El desafío constante de “Carlos, el Chacal”
GUSTAVO CHOPITEA (*)
El despiadado terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, más conocido como “Carlos, el Chacal”, cumple prisión perpetua en París por una condena que le fue impuesta en 1987 en el juicio por el cobarde asesinato de dos policías franceses ocurrido en 1975. Ahora está compareciendo personalmente en una segunda causa penal, que también tramita ante los tribunales franceses vinculados con otros atentados terroristas por él perpetrados, en este caso ocurridos entre 1982 y 1983. Sus apariciones son siempre desafiantes y no muestra el menor grado de arrepentimiento o contrición al tiempo de reconocerse autor de cientos de atentados criminales. Es más, adopta una pose arrogante y se autodefine como un “revolucionario profesional”, a los que antes llamábamos con mayor propiedad “asesinos a sueldo” o “sicarios”, lo que es distinto. Ejemplo de esto han sido sus recientes declaraciones a un medio venezolano (“El Nacional”) en las que, orgulloso, reconoce haber planificado y participado en más de cien atentados terroristas, en los que dice haber asesinado a entre 1.500 y 2.000 personas, de las que un 10%, aproximadamente, eran “civiles inocentes”. Increíble. Para tratar de justificar su feroz ciclo criminal el terrorista venezolano señaló además: “Fidel Castro mató más gente que yo”. Aunque en esto probablemente pueda llegar a tener razón, la referencia no es excusa, obviamente. Como si todo esto fuera poco, se queja de que Venezuela no les ha pagado los honorarios a sus defensores, según se había comprometido a hacer el propio Hugo Chávez quien, cabe apuntar, con alguna frecuencia se refiere al sanguinario terrorista como si fuera digno de respeto, a la manera de un héroe. “El Chacal” acusa abiertamente al embajador de Venezuela en Francia, Jesús Arnaldo Pérez, de haberse “quedado”, en dos oportunidades, con fondos que habían sido girados desde Venezuela para pagar los honorarios y gastos de su equipo de abogados defensores. El Partido Comunista de Venezuela, que en los hechos integra, aunque no sin posiciones propias, la coalición de gobierno que lidera Chávez, está exigiendo “la repatriación” del terrorista, como si ella fuera posible y como si Francia fuera a renunciar, porque a ellos se les ocurre, a su derecho a hacer justicia respecto de uno de los criminales más duros de la historia de la humanidad. Para ello los miembros de ese partido se han manifestado recientemente frente a la Cancillería de Venezuela, con una mezcla de consignas antisemitas y loas encendidas al terrorista. Al propio tiempo, estos personajes –que también lamentaron la caída y muerte de Muammar Gaddafi– expresaron su profundo pesar por la reciente dada de baja del ex jefe de las FARC colombianas Alfonso Cano a manos de las Fuerzas Armadas de su país, todo lo que creen que es coherente, queda visto. Y expresa una visión totalitaria del mundo imposible de compartir por quienes creen en la democracia. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
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