El Estado y las herramientas de gestión de un recurso vital

Eduardo Oliva *


Advierten que la comercialización del agua en Wall Street viola derechos humanos.

Hace unos días, se anunció que el agua comenzaba a cotizar en el mercado futuro de Wall Street, noticia que no debería pasar desapercibida para nadie y menos para los Estados nacionales y provinciales; poner valor futuro a un elemento tan esencial nos obliga a un debate serio, pensante y estratégico.

En derecho se suele decir que nada se presume sin dueño, de alguien es, de alguien fue o de alguien será. Internalizar que el agua es nuestra, nos dará el derecho natural que da la preservación de la vida, ser estratégico en su uso, inteligentes en su racionamiento y universales para su distribución nos hablará siempre de pertenencia, de derecho adquirido, y esto se logra con “educación hídrica”, que no necesariamente nos debe enseñar su cuidado, sino que nos debe hablar de soberanía hídrica, pues nos han interpuesto un nuevo paradigma ya anunciado y hoy real: el agua va rumbo a ser el principal elemento de conflicto.

El agua con valor internacional también hablará de valores internacionales para la producción de alimentos, la agricultura atada a fluctuaciones bursátiles; esto no solo no impediría una comercialización rentable a nivel internacional, sino que nos jaquearía las economías regionales. Este debate lo empezamos a visualizar desde la Subsecretaria de Fortalecimiento productivo y sustentable para los pequeños y medianos productores agroalimentarios, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, porque las estrategias anticipadas siempre van a convertirse en políticas claras y sustentables para el futuro.

El Estado nacional cuenta con herramientas de excelencia y hombres y mujeres, de gran valía para ocuparse de este tema. El INA (Instituto Nacional del Agua), el Enhosa, las secretarías y agencias provinciales del agua, el Consejo Hídrico Federal, etc., deben con urgencia convocarse para hablar de soberanía hídrica y todos nosotros entender que el agua no es un bien, ni un negocio, el agua es alimentos, es un alimento; el agua es un derecho, es vida, y nuestro país tiene en cantidad y valdrá lo que aprendamos a saber de ella.

* Coordinador en Neuquén de la Subsecretaria de Fortalecimiento productivo y sustentable para los pequeños y medianos productores agroalimentarios, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.


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