El desafío de resurgir de las cenizas tras el drama de los incendios en la Patagonia

Los incendios dejaron un desastre en Lago Puelo y El Hoyo, con cientos de familias damnificadas que empezaron la dura pelea por volver a levantar sus casas.





El olor a quemado se percibe en el aire a los pocos kilómetros de recorrer Lago Puelo. Anuncia que la zona devastada por los incendios está cerca. “¡Era un infierno esto!”, relataba este jueves Mónica Gemelli. “Parecía un bombardeo”, sostiene la mujer aún conmocionada por lo que vivió. Junto con su esposo, Rodolfo Holzapfel, perdió el esfuerzo de toda la vida.

Mónica recuerda que conoció Lago Puelo cuando tenía 15 años. Se enamoró a primera vista. “Este es mi lugar donde quiero vivir”, dice que pensó en ese momento. Años después se radicó con su esposo en la localidad. Compraron 8 hectáreas.

El fuego se llevó en pocos minutos, el esfuerzo de veinte años. “No te das una idea de lo que trabajamos acá”, asegura a RÍO NEGRO.

Mónica Gemelli relató aún conmovida el drama que vivió el martes por la tarde cuando los incendios destruyeron todo. (Foto Alfredo Leiva)

Mónica tiene 60 años y su esposo 65. Tenían una papelera de la que solo quedaron escombros. De la carpintería de su hijo Germán no hay rastros. Las llamas devoraron el inmueble y todas las herramientas.

Camina por el predio y se conmueve al constatar que las gallinas no habían podido huir del fuego. Los cipreses que rodean la propiedad están quemados, pero aún están de pie. También los pinos.

Salvaron su casa y eso la consuela. También una cabaña que habían hecho para alquiler, que el fuego amenazó con incendiar. Otra cabaña fue destruida y el inquilino perdió todo.

“Yo le digo a mi marido: ya vamos a salir adelante”, cuenta Mónica. El recuerdo del incendio del martes por la tarde la estremece. “Esto era una bola de fuego”, describe.

Se funde en un abrazo con Roxi, una amiga con la que comparte por unos segundos su angustia. “Ustedes se salvaron de milagro”, le dice, emocionada, Roxi. Y le transmite fuerzas para seguir adelante. Otras personas remueven escombros y proyectan la reconstrucción.

La mujer aún se conmueve por los gritos que había escuchado de las personas que escapaban de las llamas en la toma El Pinar o Radal. Allí, el daño fue devastador.

Choi regresó este jueves al lote en la toma de El Radal para comenzar a remover los escombros. (foto Alfredo Leiva)

Una imagen repetida

La imagen de varios vehículos incendiados, en una central del servicio provincial de manejo del fuego de Chubut, ubicada al costado de la ruta nacional 40, impacta de sobremanera. Los autos pertenecían a los brigadistas que luchaban el martes por la tarde contra un incendio que avanzaba hacia El Maitén, explican en el lugar.

Es un acceso a la toma del cerro Radal, donde el fuego destruyó todas las casas que había en ese asentamiento. Este jueves solo quedaban escombros y numerosos artículos quemados. Unos enormes pinos ennegrecidos completaban la escena.

El martes por la tarde, cuando el fuego rodeó la toma, las personas escaparon como pudieron. Todo fue confusión y drama. Nadie alcanzó a rescatar nada y perdieron en minutos todo lo que tenían.

Algunas personas habían regresado este jueves al lotes. Choi removía las chapas de cinc y maderas quemadas. Su perra estaba desorientada y asustada. Se alejaba cuando la llamaba. Como que no lo reconocía.

El hallazgo de un cartelito que colgaba de uno de los abedules pequeños que se había salvado del fuego lo puso feliz. “¡Maribel! Mirá, quedó el cartelito”, exclamó, contento. El cartel de madera lo había hecho su familia y tenía el mensaje “armonía”.

Maribel festejó el hallazgo. La joven estaba a pocos metros, con una pala en la mano porque cavaba un pozo. Había llegado con un grupo de amigos para empezar las tareas preliminares con la esperanza de volver a construir una casilla.

“Estamos vivos así que es una victoria de nuestra parte”, expresaba el hombre, que se identificó como Choi. Era el momento de volver a empezar. En ese lote había decenas de viviendas antes de los incendios. “Lo único que buscamos es vivir en paz y con dignidad”, explicaba.

Varias familias se pusieron a trabajar este jueves en la reconstrucción de sus viviendas. (Foto Alfredo Leiva)

A un kilómetro, en la toma El Pinar, el fuego no había tenido piedad con nada. La toma está al costado de la ruta nacional 40, en la parcela 26. Es un enorme predio que termina en un cañadón profundo.

Volver a empezar

Antes de los incendios del martes, era un lugar paradisíaco por el entorno natural. Un grupo de hombres trabajaba esta tarde de jueves con empeño para levantar unos tirantes de madera enormes y apoyarlos sobre otros postes. Eran amigos y conocidos de Marcelo Cárdenas, que perdió todo por el fuego.

Marcelo es mecánico. Pero el incendio destruyó su casa, su taller y todas las herramientas. Relata que la noche del martes no pudo dormir. Era imposible. El dolor era demasiado grande por lo que había ocurrido. “El primer día después del incendio estaba con una tristeza hermano”, comenta. Pero aparecieron amigos y conocidos dispuestos a dar una mano.

El incendio quemó la casa, el taller y todas las herramientas de Marcelo Cárdenas. (foto Alfredo Leiva)

Este jueves, todos estaban codo a codo armando la estructura para la nueva casa de Marcelo. Unos amigos que tienen aserraderos le habían donado madera y otros aportaban mano de obra. David Guarachico, alias El Gringo, había dejado un vehículo para que Marcelo la reparara. El fuego lo destruyó, junto a otros 13 automotores.

David era uno de los que estaba trepado en la altura peleando con unos clavos rebeldes que no entraban en uno de los tirantes. Cuando pudo terminar la faena dio un grito de satisfacción.

A pocos metros, otro grupo cortaba con una motosierras los pinos quemados para limpiar el predio donde proyectaban volver a construir una casilla. En la toma El Pinar había una cincuentas casas que fueron destruidas.

Las imágenes se repetían en varios puntos de Lago Puelo y El Hoyo que fueron arrasados por las llamas. Los datos oficiales provisorios que difundieron desde el Gobierno de Chubut sostienen que el fuego destruyó unas 200 casas. Pero las personas que viven en los sectores afectados aseguraron a RÍO NEGRO que el número fue mucho mayor.

También, son cientos de personas que se evacuaron por su cuenta y están alojados en domicilios de familiares, amigos o conocidos que les abrieron los brazos para darles un lugar donde quedarse.

El fuego devoró todo lo que encontró a su paso la tarde y noche del martes. (Foto Alfredo Leiva)

Sospechas

Entre los damnificados existe la certeza de que los focos fueron intencionales. Y relativizan que una falla del sistema eléctrico haya generado el desastre. Piensan que hay una mano invisible que casualmente no quiere a las familias que se asentaron en las tomas en Lago Puelo y El Hoyo.

Señalan que el fuego destruyó justamente los dos asentamientos más grandes de ambas localidades.

Hubo varios focos que se originaron casi en forma simultánea y rodearon las dos tomas de manera llamativa. Aunque también arrasaron con numerosas viviendas del sector Las Golondrinas, que está ubicado al pie del cerro Piltriquitrón. Y también afectó a los barrios más humildes de El Hoyo.

Los incendios afectaron además zonas rurales de El Maitén y Buenos Aires Chico y otros dos focos que amenazaron algunas viviendas de barrios de Cholila. Y hasta hubo otro foco en cercanías de Epuyén.

Una de las imágenes de la devastación que los incendios causaron en la zona de El Hoyo. (foto Alfredo Leiva)

Personas de varios puntos del país se detienen en el Mirador de El Hoyo y observan consternados los daños que dejó el fuego. Especies que demorarán años en recuperarse. También, surgió de manera espontánea la solidaridad por todos lados.

Los postes quemados abundan a los costados de la ruta nacional 40 entre Lago Puelo y El Hoyo. Varios kilómetros de líneas de energía están colapsadas sobre el suelo quemado.

En Lago Puelo y El Hoyo no había hasta este jueves servicio de electricidad. Y todo indica que no habrá durante varios días porque demandará mucho trabajo restablecer los tendidos. Todo funciona por el momento con generadores.

Tampoco hay agua potable en amplios sectores porque las bombas están paralizadas por los cortes de energía. En gran parte de la zona no hay señal de celular. Por eso, hubo caos durante las primeras horas tras los incendios porque nadie se podía comunicar.

Hasta el momento solo hay dos personas heridas graves. Y esta noche se confirmó la primera víctima fatal: un trabajador rural de El Maitén. Además, hubo decenas de personas con quemaduras leves.

Este jueves, los aviones hidrantes volaban sobre las zonas devastadas para apagar los focos activos que se observaban en algunos puntos del cerro Piltriquitrón. También helicópteros apoyaban la tarea. Los brigadistas seguían luchando en Las Golondrinas para evitar que se reactive el fuego, que la lluvia aplacó, pero no extinguió.

En la toma El Pinar comenzaron a levantar viviendas este jueves. (Foto Alfredo Leiva)

Visita de Cabandié

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, había arribado por la mañana a la zona y hasta había participado en una conferencia de prensa con el intendente de Lago Puelo, Augusto Sánchez, el director del Servicio Nacional de Manejo de Fuego, Alberto Seufferheld, la secretaria de Coordinación Militar en Emergencias del Ministerio de Defensa, Inés Barboza; el subsecretario de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior, Pablo Giles y el intendente de la localidad de El Hoyo, Pol Huisman.

Cabandié informó que había presentado una denuncia penal en el Juzgado de Esquel para determinar si hay culpabilidad en los incendios. Y explicó que había llegado a la zona para relevar los daños.

Las personas que dialogaron con RÍO NEGRO expresaban su dolor porque el fuego les arrebató sueños, años de esfuerzo y a muchos dejó sin nada. Pero afirmaron que el tiempo de llorar había pasado. La lluvia que cayó con fuerza la madrugada del miércoles se había llevado las lágrimas. Ayer, transmitían esperanza. Ganas de volver a luchar.


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