Se alejan los tiempos para un acuerdo con el FMI: alternativas que evalúa el mercado
Si bien todavía quedan varias semanas de negociación, hoy no se descarta un default de la Argentina ante las negativas del organismo internacional a firmar un programa que no sea consistente y creíble en el tiempo.

Si bien desde el Gobierno se apostaba que antes de finalizar el 2021 iba a estar cerrado -o por lo menos encaminado- el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que incluiría la refinanciación de casi 45.000 millones de dólares, todo se aceleró, pero para mal.
Los cambios de expectativas abren interrogantes sobre lo que sucederá en las próximas semanas. Y los mercados ya posaron su mirada en todos los pagos que debe realizar el Gobierno de aquí a marzo.
Si bien todavía quedan varias semanas de negociación, hoy los mercados no descartan un default de la Argentina ante las negativas del organismo internacional a firmar un programa que no sea consistente y creíble en el tiempo.
La propuesta del ministro Martín Guzmán presentada en noviembre del año pasado apuntaba a un plan de facilidades extendidas, de 10 años con algo más de 4 de gracia, con lo que el país comenzaría a pagar a partir de 2026. Desde el FMI no se objetó esta alternativa, quedando pendiente la posibilidad de una reducción de la sobretasa.
Lo que sí el FMI cuestionó -y mantiene hasta el día de hoy esta postura- es la carencia de un plan económico que pueda empalmar con la propuesta de pago. Los números que ofrece Guzmán al organismo para poder hacer frente a un nuevo plan de reestructuración lejos están de lo que exigen las autoridades del organismo.
Desde un sector del Gobierno se está cuestionando con dureza al ministro Martín Guzmán por la falta de definiciones, teniendo en cuenta que contó con más de dos años para sentarse a sellar un acuerdo.
Frente a este complejo escenario, los principales referentes del sistema financiero evalúan tres alternativas que tiene el país, con las limitantes de tiempo existentes.
-Firmar un acuerdo antes del cierre de marzo. Esta situación se podría dar si el Gobierno modifica su proyecto plurianual de presupuesto y lo hace más realista para cumplir con los compromisos de pagos externos e internos. Para ello, Guzmán debería realizar un ajuste que el Gobierno -o, mejor dicho, el ala dura del kirchnerismo- no estaría dispuesto a hacerlo. Las probabilidades de que esta alternativa se ejecute se califican por el mercado de bajas a muy bajas. En este caso, el FMI renegociaría toda la deuda que tiene la Argentina pendiente de pago -que incluiría los vencimientos de marzo- aceptando el plan del Gobierno que consiste en 4 años de gracia y 10 años para cancelar las deudas. Finalizado este acuerdo, el país podría llegar a colocar deuda en los mercados internacionales para poder seguir financiando el programa económico.
-Entrar en default. Este sería el otro externo del primer caso mencionado. En este caso, la administración Fernández toma la decisión de no pagar e ingresar en un default. Se cortarían las conversaciones con el organismo internacional y el país quedaría totalmente fuera del sistema financiero internacional. Para la mayor parte de los analistas, tomar este camino no sería algo bueno teniendo en cuenta las necesidades de financiamiento que tiene la Argentina para los próximos años si desea mantener una senda de crecimiento económico. Desde el Gobierno aseguran que existen otras fuentes de financiamiento a las tradicionales, como es el caso de Rusia o China, dos potencias que siguen muy interesadas en invertir en la Argentina y no descartarían financiar proyectos que generen sinergias para todos los involucrados. Las probabilidades para que esta alternativa se materialice, según estima el mercado, son medias a bajas.
-No pagar, pero seguir negociando. Si la Argentina no cancela el pago de sus compromisos en las próximas semanas, cuenta con 30 días adicionales para cubrir el vencimiento y la posibilidad de hasta otros 180 días si el FMI acepta la continuidad de las conversaciones, antes de que el país sea considerado en default absoluto. Se trata del mismo tecnicismo internacional que opera con la deuda en manos de acreedores privados y también con el Club de París. Es un lapso adicional que, en el caso de mantener negociaciones en marcha como ocurre actualmente, podría otorgar tiempo extra para definir detalles finales de la carta de intención. En este escenario, donde se mantiene la negociación, si la Argentina no paga al FMI en marzo, está la posibilidad de que un país miembro otorgue un préstamo puente por el monto del vencimiento en cuestión, que sería cancelado al momento de la firma del acuerdo con el desembolso del organismo internacional. Esto permitiría ganar tiempo a la administración Fernández para no pagar, pero seguir negociando. Esta tercera alternativa, es la que más probabilidades de éxito tenga, según estudios que manejan las distintas consultoras privadas. Para el mercado, esta posibilidad es la más realista teniendo en cuenta del freno que se les puso a las expectativas de un rápido acuerdo entre la Argentina y el FMI.

Está claro que todas estas negociaciones tienen su propia dinámica y que los escenarios pueden cambiar de una semana a otra, como muchas veces pasó en una economía tan inestable como la argentina. De ahí que las probabilidades mencionadas por los analistas de mercado son solo expectativas que tienen hoy especialista sobre un posible acuerdo que debería estar finalizando antes del cierre de marzo.

Si bien desde el Gobierno se apostaba que antes de finalizar el 2021 iba a estar cerrado -o por lo menos encaminado- el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que incluiría la refinanciación de casi 45.000 millones de dólares, todo se aceleró, pero para mal.
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