El Dante Alighieri festejó sus Bodas de Oro a pura tarantella

El Círculo Italiano de esta capital cumplió 50 años. Una entidad emblema de la ciudad que se armó “a puro pulmón”.



Los ojos de la comunidad capitalina estuvieron puestos en estos días en el Círculo Italiano Dante Alighieri. Cumplió sus Bodas de Oro y con los años se fue transformando en una institución señera.

La entidad nació de una asamblea realizada el 8 de octubre de 1967 en la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre. Fue impulsada por miembros de la colectividad italiana, y con el fin de sentar las bases destinadas a formar un centro que los contenga.

En ese primer encuentro se coincidió en unificar los criterios para realizar una obra de interés general con el fin de propender -como aspiración fundamental- a la unión de la colectividad italiana y la confraternidad ítalo-argentina, mantener viva entre sus integrantes la memoria de la Patria que los vio nacer y partir, el amor y el respeto por sus tradiciones, fomentar la cultura en todas sus manifestaciones del arte y el saber, organizar actividades deportivas, contribuir a la recreación y sano esparcimiento, y asistir a sus socios de acuerdo a las posibilidades de la entidad.

Esto es palpable permanentemente en la ciudad. Pues a los miembros de esta colectividad se los ve siempre como los principales animadores de las fiestas de los inmigrantes con sus atuendos típicos, protagonizando la tradicional coreografía de la Tarantella y haciendo sonar el típico instrumento de percusión: la pandereta.

Para profundizar en la propia identidad a nivel personal e institucional, su actual presidenta Gemma De Vivo, destaca que esta institución “se armó a pulmón” a fines de la década del ‘60 y para levantar los edificios “aquél que no podía ir a trabajar, donaba ladrillos o bolsas de cemento”.

Agrega que “en estos 50 años hicimos todo de corazón vendiendo tortas, organizando kermeses, rifas o bailes, audiciones radiales; y ahora están las nuevas generaciones que son las herederas de los socios fundadores para seguir nucleando a las familias de Viedma”.

Andrés Brogna, otro miembro de la comisión, admite que estos tiempos no son fáciles. La principal preocupación está centrada en sostener y mantener la infraestructura edilicia con que cuenta el Círculo en la calle San Martín al 400. “Hacemos un esfuerzo para estar al día y mantener las instalaciones porque si se te viene abajo, no se levanta más”, apunta.

Con 50 años a cuesta, los italianos y descendientes lograron crear varios espacios de encuentro. Allí se desarrollan talleres expresivos, recreativos y artísticos para todas las edades con la premisa de mantener viva la cultura peninsular y dar lugar a un esparcimiento interactivo.

Gemma destaca que “en la actualidad le estamos dando trabajo a la gente porque aquél que se presenta una propuesta de taller, otorgamos un espacio para que se ganen unos pesos, y lo único que tienen que hacer es pagar una pequeña suma para compensar gastos de funcionamiento”.

Entre los lazos que los miembros de la institución viedmense mantiene con la península está la Sociedad Dante Alighieri , creada en Roma en 1889 para la promoción de la lengua italiana así como de la difusión de su cultura alrededor del mundo. Hoy la sociedad está repartida por más de 60 países por todo el mundo divulgando la cultura y lengua italiana, teniendo su sede central en la capital italiana. Desde allí, envían libros de novelas, poesía y cultural general.


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