Este extraño gato salvaje sorprendió a los turistas en el Llao Llao

Es el Huiña o colorado, una especie amenazada y pequeña. Se le cruzó a una familia bonaerense que recorría en auto el Circuito Chico. Paró unos segundos y lograron fotografiarlo.



La foto que captaron los turistas al cruzarlo. (Daniel Permarini)

El avistaje de fauna autóctona amenazada no entra por lo general en la oferta turística, pero las sorpresas pueden acechar en el rincón menos pensado.

Un ejemplar de gato huiña, de muy difícil avistaje, se le cruzó en forma inesperada a una familia de turistas que paseaba por el parque municipal Llao Llao. Lo confundieron con una ardilla, pero no tardaron en comprender que se trataba de un felino autóctono y quedaron maravillados.

El reporte fue considerado muy valioso por un grupo de biólogos que siguen de cerca la situación de la fauna local y señalaron que la presencia del pequeño gato da cuenta del buen estado de las masas boscosas del parque Llao Llao.

La pareja integrada por Daniel y Mariel Permarini y sus pequeñas hijas Isabella y Paloma (oriundos de Buenos Aires) recorrían el Circuito Chico en auto y a baja velocidad cuando fueron sorprendidos por un pequeño animal que se cruzó a su paso y se detuvo unos instantes.

Era el 2 de agosto y en el bosque todavía quedaban restos de la última gran nevada. El encuentro se produjo en el tramo que va de Villa Tacul a Lago Escondido, señalado por la bióloga Valeria Ojeda como “uno de los tramos más agrestes y con la masa boscosa mejor conservada del Circuito Chico”.

El punto señalado está a casi 30 kilómetros del centro de Bariloche y forma parte del parque Llao Llao, un área protegida de 1.226 hectáreas que tiene estatus de “inalterable e inalienable” y es considerada una reserva única de bosque silvestre.

Según el relato que reconstruyó la bióloga, los Permarini transitaban lentamente para apreciar el paisaje cuando se les cruzó delante un animal pequeño que les llamó la atención y al que encontraron “similar a una ardilla”. Se detuvieron y el gato huiña se quedó también inmóvil frente a ellos unos cuantos segundos, los suficientes para que tomaran varias fotos e incorporaran una experiencia que “nunca olvidarán”.

Luego de ese mágico instante el animal desapareció, internándose en el tupido matorral de caña coligüe seca, que predomina todavía en ese lugar luego de la floración masiva de la especie registrada en 2010.

Los turistas bonaerenses también siguieron su camino y poco después comunicaron el hallazgo a miembros del Laboratorio de Conservación en Patagonia, que reúne a investigadores del Conicet, la UNCo, Parques Nacionales, la UBA y la ong Aves Argentinas.

Las fotos tomadas por los Permarini permiten comprobar claramente los rasgos distintivos de la especie.

Especialmente una de ellas que muestra el patrón de rayas de la cara, una característica propia del gato huiña, que permite distinguirlo del gato montés.


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