El empleo privado creció 9% en Neuquén

En la región, el sector privado neuquino creó 9.600 nuevos puestos el último año. En Río Negro mientras tanto se crearon 3.900. Ambas provincias superan la media nacional. Trabajo en negro y exceso de planta política son los pendientes de cara a 2016.

Redacción

Por Redacción

Suplemento El Económico

El país transita días especiales, históricos. Por primera vez, una elección presidencial se dirime en un balotaje. La misma elección que marcará el final de un largo ciclo político y económico.

Quienes pugnan por llegar a la presidencia han centrado el debate económico casi con exclusividad en dos ejes: dólar y gasto público.

Escasean, en cambio, las definiciones de los candidatos en cuanto al mercado laboral. El desempleo, el trabajo informal o las políticas para fomentar la creación de empleo no ocupan las primeras planas.

Posiblemente saben en los reductos de campaña de Macri y de Scioli que hablar sobre el mercado laboral implicaría la incómoda tarea de explicar las consecuencias que traerá aparejadas, sobre los salarios reales, la corrección cambiaria que con distintos matices ambos candidatos tienen en carpeta.

También es cierto que el empleo no es actualmente la principal demanda de la sociedad argentina, más preocupada –según distintos estudios de opinión– por la inflación, la inseguridad y la honestidad de los mandatarios.

La percepción del electorado encuentra sustento en los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), organismo que depende de la Anses. Pese a que la mayoría de los analistas insiste en que durante los últimos cuatro años no se ha generado empleo privado en Argentina, la estadística oficial muestra lo contrario. Una vez más, los números les dan la espalda a los gurúes.

La información que otorga el SIPA surge del registro de los aportes que realizan las empresas por sus empleados declarados o en blanco. No hay forma de manipular tales estadísticas, por lo que constituyen la forma más fiel de verificar la evolución del empleo registrado.

Empleo en alza

La evolución del empleo en Argentina durante los últimos doce años se divide en dos períodos bien definidos.

El primero va desde la salida de la crisis en el 2002 hasta el tercer trimestre del 2008, cuando se desató la crisis global luego de la caída de Lehman Brothers. En estos años, la característica fue el dinamismo en el mercado laboral, partiendo desde un piso muy bajo. El crecimiento en la cantidad de trabajadores fue del 66% en seis años.

El segundo período va desde el tercer trimestre del 2009, cuando comenzó la recuperación luego de la crisis global, hasta el segundo trimestre de este año. Partiendo desde un piso mucho más alto, el crecimiento en la cantidad de trabajadores registrados fue del 12% en dicho lapso.

Del primer infograma que acompaña esta nota pueden extraerse dos datos adicionales que son relevantes.

Uno de ellos es que efectivamente, desde el 2011, el ritmo de crecimiento en la cantidad total de trabajadores disminuyó, lo que se observa en el amesetamiento de la curva.

El segundo dato es que, siendo rigurosos con los datos del SIPA, la cantidad de trabajadores registrados en el sector privado no ha dejado de crecer en los últimos cuatro años, algo que también se observa en el infograma. Entre el primer trimestre del 2011 y el segundo del 2015, la cantidad de trabajadores se incrementó un 6%. Es decir que en los últimos cuatro años el sector privado creó 362.800 nuevos puestos y en el último año 134.500 más.

En la región

La situación del mercado laboral en las provincias de Río Negro y Neuquén muestra la misma tendencia, e incluso más pronunciada que la que se registra a nivel nacional.

Llama la atención, además, el dinamismo de ciertos sectores en cuanto a la creación de empleo.

En Río Negro, la cantidad de trabajadores registrados creció sin pausa entre el 2002 y el 2015. Pese a ello, también se diferencian claramente dos períodos. El primero entre el 2002 y el 2008, cuando el número de trabajadores aumentó un 73%, y el segundo entre el 2009 y primer trimestre del 2015, cuando el crecimiento llegó al 8%. El último año, el empleo se incrementó un 2,9% interanual, que en valores nominales representa 3.900 nuevos trabajadores.

Si se analiza la evolución del empleo por sectores, se observa que el agrícola experimentó un notorio retroceso luego del 2008. Paradójicamente, se trata del año en que comenzaron las restricciones al comercio y se impusieron las retenciones a la exportación.

A su vez, el comercio fue el sector más dinámico de la provincia entre el 2002 y el 2015, creando 14.800 nuevos puestos.

En Neuquén, la cantidad de trabajadores también tuvo dos períodos bien definidos, con un parate más pronunciado en el 2009. Entre el 2002 y el 2008 el número de trabajadores creció un 93%, mientras que entre el 2010 y primer trimestre del 2015 lo hizo un 33%. En el último año, el empleo aumentó un 8,9% interanual, que en valores nominales representa unos 9.600 nuevos trabajadores.

En el detalle por sectores y contra la creencia generalizada, el petróleo no es el sector que genera más empleo en la provincia.

El primer lugar lo ocupa el comercio, que generó 14.190 nuevos puestos entre el 2002 y el 2015. La actividad petrolera es la segunda actividad en cuanto a la generación de empleo. En el infograma adjunto queda a la vista el efecto que generó desde el 2012 el impulso de la YPF estatal a la actividad y el comienzo de la explotación no convencional.

Trabajo en negro y empleo público

Quienes ven el vaso medio vacío apuntan que en Argentina aún el 30% del mercado laboral no está registrado. Algo que comúnmente se conoce como “trabajo en negro”. No les falta razón. El dato implica que uno de cada tres trabajadores argentinos no recibe su cobertura social y sus aportes jubilatorios.

Se trata a la vez de un desafío para la próxima gestión de gobierno. Crear las condiciones necesarias para que quienes tienen empleados sin registrar se vean motivados a incluirlos en el sistema formal es uno de los grandes asuntos pendientes. En ese sentido, revisar el costo que implican las cargas sociales, el posible incentivo a la actividad privada y el control efectivo sobre la cadena productiva informal deberían formar parte de la agenda del próximo presidente.

Otra de las críticas más repetidas al gobierno saliente tiene que ver con el crecimiento del empleo público. Los datos una vez más presentan matices. Si se analiza el último año, la tasa de crecimiento del empleo público fue del 5,6% en comparación con el ritmo del sector privado, donde alcanzó apenas el 1%. Es evidente que en el último año de gestión kirchnerista el Estado asumió el rol protagónico en la creación de empleo y que una gran porción de esos nuevos puestos son políticos. Una planta política que será sin dudas revisada, gane quien ganare en noviembre.

Sin embargo, si se analizan los datos correspondientes al período 2002-2015, el crecimiento del empleo en el sector privado llega al 86%, mientras que en el sector público alcanza el 58%. Se trata de un lapso en el que, más allá de las valoraciones políticas, el Estado incrementó su tamaño al ritmo de la expansión en cobertura, inclusión y ampliación de derechos. A la luz de los datos, es tan erróneo decir que en el Estado no sobran trabajadores como negar que el Estado mejoró su llegada en diversos aspectos de la vida social.

Si lo que se espera hacia adelante es una reducción de la plantilla estatal, es evidente que será necesario un fuerte incremento y por una cuantía similar en la cantidad de puestos del sector privado. Caso contrario, no es muy difícil advertir que podría incrementarse el desempleo.

En las filas macristas apuestan a que la llegada del nuevo gobierno traerá un nuevo impulso a la actividad privada, por lo que el sector empresario no debería tener inconvenientes para generar trabajo. Sabido es que el ingeniero planea alivianar la presión tributaria sobre el primer trabajo y la ganancia empresarial.

Desde la vereda de enfrente, las precisiones no abundan. Saben en las filas de Scioli que los desequilibrios son demasiado evidentes. Apuestan, sin embargo, a mantener el discurso de corte “justicialista”, con foco en el amparo del empleo y de los derechos adquiridos por los trabajadores en la última década. Una retórica que se relaciona más con la necesidad del candidato de recuperar el centro de la escena luego del magro resultado en octubre que con las verdaderas convicciones de su propio equipo económico.

Un panorama muy similar al que se avizora en la provincia de Neuquén, donde Omar Gutiérrez, el gobernador electo, heredará una planta de empleados públicos que se amplió un 23% en el período 2007-2015.

Encontrar el tamiz adecuado entre la planta técnica y los militantes rentados es la titánica tarea que afrontaran las nuevas administraciones.

Redacción Central


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