Dúplex con estética de loft
Pocas paredes, mucha luz natural y color, la receta para generar espacios funcionales y divertidos.
arq.


La pareja que ocupó este dúplex hace siete años sabía que quería aprovechar cada metro cuadrado. Sabía también que quería imprimirle la estética de los lofts a cada rincón. Y planificó entonces una vivienda integrada, con pocas paredes, muchas luz natural y objetos coloridos en cada lugar posible, para generar espacios funcionales y divertidos. La historia transcurre en Pinheiros, un barrio de San Pablo que hace honor a la fama de nuevo centro del diseño en Brasil que se ganó la gran ciudad, que a la vez es el eje de la actividad económica del gigante de América Latina.

Planta Baja En la planta baja de este dúplex la cocina está integrada al living a través de una puerta corrediza. Hay allí una enorme mesa que deja en claro que se trata de una casa receptiva de un numeroso grupo de amigos. “El estilo de vida que propone un loft combina a la perfección con lo que consideramos ideal para nosotros”, dice la propietaria. Además de las condiciones abiertas y bien iluminadas, otro factor que refuerza este clima son los recubrimientos. La idea de los residentes era tener paredes de ladrillo, pero ya que el edificio había sido construido poco tiempo antes, decidieron mantener el acabado en su tono natural y luego alternarlo entre el blanco y el negro, este último cerca de la cocina. Este lugar también fue elegido para fijar el aire acondicionado, al que se le dio un tono acorde a la zona.


Planta alta Así como sucedió en la baja, la planta alta también pasó por diversas modificaciones. Una de las primeras fue la propia escalera, pintada de negro como para darle un toque industrial. La pareja que habita la casa también decidió agregar placas de vidrio como medida de seguridad cuando nació su hija. Actualmente el piso superior se divide en cuatro sectores: un home office adaptado en el pequeño corredor en el tope de la escalera, el dormitorio principal, que incluye un baño totalmente abierto y el cuarto de la más pequeña de la casa. En el proyecto original ese ambiente estaba destinado a ser un escritorio integrado, por eso no había un cerramiento. ¿Cómo decidieron resolverlo más tarde? Con una pared interna de vidrio, del piso al techo, con una cortina de blackout para preservarla de la luminosidad en la noche. sin secretos El sentimiento de libertad de las amplias aberturas permiten a todos los habitantes de la morada respirar un clima de íntima calidez. “Nada está escondido, nuestra hija puede explorar todo”, explicó la dueña de casa. (Fuente: historiasdecasa.com.br)
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