La inflación amenaza nuevamente al salario real

El avance de los precios no da tregua y las proyecciones ya indican 70% anual. Guzmán insiste con una recuperación real del poder adquisitivo, que luce inverosímil este año.





Termómetro. El principal reclamo que se escucha es la pérdida de poder adquisitivo del salario.

“Queremos que crezca el salario real y aumente más que la inflación de forma sólida, que se vea crecimiento de salarios reales. Es un momento en que el país tiene mejores condiciones para que esto se fortalezca”.


Así definió el ministro de economía Martín Guzmán su visión acerca de la actual coyuntura económica. Fue durante una entrevista televisiva el día anterior a la publicación del dato de inflación de abril.
Leídas con el dato ya publicada, las palabras del conductor de la política económica nacional lucen extemporáneas, descalzadas de la realidad.


Incluso si se aplica el voluntarismo extremo al momento de analizar los números fríos, cuesta trazar un escenario en el que los salarios pudieran siquiera empardar a los precios durante 2022. Mucho menos ganar en términos reales.


El ministro resalta una y otra vez la excelente performance de la economía real durante 2021, y la forma en que el nivel de actividad recuperó la caída del 10% por la cuarentena de 2020.

Más allá de cualquier proyección respecto a los precios, la sensación térmica de la economía hoy señala que la nominalidad está desatada.


“¿Es igual la posibilidad de recuperar poder adquisitivo del salario cuando tenés una fila de desocupación del 13% que cuando tenés una fila mucho más chica, del 7%? No es lo mismo”, agregó Guzmán en la misma entrevista el miércoles por la noche. Los datos son reales, en 2021 se recuperó la actividad y el empleo. Es una certeza, trabajo hay. El problema parece ser otro en este momento.


Más allá de cualquier proyección, la sensación térmica de la economía hoy señala que la nominalidad está desatada. Los agentes económicos ya han incorporado en sus proyecciones un piso de inflación del 60%.
Para empezar a conversar acerca de cualquier renovación de contrato, actualización en lista de proveedores, pauta salarial, o plan de inversión, el escenario es un mínimo anual del 60%.
Es con ese marco que deben interpretarse los datos acerca del mercado de trabajo.

El empleo en perspectiva

Uno de los latiguillos que suelen repetir los economistas, es que “hace diez años que la economía argentina no crece”.


Si la comparación se realiza en términos interanuales, la afirmación es estrictamente falsa. Los años 2015, 2017 o 2021 son ejemplos elocuentes de periodos en los que el producto creció respecto al año anterior.
No obstante la afirmación de los especialistas empieza a encontrar asidero cuando la mirada se posa en perspectiva sobre el mercado de trabajo.


El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación publicó esta semana el informe sobre la “Situación y evolución del trabajo registrado”, con datos relevados hasta el pasado mes de febrero.
Una primera imagen muestra la evolución del trabajo registrado en Argentina entre 2012 y 2022, detallando la cantidad de trabajadores que se desempeñan en cada sector de la economía formal (ver gráfico).


De la serie surge que el total de trabajadores registrados a febrero de 2022 asciende a 12,5 millones de personas en Argentina.
Con la mira corta, resulta que efectivamente se crearon 552.000 puestos de trabajo formales durante el último año, lo que pareciera fortalecer la teoría del ministro Martín Guzmán.


Si se eleva en cambio la mirada con horizonte a 10 años, resulta que en febrero de 2012 la cantidad de trabajadores registrados era de 10,9 millones de personas. Implica un crecimiento del 13% en una década, a un ritmo promedio del 1% anual que se haya muy por debajo del crecimiento vegetativo natural de la población.


Pero la conclusión más relevante surge al analizar el crecimiento de la cantidad de trabajadores registrados sector por sector durante la última década.


El segundo gráfico que acompaña la nota muestra la tasa de crecimiento del empleo registrado por sector en Argentina entre 2012 y 2022. De allí surge que el segmento que experimentó un mayor crecimiento durante los últimos diez años es por lejos el del monotributo social, que pasó de 168.900 personas en febrero de 2012 a 441.700 en el segundo mes de este año. Un incremento del 161,5%.


El monotributo social es una herramienta que permite a cientos de personas y emprendedores de la economía social contar con un marco mínimo de formalidad, pero lejos está de garantizar el goce pleno de los derechos laborales de un empleo registrado en relación de dependencia.


El segundo sector que más creció desde 2012 en cuanto al empleo, fue el monotributo, que pasó de 1,31 a 1,8 millones de personas (+37,4%), mientras que el empleo en casas particulares que pasó de 408.900 personas a 476.400 (+22,5%). Los autónomos en tanto, retrocedieron un 5,3% en diez años, pasando de 408.900 personas en 2012 a 387.400 en 2022.


Los restantes dos sectores son los que agrupan tres cuartas partes del empleo registrado en el país, y revelan la verdadera dinámica del mercado de trabajo en la última década.
La cantidad de empleados públicos pasó de 2,6 millones de personas en febrero de 2012 a 3,3 millones en el mismo mes de 2022. Un incremento del 27,4%.


En el mismo lapso, la cantidad de empleados registrados en relación de dependencia en el sector privado pasó de 6.106.000 a 6.089.300. Una reducción del 0,2% en 10 años.


Esta última foto explica muchas cosas. Mientras que la velocidad a la que crece el empleo en el sector público duplicó a la media de crecimiento del empleo formal en Argentina, la creación de empleo registrado y pleno de derechos en el sector privado, se encuentra virtualmente estancada en la última década.


Lo muestran los datos oficiales del mismo gobierno que integra el ministro Martín Guzmán: si la única forma en que se verifica crecimiento del trabajo registrado es con la incorporación de empleados públicos, la resolución del nudo gordiano del gasto público y de la necesidad de emitir dinero para financiar al fisco, es inexpugnable.


Si el otro rubro que más crece es el de trabajos cuasi precarios en el segmento del monotributo social, difícilmente se alcance el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores para escapar a la pobreza.

Inflación, espada de Damocles

La estadística de precios en el mes de abril, es estremecedora. No solo porque las proyecciones acerca de la inflación acumulada que podría registrarse a fines de 2022 son alarmantes. Principalmente por el efecto devastador que ello tendrá una vez más sobre el salario y sobre los indicadores de pobreza.


“Hay un segmento de los trabajadores en relación de dependencia que son pobres”, sentenció la Vice Presidenta Cristina Fernández en su visita a Chaco. Más allá de las responsabilidades compartidas que puedan asignársele a la señora, el dato reviste cruda verosimilitud.


Cuando se mira en perspectiva la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) que publica el Ministerio de Trabajo de la Nación, resulta que entre 2018 y 2021 el salario real perdió un 24% de su poder adquisitivo, y que la caída entre 2012 y 2022 llega al 14%.


Si se toman en cuenta los datos de abril para trazar posibles escenarios resulta que si el crecimiento de los precios en mayo se ubicase en el 5% y el de los restantes siete meses del año se redujera a un nivel en torno al 4%, entonces al finalizar el 2022 la inflación acumulada sería del 70%. Aún con paritarias que ya se comienzan a cerrar en base un parámetro anual del 60%, los salarios estarían perdiendo nuevamente un 10% contra los precios este año.


Luce seguro Guzmán, se lo escucha convencido al volcar sus conceptos. A la luz de los números, no pareciera alcanzar eso solo para lograr el objetivo que declama de recuperar el salario real. No, si lo que se propone sigue siendo la misma receta que colocó el avance de los precios en el punto más alto desde la salida de la híper del ’89, en el ocaso del alfonsinismo que tanto admira el Presidente Alberto Fernández.

Dato

0,2%
Lo que cayó la cantidad de empleados registrados en el sector privado de la economía entre febrero de 2012 y el mismo mes de 2022.


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