“El kirchnerismo buscó destruir el periodismo”

Nelson Castro dialogó con “Río Negro” antes de presentar su libro “Secreto de Estado” en Bariloche.

Redacción

Por Redacción

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Por Teresita Méndez

A horas de la presentación del libro “Secreto de Estado. La verdad sobre la salud de Cristina Fernández de Kirchner” prevista para este viernes a las 20.30 en el salón Bariloche Eventos y Convenciones, el médico y periodista Nelson Castro accedió al diálogo con “Río Negro”.

La reconstrucción del concepto de vida democrática y el rol a desempeñar por la justicia y el periodismo fueron algunos de los conceptos abordados. “Una de las búsquedas del kirchnerismo, y estuvo a punto de tener éxito, fue la destrucción del periodismo”, sostuvo.

Uno de los salones del Llao Llao Hotel & Resort fue el escenario. Ámbito que Castro ha frecuentado por múltiples convocatorias como presentador de conciertos para Semana Musical Llao Llao. “En diciembre hablé con Martín (Nijenshon) y está haciendo gestiones para volver”, anticipó.

“Secreto de Estado”, refiere, es un “libro periodístico que refleja lo que sucedió con la salud de la presidenta de la República en palabras de los médicos. Eso le otorga valor. Mucha gente cree que es un libro de opinión. Quien lo lea encontrará que hay información muy rigurosa”.

– Actualmente la sociedad manifiesta una marcada división.

– Esa división de la sociedad argentina está presente y es diferente a lo que es el pluralismo como tal. Obviamente son posiciones antagónicas, la herencia más pesada del kirchnerismo. La verdad es que democracia es uno y otro, un elemento en el que tenemos que trabajar para reconstruir ese concepto de vida democrática en la que lo que importa es la diferencia; la uniformidad no es democrática. La exigencia es que a través de la búsqueda de consenso se conviva respetando al otro porque nadie es dueño de la verdad absoluta y reconstruir eso va a ser difícil.

– Otra reconstrucción pendiente es la tarea del periodismo.

– Esa división caló en todos los estratos de la sociedad. Un elemento que me preocupa mucho, antes y ahora, es trabajar para hacer respetar la voz de todos. Sobre todo hoy, cuando va a haber que defender a muchos que no defendieron esa posición. Pero eso es lo que corresponde a los que tenemos una vocación democrática.

– ¿Existe la relación periodismo militante versus aquel que se opone a todo?

El periodismo siempre es crítico, eso está muy bien descripto en libros de ciencias políticas. Siempre tendrá una relación con el poder como contrapoder de muchos de sus vicios, lo que genera tensión y ese es nuestro trabajo. A veces da la idea de que somos opositores, somos críticos de los defectos del poder de todos los gobiernos.

El concepto de periodismo militante es un verdadero disparate, cumple una función propagandista que es diferente a tener ideología, lo que está perfectamente legitimado. Lo que no debe perder es el concepto de información. La idea del periodismo militante es un error, una distorsión conceptual muy grave.

Algo que buscó el kirchnerismo, y estuvo a punto de tener éxito, fue la destrucción del periodismo difundiendo la idea de que todos los periodistas somos mercenarios a sueldo de quien nos paga. A través de la difamación pretendió destruir al periodismo que es instrumento fundamental para la transparencia y decencia en las sociedades. No triunfó pero produjo mucho daño, lo hizo incluso a través de una red de medios kirchneristas que, como lo dijimos varios, el día que no estuvieran más en el poder no iban a existir más. Miremos lo que está pasando en la actualidad.

– ¿Cuál es la influencia de las redes sociales al respecto?

– Lamentablemente están tomadas por el anonimato que da pie a caer en la descalificación, el insulto y la desacreditación. Es una pena y no hay forma de de regularlo. Estoy a favor de la libertad de todos. Es una pena perder un instrumento tan importante de participación activa y directa de la sociedad que permite generar debates interesantes. Evidencian pertenencias a estructuras montadas, que tuvo el kirchnerismo y tiene el macrismo, para generar guerras de descalificaciones que no sirven para nada.

– ¿Cómo podría la actual gestión contrarrestar los efectos a los que alude?

– El Estado está afectado por la concepción de la política militante y su reconstrucción va a ser uno de los temas. Por supuesto, la resolución de los problemas económicos, un desafío. Con respecto a las normas de la institucionalidad soy crítico del macrismo. Durante este primer mes de gobierno (Mauricio) Macri demostró voluntad de hacer y que no es (Fernando) de la Rúa, imagen que quisieron imponer. Hay que exigirle al gobierno un accionar apegado a las normas de la legalidad y en ese aspecto debemos ser muy firmes, como el abuso de decretos de necesidad y urgencia. Eso forma parte de lo que es el periodismo real.

– Hablando de reconstrucción, ¿qué ocurre con la justicia?

– Ahí hay otro ejemplo. Macri cometió un error en la forma de proponer dos miembros de la Corte Suprema de Justicia. Propuso una metodología equivocada y por suerte se ha retractado, me parece importante haberlo marcado. Hay que recomponer la justicia. El daño ocasionado es grande. Los cambios eran necesarios, el problema es que con la reforma judicial el kirchnerismo quiso generar una justicia adepta, con jueces adictos. Hay un largo camino para tener la justicia independiente y eficaz que Argentina merece. Justicia lenta tampoco es justicia.

– ¿Cómo decidió el momento para presentar el libro?

– En varios aspectos el libro es único. Fue publicado con la presidenta en ejercicio del poder, no tuvo más condicionante que esperar el resultado de la primera vuelta para despojarlo de cualquier sospecha política. Existe todavía un núcleo kirchnerista muy fuerte, diría que aislado, porque en muchas de las banderas que enarbola no es acompañado por el peronismo. Esa división de sectores seguirá, no sé cuánto. Dependerá de cómo le vaya al gobierno. No creo que la disconformidad con Macri termine orientándose directamente hacia Cristina. En el peronismo hay una revolución interna, sectores que no acuerdan con esa conducción verticalista y fuerte tono autoritario. Y eso también se refleja en la sociedad.

– ¿En este sentido, influyen los problemas de salud a los que alude en el libro?

– Hay decisiones que ella deberá tomar junto con sus médicos. Dicho por los profesionales, las conductas evidencian psicopatologías, síndrome de Hubris, bipolaridad y narcisismo. Mediante estudios, fue detectada atrofia cerebral. Puede que algunas estén aminoradas por la reducción del estrés pero no sabemos porque ha salido de la esfera pública y ya pertenecen al ámbito privado.

Con respecto a sus expectativas para la presentación ante el auditorio local manifestó que “siempre hay alguna polémica, alguno que está enojado. Es un buen ejercicio el contacto con la gente, me gustan las preguntas. Es un ejercicio de comunicación, un ida y vuelta que enseña mucho”, concluyó. Las entradas pueden retirarse en Librería Cultura.

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