Inflación y metodología: la suspensión del nuevo IPC pone el foco en la medición de los alimentos para febrero 2026

Mientras el rubro de alimentos y bebidas mantiene una presión constante en la primera quincena, la postergación de la nueva canasta del IPC genera controversia por el mayor peso relativo que tienen los productos básicos frente a los servicios.

Redacción

Por Redacción

La dinámica de precios en Argentina continúa mostrando una resistencia a la baja que desafía las proyecciones oficiales. Durante la primera mitad de febrero, los relevamientos privados confirman que el rubro de alimentos y bebidas mantiene una inercia preocupante, en un contexto marcado por la salida de Marco Lavagna del INDEC y la decisión del Gobierno de postergar el cambio en la metodología de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La postergación del nuevo esquema técnico —que preveía reemplazar la canasta de consumo de 2004 por la de 2017/2018— ha generado un intenso debate. Con la fórmula actual, los alimentos tienen un peso mayor en el índice final, mientras que el modelo postergado le otorgaba más relevancia a las tarifas de servicios públicos.

El argumento oficial para frenar la actualización fue la necesidad de consolidar la tendencia decreciente de los precios antes de alterar el termómetro estadístico.


El comportamiento de las góndolas en la primera quincena


Según el monitoreo semanal de la consultora LCG, la segunda semana de febrero cerró con un incremento del 1% en alimentos, acumulando una aceleración del 2,4% en el promedio de las últimas cuatro semanas. Este dato revela que, a pesar de los esfuerzos por anclar expectativas, la presión inflacionaria sigue extendida: casi el 20% de los productos relevados mostraron aumentos, lo que indica un fenómeno generalizado.

El principal motor de estas subas ha sido la carne, que explicó el 70% de la inflación semanal registrada por LCG. Otros rubros con incrementos significativos fueron los aceites (2,4%), mientras que las verduras aportaron un alivio temporal con una baja del 0,3%, actuando como un contrapeso parcial frente a las alzas en las carnicerías.


Disparidad en las proyecciones de las consultoras


El escenario inflacionario presenta matices según la medición de cada entidad. Mientras que para Analytica la suba de la segunda semana fue del 1,3%, impulsada fuertemente por verduras y carnes, la consultora Econviews aportó una mirada más optimista para el Palacio de Hacienda, registrando una variación de apenas el 0,6% en el mismo período.

A pesar de estas diferencias, el consenso del mercado observa con atención el dato de febrero, que será publicado por el INDEC el próximo 12 de marzo. Cabe recordar que en enero la inflación oficial fue del 2,9%, superando las previsiones privadas y ubicando la cifra interanual en un 32,4%.


La dinámica de precios en Argentina continúa mostrando una resistencia a la baja que desafía las proyecciones oficiales. Durante la primera mitad de febrero, los relevamientos privados confirman que el rubro de alimentos y bebidas mantiene una inercia preocupante, en un contexto marcado por la salida de Marco Lavagna del INDEC y la decisión del Gobierno de postergar el cambio en la metodología de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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