Educación en Río Negro: ¿qué deberíamos reformar?

Redacción

Por Redacción

ALBERTO CARLOS GATTÁS (*)

Nuevamente se pone en el tapete una reforma a la ley de Educación de Río Negro. Promocionada en los años 90 como una norma de avanzada, luego incluida como uno de los documentos base a utilizar en la reforma educativa nacional, no mostró los beneficios que de ella se aguardaban. Diversos autores señalan, desde diferentes puntos del país y nuestra provincia, una serie de carencias importantes en el sistema, entre ellas: a) la deficiente calidad educativa en el nivel primario, hecho aceptado por los equipos técnicos encargados de las evaluaciones periódicas; b) argumentando la necesidad de la inclusión se toman medidas como la eliminación de la repitencia, sin considerar el perjuicio que ello ocasiona a la mayoría de los alumnos. Se continúa igualando hacia abajo; c) es en el Nivel Medio donde con más intensidad se puede apreciar una baja notable de calidad. Un claro ejemplo de ello se ha observado en pruebas sobre lectura e interpretación de textos (Lengua) y resolución de problemas (Matemáticas), materias que conformaban el ciclo de ingreso de la UNRN y donde más del 60% de los aspirantes resultaron reprobados; d) a pesar de estos resultados, las soluciones que se analizan apuntan a disminuir aún más las exigencias. Hoy se permite la promoción de alumnos con tres materias adeudadas y se ha flexibilizado el régimen de faltas a clases. En la opinión de docentes universitarios, los alumnos llegan en una gran proporción a iniciar estudios superiores sin a veces comprender o interpretar la lectura de los textos, lo que constituye una de las más importantes causas de fracaso. En el siglo XXI, de la llamada “Economía del conocimiento, “es indudablemente imprescindible que un país invierta fuertemente en educación. Si bien se puede acordar sobre las bondades o defectos de la ley vigente y sus posibles correcciones, a mi juicio lo más importante será tener la certeza de poder implementarla, para evitar una nueva frustración. Por ello creo que lo que debe discutirse y reformarse son los mecanismos, las reglas de juego que el sistema educativo tiene y cuyos defectos han posibilitado abusos y desorden en la enseñanza. Un estudio efectuado por el Observatorio de la Educación Básica Argentina, a base de encuestas realizadas a directores, docentes y preceptores en escuelas públicas y privadas, concluye que el ausentismo de docentes y alumnos y las horas libres aparecen como el principal problema de la educación. Desde la vecina provincia de Mendoza, un informe señala que es habitual que un docente tenga 5 o más faltas por mes. El hecho de que un padre pueda acceder al cuaderno de comunicaciones de su hijo permite corroborar que existen docentes faltadores que hacen uso abusivo de un régimen de licencias exageradamente permisivo, con las consecuencias que ello supone para los alumnos. A su vez, éstos muestran un promedio de unas tres faltas mensuales y entonces no deben extrañar los resultados que grafican lo dicho: a) el 20% de los alumnos secundarios repite el año, a pesar de las campañas para evitarlo; b) sólo el 44% aprobó el cursado en primera instancia; c) un 12% debió completar en diciembre; d) el 14% lo hizo en marzo del año siguiente; e) otro 12% rindió en mesas de febrero para quienes adeudaban tres materias. Esto también nos lleva a pensar que si los que cursan carreras docentes están recibiendo esta educación deficitaria, seguramente al ejercer su tarea profesional seguirán bajando el nivel y el problema se agravará cada vez más. Hay que romper con este círculo vicioso de la educación. Para ello proponemos una agenda abierta que contemple los puntos que enumeramos a continuación y los que pudieran agregarse, a propuesta de los vecinos y docentes interesados en cambiar el actual estado de cosas: 1) análisis y modificación del régimen de licencias docente; 2) designación de un único suplente rentado que reemplace al titular por motivos fundados de enfermedad; 3) pago de una suma no remunerativa en concepto de presentismo, en beneficio exclusivo del docente frente al aula; 4) eliminación de la figura del Consejo de Convivencia, facultando a los docentes y preceptores de establecimientos primarios y secundarios a tomar medidas de sanción disciplinaria cuando las circunstancias así lo requieran, las que serían supervisadas por la dirección del colegio; 5) informatización de los legajos de la totalidad de los docentes, permitiendo que puedan acceder rápidamente a la información sobre el estado de sus aportes previsionales; 6) garantizar la racionalización de los recursos, eliminando estructuras ociosas del Consejo de Educación (archivos, alquileres, delegaciones, direcciones y supervisiones supernumerarias) trasladando estos fondos al mejoramiento de los salarios docentes; 7) establecer por ley la obligatoriedad de los padres de concurrir a la escuela y/o colegio de sus hijos cuando la dirección del establecimiento así lo requiera para ser informado sobre la conducta y rendimiento de los mismos. A nuestro criterio esto significará actuar sobre las causas y no, como sucede actualmente, sobre los efectos. No se puede pretender continuar manteniendo cifras o índices que no responden a la realidad. Los resultados no tienen nada que ver con ellos. Las consecuencias de continuar este estado de cosas las vamos a lamentar en un futuro como sociedad. No está tan lejano el recuerdo de la escuela de nuestra juventud cuando el docente podía brindar sus conocimientos en un marco de atención y respeto. Cuando el llamado a la dirección por faltas de disciplina significaban ubicar al alumno dentro de los límites que la escuela fijaba y los padres compartían y aceptaban. Cuando la ceremonia de izar la bandera se acompañaba de un respetuoso silencio. Cuando las reivindicaciones gremiales apostaban a la mejora de la educación en todos sus aspectos. Los últimos números muestran que en Río Negro la matrícula de la escuela pública baja y aumenta la de la educación privada. Los que pueden se educan porque tienen los recursos, pero ¿y los demás? La verdadera justicia social es la que brinda a todos las mismas oportunidades. Los rionegrinos tenemos la oportunidad de hacer real el cambio, a través de la participación y el compromiso. No debemos dejar pasar más tiempo para iniciar la transformación en una sociedad más justa y el eje central es indudablemente la educación. (*) Bioquímico. Exlegislador PJ, exintendente de Catriel


ALBERTO CARLOS GATTÁS (*)

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