cedido en el aludido acuerdo del 93, como ya adelantó el intendente Horacio Quiroga. Quiroga está “agrandado”, dicen voceros de la oposición, y algunos hombres del gobierno también comparten esa opinión. El triunfo del macrismo potenció su filosofía “antipopulista” y camina por las calles destilando “antikirchnerismo”. De paso le carga al MPN la genealogía con el PJ intentando desacreditarlo como competidor de un mismo espacio. Quiroga y Gutiérrez comparten un juego que no es apto para celosos.

Gerardo Bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

panorama de neuquén


Dónde duermen el gobernador Omar Gutiérrez y su vice Rolando Figueroa es una pregunta que no tiene mayor relevancia que el de un chisme sino fuera porque a un mes de iniciada la gestión, y luego de una extensa transición, la Residencia Oficial de la Costa sigue ocupada por el exgobernador Jorge Sapag. En el oficialismo, esta situación anómala viaja de boca en boca y una alta fuente del gobierno reconoció que ni Gutiérrez ni Figueroa se mudaron al espacioso predio ubicado a orillas de un brazo del río Limay, un sitio que no todos los gobernadores usaron como residencia permanente como sí lo hizo Sapag. Es posible que este “préstamo”, por llamarlo de algún modo, esté dentro de un acuerdo de partes, pero no deja de ser una nueva señal de la omnipresencia de Sapag en la flamante gestión. Ese lugar, al igual que la Casa de Gobierno, es un símbolo del poder y, aunque en este caso se trata de un mismo partido y de una fórmula promocionada por Sapag, ponerlo en perspectiva ayuda a reflexionar sobre el asunto: por ejemplo, nadie podría imaginar a Cristina Fernández de Kirchner viviendo aún en la residencia de Olivos. El gobierno de Gutiérrez plantó dos temas de agenda para discutir a lo largo del año. La reforma política, anunciada el día del inicio de la nueva gestión, y la reciente propuesta para modificar la ley de Coparticipación municipal marcan una intención por tener la iniciativa política. Ambas propuestas suman una densidad que pondrá a prueba a la llamada “nueva generación” del MPN que, como se apuntó anteriormente, comenzó bajo la sombra del exgobernador pero deberá correrse del árbol si es que quiere ganarse un lugar en la historia del partido provincial. Para desalentar especulaciones sobre el estado de salud del equipo, Gutiérrez y Figueroa se mostraron esta semana juntos en la reunión que se desarrolló con los intendentes. En ese ámbito se lanzó la propuesta para discutir un nuevo sistema de reparto de los fondos coparticipables. Y por supuesto que la cita no fue en la Residencia de la Costa, como sucedió con la firma de un acuerdo-marco celebrado en diciembre de 1993 y que dio sustento a la ley de Coparticipación vigente, sino que Gutiérrez los convocó en la sede de la gobernación. El anuncio de ambas iniciativas lo hizo el gobernador y el comunicador de los detalles fue Figueroa. ¿Será ésta la fórmula elegida para la división de roles? Es posible, teniendo en cuenta el perfil más técnico del gobernador y uno más político del vice. También se empieza a visualizar un juego de destreza que el MPN tiene aceitado para sobrevivir en cada momento institucional del país. Asoma en la gestión una pata más macrista (Gutiérrez) y otra peronista (Figueroa), aunque sin prolongación al kirchnerismo. El roce con el pasado inmediato podría incomodar en la Casa Rosada. La reforma de la ley de Coparticipación encendió rápidamente las expectativas de los intendentes. Mientras el gobierno aspira a una discusión amplia que tenga no sólo en cuenta los números del reparto como objetivo sino el desarrollo armónico de la provincia, los funcionarios empezaron a sacarle punta al lápiz. Todos ven la oportunidad de morder la mayor tajada posible en esta negociación. Si bien esta gran paritaria con los intendentes es formalmente una mesa de iguales, por peso demográfico y político la ciudad de Neuquén será un actor principal que además va en busca del espacio cedido en el aludido acuerdo del 93, como ya adelantó el intendente Horacio Quiroga. Quiroga está “agrandado”, dicen voceros de la oposición, y algunos hombres del gobierno también comparten esa opinión. El triunfo del macrismo potenció su filosofía “antipopulista” y camina por las calles destilando “antikirchnerismo”. De paso le carga al MPN la genealogía con el PJ intentando desacreditarlo como competidor de un mismo espacio. Quiroga y Gutiérrez comparten un juego que no es apto para celosos.

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