Cada jubilado de la mínima aportó $2,5 millones al equilibrio fiscal de Javier Milei en los últimos dos años y medio
El bono de $70.000 que se estableció junto a la nueva fórmula previsional, permanece congelado desde marzo de 2024 y ya perdió el 68% de su poder adquisitivo. Mientras el monto de una jubilación mínima no logra perforar la línea de la pobreza, el aporte acumulado de los haberes previsionales al ajuste que lleva adelante la gestión Milei, llega al 1,1% del PBI en 29 meses.
Los datos referidos a la pobreza en el primer semestre del año 2026, serán publicados esta semana por el Indec. Al menos dos estimaciones privadas señalan que la estadística arrojará un incremento de la pobreza en la primera mitad de 2026.
El último dato oficial dice que el 28,2% de la población no lograba al cierre de 2025 los ingresos suficientes para acceder a la Canasta Básica Total (CBT), es decir, era pobre.
Una de las estimaciones privadas conocidas esta semana fue elaborada en base a los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de Indec, por el economista Martín González-Rosada, de la Universidad Torcuato Di Tella.
El informe anticipa que la pobreza se ubicaría en 31,6% en el primer semestre de 2026, y que la misma se habría ubicado en el 30,5% en el primer trimestre, y en el 32,7% en el segundo. El cálculo implicaría 1,6 millones de nuevos pobres en la primera mitad del año.
Desde el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia señaló también esta semana que “la baja se detuvo”, y que “van nueve meses consecutivos de suba en la pobreza”.
Los jubilados y pensionados, son actores protagónicos de esa estadística. Los adultos mayores que perciben el haber previsional mínimo o una Pensión Universal por Adulto Mayor (PUAM), le ponen el cuerpo a esos números. Tanto a los de la pobreza, como a los del equilibrio fiscal.
La línea de pobreza se ubicó en $519.578 por adulto en agosto. Ese mes, el haber mínimo (con bono) fue de $489.776. Es decir, hoy cada jubilado de la mínima es pobre.
En efecto, el haber mínimo fue de $419.775,9 en el mes de agosto. Si a ello se suma el bono extraordinario de $70.000, el haber mínimo de bolsillo llegó a $489.775,9 en el octavo mes de 2026. Ese mismo mes, la CBT (línea de pobreza) por adulto equivalente, ascendió a $519.578,4 según el Indec. En otras palabras, todos los jubilados de la mínima son pobres.
En el freezer
Cuando en marzo de 2024 el gobierno de Javier Milei estableció una nueva fórmula de cálculo mediante la cuál los haberes previsionales comenzaron a actualizarse por inflación con dos meses de rezago, se incluyó además un bono extraordinario de $70.000. Fue una forma de recomponer al menos en parte, el golpe que el salto inflacionario al inicio de ese año, asestó al poder adquisitivo de las prestaciones.
Desde ese momento, los haberes previsionales se actualizaron mes a mes por inflación. El bono extraordinario en cambio, quedó congelado en el mismo valor nominal de marzo de 2024.
Dato
- 68%
- La pérdida del poder adquisitivo del bono extraordinario establecido en marzo de 2024. Por el congelamiento del bono, el haber mínimo total perdió el 24% de su valor real.
Pasaron 29 meses hasta agosto de 2026. En ese lapso, el haber mínimo pasó de $134.445,3 a $419.775,9, una actualización del 212,2%. Durante el mismo periodo, el bono extraordinario siguió siendo siempre de $70.000, lo que implica una perdida del 68% del poder adquisitivo del Bono desde marzo de 2024.
De igual modo, si se considera el haber mínimo de bolsillo de $489.775,9 en agosto de 2026 ($419.775,9 + $70.000), la suma implica una pérdida real del 24,3% respecto a la suma percibida en marzo de 2024.
Al igual que gobiernos anteriores de distinto tenor ideológico y de diverso color político, la licuadora del gasto vuelve a alcanzar a los haberes previsionales en la gestión Milei: los jubilados son uno de los principales aportantes a la causa del equilibrio fiscal.
En otras palabras, con el bono extraordinario en el freezer, la licuadora del gasto fiscal volvió a alcanzar a los jubilados. Una vez más. Ya los había alcanzado cuando Cristina Fernández vetó el 82% móvil en 2010, cuando Mauricio Macri impulsó el cambio la fórmula de cálculo en 2017 generando una pérdida real del 20% en el poder adquisitivo de los haberes mínimos, y cuando Alberto Fernández hizo lo propio en 2021, generando una nueva pérdida real del 8%.
La decisión de la gestión Milei de mantener inmóvil el bono en $70.000, se enmarca en la voluntad explícita de licuar el gasto previsional al ritmo de la inflación: los jubilados son uno de los principales aportantes a la causa del equilibrio fiscal.
Aporte solidario
El congelamiento del bono extraordinario está lejos de ser un detalle menor de la ecuación previsional. Por el contrario, se trata de una decisión que se enmarca en el ajuste del gasto y el achicamiento del Estado que lleva adelante la gestión Milei.
Para comprender el punto, vale repasar como hubiese sido la dinámica de las prestaciones si en los últimos 29 meses el bono se hubiese actualizado por inflación al mismo ritmo que los haberes mínimos, el resultado sobre el poder adquisitivo de cada jubilado, y el impacto fiscal de haberlo congelado.
De haber seguido esa senda, el bono de $70.000 debió ser de $133.346,50 al cierre de 2024, de $175.442,10 al cierre de 2025, y de $215.376,5 en agosto de 2026.

Es decir que si el bono se hubiese actualizado por inflación, el haber mínimo de bolsillo hubiese sido de $635.142,5 en agosto de 2026 (haber mínimo de $419.775,9 +bono de $215.376,5).
La suma supera en un 22% la CBT de agosto. La primer conclusión es por lo tanto que de haber actualizado el bono al mismo ritmo que el haber mínimo, los jubilados de la mínima lograrían escapar a la pobreza.
El gráfico que acompaña la nota muestra como a medida que pasa el tiempo se agranda la brecha entre el valor nominal del bono en $70.000 y el valor potencial del bono si se hubiese actualizado por inflación al mismo ritmo que el haber mínimo. La distancia entre ambas curvas representa el dinero que cada beneficiario dejó de percibir por el congelamiento del bono.
Si se contabiliza y se suma esa diferencia mes a mes, resulta que cada jubilado de la mínima dejó de percibir $2.459.474,7 en los 29 meses en que el bono estuvo congelado. Ese es el monto del aporte solidario que cada jubilado de la mínima hizo a la causa del equilibrio fiscal en la gestión Milei.
El aporte solidario acumulado de los jubilados de la mínima por los 29 meses del bono congelado en $70.000, equivale a US$ 8.000 millones y al 1,1% del PBI.
Si se tiene en cuenta que existe un universo de unos 5 millones de beneficiarios contando el haber mínimo y la PUAM, el ahorro fiscal por el congelamiento del bono desde marzo de 2024 asciende a $12,3 Billones de pesos.
Al tipo de cambio actual, equivale a US$ 8.000 millones, una suma similar a los vencimientos de deuda que debe afrontar Argentina a lo largo de todo el 2026.
Si la referencia es el Producto Bruto Interno (PBI) y a precios de agosto 2026, el aporte solidario que los jubilados de la mínima hicieron al equilibrio fiscal en los últimos dos años y medio, equivale al 1,1% del PBI.
Comentarios