El bosque de Arrayanes: un clásico que nunca pasa de moda

El Bosque de Arrayanes es uno de los paseos más tradicionales que ofrece Villa La Angostura y deslumbra año tras año con la magia de sus colores.



Dar un paseo por el Bosque de Arrayanes es prácticamente una cita obligatoria para cualquier turista que decida disfrutar de las bondades de Villa La Angostura.

No sólo por la importancia que el paseo representa a la hora de hablar de la conservación natural de la flora y fauna de una de las ciudades más hermosas de la Cordillera, sino también por la cantidad de colores y paisajes que embellecen la vista de los visitantes a cada paso.

Al bosque se puede llegar navegando el Nahuel Huapi.

Al bosque se puede acceder de diversas maneras, ya sea navegando el lago Nahuel Huapi desde la Villa o Bariloche o también se puede llegar tras recorrer a pie los 12 kilómetros de senderos que lo unen con la Bahía Mansa.

Cualquiera sea la forma de llegar elegida, a lo largo del trayecto los paseantes podrán disfrutar una variedad de colores difíciles de repetir.

Desde el turquesa del lago que baña las costas de la península de Quetrihue, y que por momentos copia el verde de los árboles a su alrededor, pasando por el celeste del cielo, hasta el canela de los arrayanes. Toda la excursión es una verdadera fiesta para los ojos.

El paisaje que se puede disfrutar desde el cerro Bayo fue declarado como uno de los más hermosos del mundo.


Una vez en el bosque se lo puede recorrer a lo largo de 800 metros sobre un sendero pasarela, construido especialmente para la preservación del suelo, donde se pueden ver las diferentes etapas del crecimiento del arrayán.

Vale mencionar que habitualmente, en otras partes del mundo, éste árbol suele tener una altura no mayor a los cinco metros, pero gracias al ambiente húmedo de la península los arrayanes forman un denso bosque que supera los 20 metros de altura.


El predominio del arrayán en esta zona se debe a que desde las raíces de los árboles se originan numerosos tallos subterráneos que le dan fuerza a los árboles y les permiten formar mantas arbóreas.

Durante el verano, divinas flores blancas cubren a los arrayanes que junto con un el musgo, también conocido como “barba del diablo”, que crece en las ramas indican la limpieza del aire que se respira en la zona.

Como si lo imponente de los arrayanes no fuera suficiente, la península presenta una gran diversidad de plantas. Junto a los coihues, árbol típico de la cordillera, crecen cipreses, palos santos, ñires que embellecen aún más el paisaje.


La casa de té, emplazada en el final del sendero entablonado, es otra de las pintorescas postales que entrega el paseo. Aquel lugar, que según dicen los rumores inspiró a Walt Disney para escribir la historia de “Bambi”, abraza a los turistas que tras el paseo pueden disfrutar de un chocolate caliente mientras disfruta de la vista que el Parque le regala.

Sin lugar a dudas, el Parque Nacional Los Arrayanes es uno de los paseos que no hay que perderse cuando se visita Villa La Angostura, y al que siempre es bueno volver. A través del lago o mediante la caminata, el bosque es un atractivo único donde la flora y la fauna de la cordillera saca a relucir lo mejor de sí.

El dato

1.793
Las hectáreas que ocupa el Parque Nacional Los Arrayanes, que está ubicado en la península de Quetrihué.

Belleza a 1.500 metros de altura


El tradicional Cerro Bayo entrega postales únicas y actividades llenas de adrenalina para disfrutar de la belleza de Villa La Angostura desde la tierra pero casi rozando el cielo.

Rodeado de un bosque, con la mejor vista al Lago Nahuel Huapi y de la Cordillera de Los Andes, éste centro de ski se caracteriza por ofrece una gran cantidad de opciones para divertirse no sólo en invierno sino también en verano.

El Cerro ocupa más de 200 hectáreas que son aprovechadas por los amantes del deporte. Todos los días se puede recorrerlo a través de una senda peatonal que a cada paso entrega vistas maravillosas de la Villa y sus alrededores.

Como si eso fuera poco, los amantes de la adrenalina también pueden disfrutar de los caminos en Mountain Bike o incluso hacer Canopy, en los que se accede a una buena parte del bosque centenario de coihues con cruces sobre el río Bonito.

Rodeadas de miles de colores del paisaje, la acción y la belleza del lugar se conjugan perfectamente en el Cerro Bayo e invitan a disfrutar un paseo increíble.


Comentarios


El bosque de Arrayanes: un clásico que nunca pasa de moda