“Doscientos insurrectos iraníes”



Doscientos insurrectos iraníes fueron muertos por las tropas de estadounidenses ayer entre las 3 y las 4 de la tarde, rezaba el diario esa fría mañana de junio de 1991. Entonces miré a mi padre y vi con extrañeza cómo una lágrima le corría por la mejilla. Doscientos insurrectos iraníes, leí de reojo. No conocía esas palabras. ¿Insurrectos? ¿Iraníes? Miré el diario para ver si me aclaraba alguna duda, pero fue en vano. Varios años después, en una clase de sociología, un anciano profesor sacó un gastado artículo de un diario del bolsillo de su maletín. Doscientos insurrectos iraníes fueron muertos ayer a la tarde... dijo que decía el artículo. Instantáneamente vinieron a mi mente los recuerdos de aquella fría mañana de 1991. Entonces el profesor leyendo el titular dijo: “¿Alguien sabe lo que esto significa?”. Nadie respondió la pregunta, que quedó flotando en el aire de aquella aula de la universidad. Doscientos insurrectos iraníes. Yo sabía ya lo que significaba iraníes, pero no entendía todavía, mea culpa, lo que significaba insurrectos. Entonces, el humilde catedrático procedió a asesinar mi ignorancia de un balazo que quedó clavado en mi mente y en la de todos los que allí estábamos. “Insurrectos significa que se levantan contra la autoridad pública, llámese así a la potencia guerrera dominante en ese momento histórico político de Irán, en este caso, Estados Unidos”, dijo el profesor. Automáticamente mi mente se abrió en un signo de interrogación y pregunté: ¿y no tenían derecho a sublevarse en contra de una autoridad pública ajena a su nación? Entonces el hombre respondió: “No sé si tenían razón o no, el caso es que son llamados insurrectos... ¿Insurrectos? ¿Puede llamarse insurrectos a un grupo de niños, mujeres, abuelas que les contaban cuentos sus nietos y padres de familia que fueron sacados a la fuerza de su casa y asesinados salvajemente a sangre fría?”. Y la pregunta quedó flotando en el aire de la universidad. Y allí está todavía, flotando... sobre la ideología ridícula que hierve en la sangre del capitalismo salvaje de miles de personas. Sobre la cabeza de aquellos que creen que cuanto más tienen más son. Sobre los partidos universitarios que pelean por los votos. Sobre todo aquel que cree que gobernando y teniéndolo todo tiene más derecho que otro que es menos poderoso. Sobre los alumnos que ensimismados por el silencio decidieron dejar Sociología. Porque les dolió la pregunta. Porque les dolió la estupidez humana de creerse más que otro y hasta con el derecho a matar a todo aquel que no piense como uno. Porque les dolió la pregunta que abofeteándolos en la cara, asesinando su antropocentrismo, los avergonzó. María Paula Torreano DNI 30.258.417 Roca

María Paula Torreano DNI 30.258.417 Roca


Comentarios


“Doscientos insurrectos iraníes”