El enorme peso de la fruticultura



¿Cuánto tiempo más puede sostenerse un modelo productivo que año a año requiere anabólicos públicos para sostenerse? La fruticultura en los valles superiores del río Negro lleva tantos años en crisis que hoy es difícil explicar cómo se sostuvo durante décadas y transformó a los hijos de los chacareros que colonizaron el oasis en prósperos empresarios. El plan que le presentó el jueves el gobernador Alberto Weretilneck al presidente Mauricio Macri para salvar el sector requiere, una vez más, fondos estatales.

Parece natural, pero no lo es. Si Bariloche, El Bolsón o Las Grutas necesitaran tanto dinero cada año, hace tiempo que se le habría colgado el cartelito de “inviable” a la actividad turística en la provincia.

Créditos blandos, subsidios, aportes no reintegrables, reducción de las retenciones a las exportaciones, reintegro a los envíos desde puertos patagónicos, asistencia para actividades culturales, fondos antigranizo. Un cóctel que lleva mucho tiempo y que no ayuda a la transformación de fondo.

La llegada al poder de Macri fue una inyección de entusiasmo para los que esperaban una señal estatal más amigable con el mercado, pero en los once meses que lleva en el gobierno el presidente no dio señales de interesarse en la crisis de la producción de peras y manzanas en el Valle, a pesar de que en campaña les dijo a los dirigentes de la CAFI (la cámara que agrupa a los empresarios del sector): “Aguanten que vamos a revertir esta situación para volver a producir y generar trabajo en el Valle, aguanten hasta diciembre”. Hablaba del 2015.

Funcionarios nacionales advirtieron que no habrá más subsidios. Cualquier aporte será con reintegro.

Los valles tienen riego y, aunque chica y en mal estado, cierta infraestructura como para ensayar nuevas variedades (las que exige el mercado y Argentina no produce), la diversificación, hallar nichos y explorar nuevos horizontes.

Una actividad que mejora cuando el dólar se dispara necesita de manera urgente otras certezas. Tal vez haya que escuchar a los que sostienen que el camino es mejorar el rendimiento por hectárea (de las 35 o 40 toneladas actuales ir yendo hacia 60 o 70).

Pero sin acceso al crédito, ¿de dónde saldrían los miles de millones de dólares que se necesitan para levantar los montes y reemplazarlos por plantas de nuevas variedades?

La horticultura (donde se hace fuerte la comunidad boliviana), la fruta fina, las pasturas, nogales, son alternativas que el propio Weretilneck imaginó cuando era intendente de Cipolletti y la ciudad comenzaba a comerse las chacras.

La provincia necesita que las obras de las rutas 22 y 23 se terminen cuanto antes, y por eso urge una definición sobre el nuevo corredor en las ciudades del este del Alto Valle. En la Línea Sur los trabajos ganaron en ritmo.

Las esperanzas de que el gobierno de Weretilneck invierta en los próximos meses para que la Ruta Provincial 1, la que lleva a El Cóndor, esté a la altura de la demanda (de residentes y turistas) se desvanecen. Algo parecido ocurre con la avenida Bustillo de Bariloche, donde hay baches cuya permanencia se mide en años.

La terminal de ómnibus de la ciudad más poblada de la provincia y principal destino de invierno en el país es la peor bienvenida (y despedida) que se le puede dar a un turista.

En una provincia tan fragmentada, con una economía diversa, el peso de la fruticultura es grande. “¿Por qué viven poniendo plata a la fruta del Valle y en Bariloche no invierten ni en un portal de ingreso?”. La pregunta se escucha en la calle pero también en la mesa de decisión de la enorme cantidad de entidades empresarias que tiene Bariloche.

Las finanzas de la provincia, ya se sabe, están complicadas. El viernes la Legislatura aprobó la emisión de casi 600 millones de pesos de letras del Tesoro para llegar a fin de año con los sueldos estatales al día: después de 59 meses desde la asunción de Carlos Soria en el gobierno provincial, los salarios se pagarán desde el martes que viene, bastante más allá del quinto día hábil del mes.

Weretilneck le presentó a Nación un plan para los productores del Valle. Los funcionarios avisaron que no habrá más subsidios. ¿Quién pone los fondos para la reconversión?

El resto de las actividades económicas perciben como una desigualdad la inyección de fondos a la fruta en una provincia donde la infraestructura está vencida.

Datos

Weretilneck le presentó a Nación un plan para los productores del Valle. Los funcionarios avisaron que no habrá más subsidios. ¿Quién pone los fondos para la reconversión?
El resto de las actividades económicas perciben como una desigualdad la inyección de fondos a la fruta en una provincia donde la infraestructura está vencida.

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