El “espino blanco”
El Jardín de casa
Su nombre técnico es Crataegus monogyna (“mono”=uno), debido a que su fruto tiene una sola semilla, excepcionalmente dos. Es una rosácea, familiar de perales, membrillos y níspero europeo, por lo que puede ser pie de injerto de estos, pero se ha dejado de usar como tal porque es susceptible a “fuego bacteriano”. Existen otras especies de Crataegus y son difíciles de diferenciar porque se suelen hibridar naturalmente, por ejemplo con el Crataegus laevigata (de 2 semilllas por fruto). El nombre común más utilizado es el de “espino blanco”, por poseer espinas muy largas en tallos y ramas, por lo que se lo usa mucho como cerco protector de hoja caduca. Usado como arbolito, puede alcanzar hasta 14 metros de altura, aunque por lo general crece alrededor de 10, con una copa muy tupida y enmarañada, que es normal en él. Es muy resistente a enfermedades y también a sequía. Las fotos que acompaño son de unos ejemplares que crecen aquí en Roca desde hace ya más de 10 años, pero recuerdo a otro que me llamó la atención ni bien llegué a esta ciudad en 1966 y aún existe sin ningún tipo de cuidados, aunque se ha trasformado prácticamente en un bonsai. Otra característica interesante para nuestra región del norte de la Patagonia, es que crece muy bien en suelos calcáreos, pero es algo sensible a los salitrosos aunque los tolera bastante bien. Florece aproximadamente en octubre a noviembre, o sea fines de la primavera. Son blancas (de allí su nombre común) de 1 centímetro de diámetro, medianamente fragantes y con numerosos estambres rojos pero un solo estilo, que dará origen a una sola semilla. Se agrupan de 5 a 25 en lo que se llama “corimbo”. En el otoño forma frutos de color rojo cereza, de 1 centímetro de diámetro, algo ovalados o a veces redondos. Estos frutos son importantes para las aves, que las devoran y distribuyen sus semillas con las heces. Sus hojas son de color verde oscuro, anaranjado o pardo en otoño, con bordes aserrados y profundamente lobuladas que caen totalmente en otoño, una característica excelente para veredas. Prácticamente no requiere podas. Son muy longevos. En Inglaterra existe un ejemplar conocido como “El Viejo Espino Hethel”, del que se afirma que tiene más de 700 años.
El Jardín de casa
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios