El cuerpo de Priebke, en un laberinto diplomático

Para el Wiesenthal, podrían cremarlo y esparcir cenizas.

Redacción

Por Redacción

En medio de las negociaciones para formar gobierno, en la Cancillería de Berlín se evita por todos los medios hablar de la posibilidad de que los restos del criminal de guerra nazi Erich Priebke vuelvan a Alemania.

El portavoz de la canciller alemana Angela Merkel, Steffen Seibert, dijo que “su nombre está ligado a horrendos crímenes, ahora murió y esperamos que sus restos encuentren paz”, aunque no aclaró aun si ese país está dispuesto a recibir el cuerpo.

Horas antes, la familia del criminal de guerra nazi había pedido que le entreguen su cuerpo después de que su funeral fuera interrumpido por manifestantes y las fuerzas de seguridad italianas se llevaran su ataúd.

El gobierno italiano pretende embarcar el cuerpo en un avión y que le den una tumba los germanos, ya que Priebke era alemán. Pero algunos políticos alemanes rechazan lo que representa Priebke y sostienen que son los italianos los que tienen que hacerse cargo del muerto.

En su pueblo natal no quieren saber nada con los restos. “Priebke no pinta nada aquí”, dice con enfado Klaus Kitzmann, habitante desde hace 54 años de Hennigsdorf . “Nuestra historia ya es suficientemente difícil ya”, alega este jubilado de 70 años .

Priebke se marchó Hennigsdorf en 1936. El pueblo teme convertirse en un lugar de peregrinaje para los neonazis, como ocurrió con la pequeña localidad bávara de Wunsiedel, que acogió durante un tiempo los restos mortales de Rudolf Hess, uno de los lugartenientes de Adolf Hitler.

Pese al revuelo mediático, este no es un problema nuevo. La mayoría de los dirigentes nazis han sido incinerados y sus cenizas esparcidas o enterradas en el mayor secreto para evitar que sus tumbas se conviertan en íconos neonazis. El Centro Simon Wiesenthal considera que la incineración es la “solución más eficaz para que no quede rastro de un criminal nazi como Priebke”. Estos son algunos casos:

• Adolf Eichmann: el responsable de logística de la “solución final” murió ahorcado en 1962 tras su juicio en Jerusalén. Su cuerpo fue incinerado en un crematorio construido ex profeso en el patio de la cárcel donde estaba y sus cenizas fueron esparcidas por el Mediterráneo fuera de las aguas territoriales israelíes.

• Rudolf Hess: los restos del que fuera brazo derecho de Hitler fueron exhumados en 2011 y destruida la tumba del cementerio de Baviera (sur de Alemania) donde había sido enterrado 24 años antes. La exhumación, poco antes del aniversario de su muerte, se hizo sin público y sin medios de comunicación. “Esperamos no volver a tener este fantasma”, dijo un cargo electo de la comunidad.

• Martin Bormann: las cenizas del secretario particular de Hitler se dispersaron en el Báltico fuera de las aguas territoriales alemanas en 1999.

• Joseph Goebbels: en 1970, el KGB tuvo que revelar a Alemania del Este el lugar donde el jefe de la propaganda nazi había sido enterrado, se encargó de cremar el cuerpo y de dispersar las cenizas en el río Elba.

• Heinrich Himmler: el jefe de la Gestapo se suicidó en 1945. Su cadáver habría sido enterrado secretamente en una tumba anónima en algún lugar en la región de Luneburgo (Baja Sajonia).

• El cuerpo de Hermann Goering, excomandante de la Luftwaffe, que se suicidó en 1945 durante el juicio de Nuremberg, fue incinerado y sus cenizas esparcidas en el río Isar.

• Las circunstancias exactas del suicidio de Adolf Hitler en su búnker en Berlín, en 1945, así como la identificación de sus restos y su destino –al parecer incinerados en el lugar– siguen envueltos en la polémica.

La familia de Priebke sigue reclamando el cuerpo, que permanece bajo custodia del gobierno italiano, con dudas sobre el lugar.

Crímenes de lesa humanidad


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora