El hambre ya toca de cerca a los chicos de escuelas céntricas de Roca

Lo que hasta no hace mucho tiempo parecía lejano, está comenzando a registrarse como un fenómeno generalizado. Escuelas céntricas de Roca advierten en mayor o menor medida los síntomas de la crisis que viven el país y la provincia. La 168, que tiene una cooperadora muy activa, ya detectó chicos que se desmayan o descomponen por problemas de alimentación.

Redacción

Por Redacción

ROCA (AR).- La escuela 168 de Roca comenzó el actual ciclo escolar con un crítico panorama social, muy diferente al de otros años, pero no distinto al que se vive en el resto de la ciudad y la provincia. El establecimiento que fue siempre considerado de clase media por su céntrica ubicación (Tucumán y Misiones) no había necesitado ningún refuerzo alimentario porque los niños que acudían no tenían graves problemas económicos.

Sin embargo este año el escenario fue distinto. Las maestras observaron los primeros síntomas de la pauperización de la clase media porque hay niños que se desmayan en el aula, se descomponen y no pueden concentrarse por hambre.

Consultas realizadas por este diario permitieron advertir que el escenario es idéntico en otros establecimientos de la ciudad, aunque con mayor gravedad en las escuelas de los barrios. Las ubicadas dentro del radio céntrico son las que el año pasado advertían el problema sólo en unos pocos alumnos, aunque en este ciclo el número creció muchísimo.

«Tuvimos que realizar una reunión de padres para que muchos se enteren de la realidad que están viviendo los niños de esta escuela y que sepan que hay muchos padres desocupados», explicó Liliana Mercuri, directora de la Escuela 168.

Con un minucioso trabajo de reconocimiento, las docentes detectaron a cien niños con necesidades de alimentación. La magnitud del problema los llevó a solicitar al Ministerio de Desarrollo Social la provisión de los insumos para ofrecer el desayuno y la merienda. El pedido fue realizado hace dos semanas, pero aún no recibieron la materia prima para brindarles un complemento a los niños. Una de la ventajas de esta escuela es que la cooperadora está muy organizada y ha juntado fondos para tratar de paliar de inmediato el hambre de los niños. Las tertulias que realizaron son una de las principales fuentes de ingreso para comprar harina para el pan, leche, té y arroz, entre otros alimentos.

Los mismos padres son los que hacen el pan para darles a los niños todos los días. Igualmente, las necesidades son cada vez mayores debido a los retrasos presupuestarios, algo que deja a la cooperadora sin posibilidad para cubrirlas.

Hace tiempo que el Consejo de Educación no aporta dinero para el teléfono, entonces la cooperadora aporta un crédito de veinte pesos que -con las necesidades de la escuela- es agotado rápidamente. «Sigo considerando que todas estas necesidades tienen que ser cubiertas por el Estado», enfatizó Mercuri.

Uno de los problemas que enfrentaron, debido a que antes no contaban con esta demanda de los alumnos, es la falta de personal para elaborar el desayuno y la merienda. Por esta razón, Mercuri acudió al Consejo Consultivo que maneja los planes jefes y jefas de hogar para solicitarles aporte de personal para realizar este trabajo.

«Inmediatamente al otro día me enviaron dos mujeres designadas, pero ahora tengo a las personas pero no tengo los elementos», manifestó la directora, quien protestó porque «el gobierno tendría que haber previsto que habría un gran aumento de la demanda, ahora me dicen que tengo que esperar pero no cuánto, sólo esperar. Hay que tener en cuenta que un chico que no come es un chico que no aprende». «Creo que la gente no supone que en esta escuela se tengan estas necesidades, pero hay que desmitificar, todos estamos inmersos en la crisis», concluyó la directora.

El panorama es similar al ya conocido en una escuela de Las Grutas o la de Colonia Fátima, donde los chicos tienen serias dificultades de aprendizaje por problemas de alimentación. En Valle Medio hasta los padres van a pedir comida.


ROCA (AR).- La escuela 168 de Roca comenzó el actual ciclo escolar con un crítico panorama social, muy diferente al de otros años, pero no distinto al que se vive en el resto de la ciudad y la provincia. El establecimiento que fue siempre considerado de clase media por su céntrica ubicación (Tucumán y Misiones) no había necesitado ningún refuerzo alimentario porque los niños que acudían no tenían graves problemas económicos.

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