El deporte y el cuidado ante la exposición solar

Por un revés al sol” fue el lema utilizado tiempo atrás por las mejores raquetas españolas para alertar sobre las consecuencias nocivas de la inadecuada exposición al sol.

Por Redacción

OPINIÓN

Convocados por la Fundación Félix Mantilla, los tenistas Rafael Nadal, Juan Carlos Ferrero, Feliciano López, David Ferrer, Tommy Robredo, Carlos Moyá, Albert Costa, Alex Corretja, Pato Clavet, Virginia Ruano, Emilio Sánchez Vicario y Conchita Martínez se han solidarizado con esta entidad sin fines de lucro, cuyo propósito es la promoción de la salud a través del deporte, ayudar a la financiación de programas contra el cáncer de piel y contribuir con su investigación.

Preocupados por el avance del cáncer de piel en España -donde se han triplicado los afectados en las últimas dos décadas y se han detectado en sólo un año 5.000 nuevos casos- se han lanzado distintas campañas como el “Euromelanoma 2013”, cuyo propósito ha sido concientizar a uno de los mayores grupos de riesgo: los deportistas.

El cáncer de piel es uno de los más frecuentes y una de sus tres manifestaciones, el melanoma, que es el de mayor mortalidad, cuando se lo descubre a tiempo tiene un gran porcentaje de curación. Generalmente es ocasionado por una degeneración celular de la piel sana o de un lunar, a raíz del exceso de radiación ultravioleta.

Precisamente a Félix Mantilla, quien ganó el Máster Series de Roma en el 2003 nada menos que frente a Roger Federer, se le detectó un melanoma en noviembre del 2005.

Al ser consultado al respecto dijo: “Yo soy de un fototipo de piel clara. Por eso, desde que un año me quemé en el Open de Australia, mi dermatólogo Joseph Malvehy me advirtió que tuviera mucho cuidado con el sol. En una de mis visitas rutinarias, en noviembre del 2005, Joseph vio una peca en la espalda que no le hizo mucha gracia. Decidió que lo más adecuado era hacerme una biopsia, de la que surgió el diagnóstico…”.

Por fortuna, en su caso, el cáncer no se había extendido y el melanoma fue tratado a tiempo con dos intervenciones quirúrgicas. La cura no resultó óbice para que el ahora extenista formara una fundación y concentrara todos sus esfuerzos en la lucha contra tal enfermedad.

Los especialistas españoles coinciden en señalar que es una enfermedad de alto costo sanitario y que “del 50 al 90% del cáncer de piel podría prevenirse reduciendo la exposición solar desde la infancia”.

En nuestro país, señala el Dr. Pablo Pagano, miembro titular de la Sociedad Argentina de Dermatología, “el sol es fuente de vida, en dosis adecuadas ayuda a sintetizar vitamina D (20 minutos diarios es suficiente), mejora el ánimo (libera endorfinas), desinflama algunas enfermedades de la piel, etc., pero la mala exposición puede tener efectos nocivos. El bronceado no es más que un mecanismo de defensa de la piel”… “Los rayos ultravioletas que llegan a la tierra son los UVA y UVB, los que producen consecuencias en el corto plazo sobre la piel (quemaduras, enrojecimiento, alergias solares) y otras a largo plazo (manchas, arrugas y cáncer de piel). Esta enfermedad se debe principalmente a la exposición indebida al sol a través del tiempo, agravada por el agujero de ozono”.

Por tal motivo se aconseja a los pacientes con mayor riesgo, que son aquellos que tienen piel blanca, ojos claros, a quienes enrojecen y no broncean, que tienen antecedentes familiares, que usan camas solares (en Brasil ya fueron prohibidas en el 2010 con respaldo de la OMS), los que poseen múltiples lunares o que se exponen por su actividad por largos períodos al sol, por prácticas deportivas o laborales, que moderen su exposición al sol y que efectúen consultas periódicas dermatológicas, en especial luego de los 50 años de edad.

Pagano sugiere diferentes medidas preventivas como: “evitar el sol entre las 10 y las 16, mirar nuestra sombra cuanto más larga mejor; protector solar cuyo factor sea 30 ó 50 como mínimo (una cuchara sopera por zona, cada dos horas); ropa adecuada para el deporte cuya trama proteja de los rayos UV; buscar sombra, uso de gorra o sombrero, anteojos con filtro UV certificado y cuidarse también durante los días nublados”.

Particularmente, en los deportistas, el cuerpo emite sudor a través de la piel con el fin de refrigerar. Así, el agua contenida en la transpiración produce un efecto lupa que aumenta el grado de penetración de los rayos contraproducentes.

El tema debiera merecer un especial tratamiento por parte de los organizadores de competencias o prácticas deportivas al aire libre. Tal es el caso de torneos agobiantes desarrollados en verano, como el Abierto australiano de tenis, los triatlones, natación en pileta o en aguas abiertas, el golf, el fútbol, el trekking, el running, el montañismo y el esquí, entre otros, los que desarrollados en horas inadecuadas o sin la debida protección pueden ser causa de aparición de estas afecciones.

En tal orden, quienes planifican dichos eventos deberían considerar a los deportistas y al público y auxiliarlos en caso de necesidad, siendo inconcebible, con los adelantos tecnológicos y el sponsoreo existentes, que un piloto muera por deshidratación. Tal lo ocurrido con el deportista polaco Michal Hernik, en la tercera etapa del Dakar 2015.

Afortunadamente y con la debida antelación, se ha anunciado que el Mundial de Fútbol de Qatar 2022 se realizará entre noviembre y enero, evitando así las tradicionales fechas de junio y julio, cuando se registran elevadísimas temperaturas, cercanas a los 50°.

Los horarios televisivos y condicionamientos del mercado son generalmente los que priman en estos casos y las cuestiones vinculadas con la salud pocas veces son consideradas.

El deporte debe ir de la mano de la salud. Cuando éste se desnaturaliza y olvida al ser humano, deja de serlo, para pasar a ser un mero negocio.

(*) Abogado. Profesor Nacional de Educación Física. marceloangriman@ciudad.com.ar

MARCELO ANTONIO ANGRIMAN (*)