El futuro llegó a la Feria del Libro

Nuevas tendencias y hábitos de lectura y comunicación tienen su lugar en el Pabellón Amarillo de la Feria Internacional del Libro, donde se muestran distintos soportes digitales.

Por Redacción

Por primera vez en la Feria del Libro se abre el espacio “Zona futuro”, un radar que cruza y analiza las nuevas tendencias y contextos virtuales en los que se piensa y se lee, contrapuesto al “Muro del fin del mundo”, donde la gente escribe su mensaje final –de puño y letra– ante un hipotético apocalipsis tecnológico. “Un futuro con libros”, lema de esta nueva edición de la feria y la consigna de este espacio de 200 metros cuadrados –ubicado en el Pabellón Amarillo– que propone la experimentación de los soportes digitales de lectura y una muestra y actividades para entender las nuevas coordenadas culturales en torno de las formas de lectura. “Este año se suma a la exhibición el impacto cultural de la tecnología dentro del mundo editorial con reflexiones y entretenimiento”, contó a Télam Esteban Castromán, coordinador de “Zona Futuro” y editor –junto a Lorena Iglesias, Iván Moisseff– del sello Clase Turista. El primer “impacto” para los visitantes, sobre todo muchos adolescentes probando tabletas y e-readers de última generación, es una muestra estática, minimalista, con textos y fotografías que tiene el perturbador nombre de “Los 20 hechos que están cambiando la lectura en la era digital” con elementos que ya cambiaron los comportamientos humanos para siempre. “Hay una mutación de muchas prácticas, la lectura es una de ellas pero también la relación con la tecnología, las redes sociales y los dispositivos móviles. Todo el tiempo la gente escribe mensajes de textos, comentarios o postea en Facebook. Hay una relación más intensa con el lenguaje”, dice Castromán, de 35 años e hijo de la bisagra entre lo analógico y lo digital. Quizá el “hecho” más contemporáneo de la muestra es el fenómeno de los “memes”, unidades teóricas de transmisión cultural –pueden ser viñetas, textos, fotos o anécdotas– puestas en placas y utilizadas mayormente por jóvenes en forma viral. “Una forma de captar la atención de los adolescentes y mostrarles que la lectura puede ser divertida”, indica Castromán. Le siguen los populares “videojuegos” que se anuncian “como la próxima revolución en la enseñanza” por su expansión de la experiencia de la lectura como el ejemplo de la saga de “El señor de los anillos” en este formato. La “autopublicación” como hecho virtual cuenta el caso de Amanda Hockings, una estadounidense que cumplió con el “cuento de hadas del escritor rechazado” y publicó en su blog una novela que llegó a ser una de las más vendidas en Amazon.com. Los mensajes de texto o “sms” figuran en el podio como “la nueva gramática” y con un “polémico glosario” para que un padre poco entendido pueda develar por fin lo que sus hijos adolescentes muchas veces le quisieron decir y nunca entendió. Una escalofriante estadística habla de este consumo feroz y sus cambiantes códigos: “Se mandan en la Argentina 100 millones de SMS por día entre 50 millones de teléfonos sobre una población de casi 42 millones de argentinos”. El Facebook como un libro que muestra “lo que somos y aspiramos, la realidad y la fantasía” y que “viraliza los gustos” no podía faltar, así como el Twitter o el “presente contado” como dicen los curadores sobre este “cerebro colectivo de la época”. Sin duda, el más romántico de estos hechos es el ya clásico “e-mail”, que logró retomar el género epistolar que el teléfono había desbancado. La muestra resalta la transformación mental de los usuarios y cómo “reeducamos el cerebro”; los debates en torno de los derechos de autor, los “textos expandidos” con lectores comentaristas y la “nueva ilustración” de saberes en sitios como Wikipedia. Esta entretenida exhibición tiene su parte “real” a la que apuesta “Zona Futuro”, con ciclos literarios de lectura, una audioteca con poesía argentina y flamenca y proyecciones: “Nos interesa que funcione como radar de nuevas tendencias, estéticas y tecnologías, por eso trajimos lo alternativo y emergente”, aclara. En sus palabras “lo emergente es el canon del futuro”. “Es como hacer un ‘fast forward mental’ y ver qué está ocurriendo hoy en su etapa germinal, cuál es la matriz cultural que está funcionando porque la tecnología es un soporte para que circulen contenidos, entonces qué pasa con los contenidos”, se pregunta Castromán. Parte de este muestrario será el “Ciclo Embebidos”, una selección de ciclos literarios que circulan por la ciudad de Buenos Aires como “Carne Argentina”; “Cata de Ideas” y “Más poesía, menos policía”. También estará “7 maravillas” o las siete cosas que adoran, odian y movilizan a jóvenes “agitadores culturales” como Liza Casullo, Ricardo Jarne, Máximo Jacoby y Ezequiel Black. Y la propuesta de “Próximos estrenos”, una conjugación multiartística donde los escritores Leo Oyola, Mariana Mariasch, Nicolás Mavrakis, Alejandra Zina y Valeria Meiller cuentan sus obras literarias en formato de trailer cinematográfico. La contracara de esta matriz cultural futurista y tecnológica es “El Muro del Fin del Mundo”, una instalación literaria-gráfica en el centro del Pabellón Ocre, también ideada por los dueños de Clase Turista, que reproduce el género catástrofe donde de pronto caen todas las tecnologías de comunicación y la única manera para enviarse mensajes es mediante una gran cartelera pública. Realizado por artistas argentinos y españoles, este muro participativo está revestido con microficciones, algunos avisos que simulan ser “oficiales” llamando a la calma y el control, pequeñas historias de amor, gente perdida y una página de “El Eternauta” con el manuscrito “Oesterheld ya lo predijo”. (Télam)

“Zona futuro” refleja los cambios tecnológicos.