El jefe de la Bonaerense fusilará al que torture

Lo prometió ayer, al asegurar que en las comisarías no se utiliza la picana. Dijo que los presos se lastiman entre ellos

Por Redacción

BUENOS AIRES (DyN)- Al efectivo que torture a un preso con picana «lo fusilo yo por la espalda», fue la tan expeditiva como temeraria «solución final» que aportó ayer el comisario Eduardo Martínez, jefe de la Policía Bonaerense, para terminar con los «excesos» que, según admitió, todavía comete su personal.

El superintendente de Coordinación de la Bonaerense, que fue cuestionado después de una investigación periodística según la cual en la época de la dictadura habría estado procesado, justamente, por infligir tormentos a detenidos, se consolidó así en la línea de «mano dura» lanzada por el Gobierno de Carlos Ruckauf, aunque en esta ocasión con un mensaje hacia el interior de la policía.

Martínez «juró» ayer, por radio Nacional, que en las comisarías bonaerenses no se utilizan «picanas» para extraer declaraciones a los presos, aunque admitió que a veces «hay exceso en el personal policial».

Y enseguida lanzó su ultimátum para los que apliquen tormentos: «Lo fusilo yo por la espalda al policía que llegue a hacer una cosa de esas».

Pero inmediatamente volvió a salir en defensa de sus subordinados, cuando afirmó que «me sobran los dedos de la mano para decir cuántas denuncias probadas ha habido» por apremios ilegales.

Semanas atrás, desde el ámbito judicial, incluida la Suprema Corte bonaerense y el Procurador General, Eduardo Matías de la Cruz, se reclamó a la policía provincial terminar con los excesos en las comisarías.

Anteriormente, un informe de la Justicia de San Isidro había denunciado que, por ejemplo, hubo un aumento de los tormentos a menores detenidos en comisarías. También la ex jueza de Menores y actual titular del consejo provincial de la Minoridad, Irma Lima, se había expresado en términos similares.

Después se sumaron magistrados de otros departamentos judiciales que coincidían en señalar que muchos detenidos llegaban a sus despachos con signos de haber sido golpeados y maltratados.

En este marco, cuando se le preguntó si podría jurar que no hay picanas en las comisarías bonaerenses, el comisario Martínez contestó: «No me jorobe con eso, no, ¿cómo me va a decir una cosa de esas? No sólo se lo juro, se lo recontra-aseguro. Lo fusilo yo por la espalda al policía que llegue a hacer una cosa de esas».

«No existe, es imposible con la mentalidad nuestra ahora. Somos tipos normales, somos gente que viene de la sociedad. Muchas veces venimos con pesadas herencias, cargando cosas viejas, pero se está intentando por todos los medios de reflotar una nueva policía», prosiguió.

Según Martínez, «muchas veces ocurre que la policía es denunciada, y otras veces, evidentemente, hay un exceso en el personal policial».

«Las denuncias van a seguir existiendo, es inevitable, porque el preso siempre va a denunciar al policía, es una norma. Lo primero que hace el abogado defensor es decirle «denunciá apremios», porque sabe que es un punto a favor», añadió.

«Me animo a decir que sobran los dedos de una mano para decir cuántas denuncias probadas ha habido, no digo probadas en el sentido de que se probó que el policía pegó, sino que se han registrado lesiones», señaló.

Contó el jefe policial que hubo detenidos que «se han quemado con cigarrillos, se han hecho golpear en los calabozos» por otros presos para sustentar su denuncia.

Polémica por la antiaérea

BUENOS AIRES (DyN)- El origen de las poderosas armas de guerra utilizadas en el frustrado asalto a un camión blindado en el barrio porteño de La Boca -y especialmente la ametralladora antiaérea- desató ayer una polémica entre el Ejército y la Policía Bonaerense.

El Ejército anunció que el armamento empleado en el intento de robo, entre el que figura una poderosa ametralladora antiaérea, «no forma parte de la dotación actual» de esa fuerza y sugirió que podría haber sido usada en el pasado por ex carapintadas y hasta por guerrilleros.

Pero el virtual jefe de la Policía Bonaerense, el comisario Eduardo Martínez, advirtió que el Ejército «va a tener que decirnos de dónde salió».

Fuentes del Ejército admitieron que algunas de las armas secuestradas tienen la inscripción de esa fuerza. Pero en ninguna -aseguraron- está identificada la Agrupación de Arsenales 601 de Boulogne, dependencia a la que pertenecía el militar detenido.


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