Egipto vota la Constitución de la discordia
Ayer se hizo el primer plebiscito. El país se debate entre el laicismo y el islamismo.
AP
Los egipcios empezaron a votar ayer a favor o en contra de un proyecto de Constitución defendido por los islamistas en el poder y rechazado por la oposición, quien acusó a los Hermanos Musulmanes de querer “amañar” el resultado.
El proyecto de ley fundamental está en el centro de la grave crisis que atraviesa Egipto desde hace más de tres semanas y que provocó violencias a veces mortífera.
Ayer la votación seguía sin incidentes en las diez gobernaciones de las 27 convocadas a las urnas, incluidas El Cairo y Alejandría, segunda ciudad del país. El resto de Egipto tiene previsto votar el 22 de este mes.
Unos 120.000 soldados fueron movilizados para ayudar a los 130.000 policías encargados de la protección de las operaciones de votación.
El presidente islamista Mohamed Morsi ha autorizado al ejército a detener a civiles en el marco del mantenimiento del orden hasta el anuncio de resultados definitivos, en una fecha todavía por determinar.
El Frente de Salvación Nacional (FSN), una coalición de los principales movimientos de oposición, dice haber observado numerosas “violaciones” de las reglas electorales por parte de los islamistas partidarios del jefe de Estado. “La cantidad de infracciones (…) indica una clara intención de amañar el voto por parte de los Hermanos Musulmanes, con el objetivo de hacer aprobar la Constitución de la cofradía”, afirma un comunicado del FSN, en el que llama a votar “no”.
Tensa calma
Tras semanas de protestas, El Cairo vivió ayer una relativa calma. Los egipcios hacían cola en silencio ante los locales electorales para participar en la primera ronda del referéndum por la nueva Constitución. Es la quinta vez que los egipcios son llamados a las urnas desde el levantamiento popular que derrocó a Hosni Mubarak, hace ya casi dos años. Pero, frente al júbilo que se respiraba en los comicios parlamentarios y presidenciales de 2011, esta votación polarizó el país.
En el barrio obrero de Sayeda Zeinb, en El Cairo, Mustafa Ahmed lleva una hora esperando para poder votar. “Quiero proteger los intereses de Egipto, y creo que la nueva Constitución los garantizará”, explica. “Quiero estabilidad y bienestar. Por eso voy a votar ‘sí’ a la seguridad y las oportunidades de empleo”, añade este hombre de 40 años.
Ahmed da voz al fervor de los simpatizantes del presidente Mohamed Morsi y sus aliados islamistas. Durante las pasadas semanas realizaron una fuerte campaña en favor de la nueva Carta Magna, que según afirman traerá estabilidad al país al permitir que Morsi convoque elecciones para formar un nuevo Parlamento, en lugar de pasar meses reescribiendo la Constitución.
Sin embargo, la oposición rechaza rotundamente la Constitución, que fue redactada por una asamblea constituyente dominada por islamistas. (AFP y DPA)
Los egipcios acuden en silencio y bajo una tensa calma a las urnas. Es la primera elección para definir la nueva carta magna.
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