Asado a la jaula: se inició con los turistas de El Chaltén y desde la Patagonia reinventó la forma de usar el fuego
Adrían Mastrángelo es el creador de “Ritual del Fuego”, un emprendimiento gastronómico que innova asando "en el aire". Con el atractivo de las llamas, la propuesta que puede preparar hasta 200 kg de carne en una sola noche ya recorrió toda la región y sueña con llevar “el ritual” al resto del país.
Pocas cosas hay más tradicionales y culturales en Argentina, que un buen asado. Convertir ese arraigo en un nuevo concepto y llevar la experiencia de disfrutar el fuego a un nuevo nivel, puede significar un desafío titánico.
A esa empresa decidió aventurarse Adrián Mastrángelo, fundador de “Ritual del Fuego”, un emprendimiento gastronómico itinerante, que con base en General Roca, sorprende a propios y extraños a lo largo y a lo ancho de la región.
Oriundo de General Conesa, su primer contacto con la gastronomía fue en El Chaltén, donde residió por más de diez años. “Me fui al sur siguiendo a mi familia que reside allá, y ahí entré en contacto con un turismo principalmente extranjero, que llegaba buscando experimentar el contacto con la tierra y con lo autóctono del lugar”, relata Mastrángelo.
Lo que en aquella época inició con un hostel junto a un amigo, se transformó luego en la recepción para los turistas que bajaban de hacer treking. “Preparábamos el fuego y esperábamos a los montañistas a media tarde con un cordero patagónico al asador”.
La experiencia resultó ser el gen primitivo de lo que pronto se convertiría en una novedosa y atractiva forma de usar el fuego.

Mastrángelo arribó a General Roca en 2018 y rápidamente advirtió la oportunidad. “Al llegar a la región comencé a recorrer las ferias y los festivales y me di cuenta de que la oferta gastronómica era toda igual: hamburguesas, panchos y choris”, recuerda Mastrángelo.
El nacimiento de «el ritual»
Fue en ese momento que junto a su socio, Rodrigo García, le dieron forma un emprendimiento conceptual: asado a la jaula. Concretamente, un carro asador en el que diferentes cortes de carne son cocidos directamente al calor de la llama.
“En una feria, está lleno de parrillas, pero una llama enorme en el centro de un carro gastronómico es algo diferente. El fuego no solo invita a comer. Las llamas son magnéticas, y son una convocatoria a la charla, a compartir, a encontrarse”
Adrián Mastrángelo, creador de «Ritual del Fuego».
El atractivo y la novedad, radica en dos cosas: primero en el uso de una jaula que permite “colgar” la carne y exponerla directamente al fuego, asemejando el método al de un “asador”, y segundo en la incorporación de diferentes cortes de carne, que no entran en en los “usos y costumbres” del típico asado argentino, como colitas de cuadril, ojo de bife o bondiolas de cerdo.
La estructura contiene el fuego en el centro, y permite colgar hasta 300 kg de carne a la vez que “se asan desde el aire”.
Precisamente allí, en la centralidad de las llamas, es donde emerge el concepto que le da nombre al emprendimiento: “ritual del fuego”.
“La gente se arrima más al fuego que a la parrilla. En una feria, está lleno de parrillas, pero una llama enorme en el centro de un carro gastronómico es algo diferente”, relata Mastrángelo. “El fuego no solo invita a comer. Las llamas son magnéticas, y son una convocatoria a la charla, a compartir, a encontrarse”, agrega.

Es por esa misma razón que el pan es un compañero inevitable. La idea no deja de girar en torno a un carro gastronómico que ofrece comida al paso, para disfrutar en el lugar y en el momento.
Con ese norte, el emprendimiento itinerante ya ha recorrido miles de kilómetros en toda la región, visitando desde Viedma hasta Valcheta o Bariloche, pasando por todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Sin embargo, el magnetismo de esas llamas nacidas en General Roca ya trasciende las fronteras de la zona. El “Rito del fuego” ya recibe invitaciones desde Córdoba, Santa Fe o Santa Cruz. ”El mayor obstáculo para viajar al resto del país es el costo de la logística para el traslado del equipo, pero soñamos con trascender la región”, cuenta Mastrángelo.
La sociedad con García finalizó hace un par de años, cuando su socio emprendió otro camino dentro de la gastronomía y Mastrángelo le compró su parte del negocio.
Cada vez que el fuego se enciende, trabajan entre cuatro y siete personas, dependiendo de la envergadura de la ocasión.
En la última edición de la Feria Semilla de Cipolletti, llegaron a preparar más de 200 kilos de carne en cada jornada, y despacharon más de 1.200 porciones cada día. Pero la propuesta no solo incluye carnes: las verduras asadas también suelen ser parte del menú. Un menú que logró transformar un clásico en novedad y llevar la tradición argenta, todavía un poco más allá.
Pocas cosas hay más tradicionales y culturales en Argentina, que un buen asado. Convertir ese arraigo en un nuevo concepto y llevar la experiencia de disfrutar el fuego a un nuevo nivel, puede significar un desafío titánico.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar