El dilema de Netanyahu



análisis

GAZA/TEL AVIV.- La situación en Cercano Oriente sigue escalando, mientras los mediadores internacionales intentan evitar una ofensiva terrestre, en una carrera contra el tiempo. Gente desesperada en medio de montañas de escombros, imágenes espantosas de niños muertos: la operación militar israelí en la Franja de Gaza se transforma cada vez más en un baño de sangre. Y ahora, Israel se encuentra en una encrucijada y ha de decidir si apuesta por un alto el fuego con Hamas o si inicia una ofensiva terrestre en el territorio palestino. Sus tropas, bien equipadas, ya están preparadas al margen de la angosta franja de costa. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, volvió a comunicar ayer por Twitter que Israel está “dispuesto a ampliar su intervención” y convertirlo en una ofensiva terrestre. “Seguiremos haciendo todo lo necesario para proteger a nuestros ciudadanos”. Un comentarista de la tevé israelí señaló ayer que Israel se está comportando como un bruto que pide a sus amigos que le separen de una pelea. “Párenme, párenme”, sugiere Israel en estos momentos a sus aliados. El mensaje parece que ha llegado y los esfuerzos de mediación marchan a toda velocidad: el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, han llegado a la región para intentar evitar lo peor. Israel ha accedido a dar una oportunidad a los esfuerzos de mediación. “Pero si Hamas no está dispuesto a frenar el disparo de cohetes contra Israel por un largo periodo nosotros sí lo estamos a ampliar la operación y convertirla en una ofensiva terrestre”. Israel tiene un objetivo claro: poner fin al continuo disparo de cohetes desde la Franja de Gaza. Y si se consigue mediante un acuerdo de alto el fuego con Hamas negociado en El Cairo, mejor. Pero si los líderes de Gaza realizan reivindicaciones en las negociaciones que Israel considera demasiado grandes, podría producirse una nueva guerra. Una guerra también alberga sin embargo para Israel grandes riesgos. De registrarse pérdidas importantes del lado israelí, podría romperse la ola de apoyo al gobierno de Netanyahu más de un mes de las elecciones. Además, cuantas más víctimas haya en la parte palestina, menos comprensión mostrará Occidente por el comportamiento de Israel. (DPA)


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