El defensor indefenso

Por Redacción

La muerte de Emanuel Ortega

La muerte del marcador lateral de San Martín de Burzaco, Emanuel Ortega, es una de las más absurdas que recuerde el fútbol argentino. El defensor golpeó duramente su cabeza contra un paredón tras disputar una pelota a los 44 minutos del partido de Primera C, frente a Juventud Unida. En dicha ocasión Ortega perdió el equilibrio tras ser empujado por Alexis Valenzuela, cayendo indefenso contra el muro, que a escasa distancia de la línea lateral separaba al campo de juego de la tribuna. Resulta difícil asimilar como un joven atleta, lleno de vida, puede salir de la cancha en una camilla a un paso de la muerte. Esta vez la causa no fue por muerte súbita o por un acto de violencia, a los que lamentablemente los inadaptados de siempre nos tienen acostumbrados. Para muchos se ha tratado de una fatalidad, un acontecimiento extraño que no se pudo evitar, asimilable al caso fortuito. Para otros -entre los que suscribo- la muerte de un deportista puede ser un hecho casualmente trágico o el desencadenante de una cadena de imprevisiones, negligencias o imprudencias, que en nuestro medio suelen abundar. Será tiempo de que la Justicia investigue, sin perjuicio de lo cual es oportuno razonar cuál es el criterio reinante en materia de daños sufridos por deportistas que participan de un juego. El principio de irresponsabilidad El daño provocado en una situación normal derivada del juego -por más que pueda ser considerada antirreglamentaria- carece de uno de los elementos esenciales de la responsabilidad: la antijuridicidad. Sólo podrá ser evaluada la conducta del jugador rival cuando exista una intención de dañar (dolo), violando groseramente las reglas del juego. Es en la asunción del propio riesgo donde talla la idea de aceptar los daños devenidos del juego que pueda llegar a propinar un adversario. Ahora bien, ¿cuál es el límite de la aceptación de riesgos? Se puede asumir una lesión como consecuencia de un golpe de un rival o por la propia vehemencia puesta en la disputa de una pelota. Hasta allí el riesgo lógico y autorizado, mas… ¿todos los riesgos son asumidos a la hora de ponerse una camiseta de un club? La responsabilidad del organizador, de la AFA y del Estado El criterio que rige en la materia, sobre la responsabilidad del club es: “No existe incumplimiento del club respecto de su deber de proveer un lugar adecuado para la práctica o de los elementos necesarios para su desarrollo… Máxime si no sólo no se probó acto u omisión por parte del club, sus dependientes, otros participantes o cosas bajo su guarda que concurrieran a la ocurrencia del accidente, así como tampoco abandono respecto de la salud del jugador luego de la lesión” (sumario Nº 178725 de la Base de Datos de la Secretaría de Jurisprudencia de la Cámara Civil. Boletín 2/2008). Sabido es que la negligencia u obrar omisivo nunca es causa en sí, sino el elemento que posibilita la existencia del resultado dañoso. La pregunta que cabe hacerse es: si el muro de material que sostiene el alambrado no hubiese estado allí o hubiese contado con protección suficiente, ¿la muerte del jugador habría ocurrido? Si la respuesta es no, será prudente evaluar la responsabilidad de la AFA y del Estado que habilitan los estadios de fútbol en estas condiciones. Ello fundado en los factores de atribución objetivos, riesgo creado, riesgo provecho y deber de seguridad. Son estos entes los que deben velar no sólo por la integridad de los espectadores (leyes nacionales 23184, 24192 y 26358), sino y ante todo por la de los protagonistas del juego. Es posible suponer que, si una pared está tan cerca de la línea divisoria de un terreno de juego, pueda resultar peligrosa para los jugadores que participan de partidos ásperamente disputados. Y es allí donde el poder de policía de la AFA y del Estado entra en escena, como órganos habilitantes de las canchas donde se juegan torneos bajo su organización. Además de homenajes, obras Por la muerte de Ortega, se suspendió la fecha de todas las categorías del fútbol de la AFA y se remitieron mensajes solidarios de jugadores, clubes y dirigentes. También los futbolistas de Boca y de River, previo al malogrado superclásico, ingresaron pancartas en adhesión a la familia del jugador. El secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados decidió a su vez acompañar a los familiares de la víctima. En tal sentido, bueno sería que todos los futbolistas -aun los de estas categorías- pudieran contar con seguros de vida y de ART que permitieran sortear de mejor manera este tipo de tragedias. Más ningún acto u homenaje cobra sentido, si las canchas de fútbol la semana que viene permanecen en iguales condiciones. Si estos muros no son cubiertos con elementos de protección o derribados para ser suplidos por otro material, si no se exigen distancias razonables para las líneas laterales, hechos como el expuesto probablemente vuelvan a acontecer. Si no se redistribuye mejor el dinero que la AFA recibe del lucrativo negocio Fútbol para Todos -para que los clubes chicos den seguridad a sus jugadores-, todas estas adhesiones serán meras palabras, vacías de contenido. Aportes que la dirigencia política y deportiva deberán repensar, para que el fútbol por motivos tan absurdos no se vista más de luto. MARCELO ANTONIO ANGRIMAN Abogado. Profesor nacional de Educación Física. marceloangriman@ciudad.com.ar

MARCELO ANTONIO ANGRIMAN