El municipio defendió su plan para el desarrollo estratégico del oeste
El trabajo resistido por los ambientalistas deberá ser aprobado por el Concejo Municipal en marzo del año próximo. El aspecto más controvertido tiene que ver con una nueva expansión urbanística.
El municipio defendió su plan para el desarrollo estratégico del oeste
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El trabajo para definir una nueva planificación urbana en el oeste del ejido -que incluye varias áreas de alta fragilidad ambiental- avanzó ya varias instancias y se traducirá en un proyecto de ordenanza que el Ejecutivo piensa debatir en audiencia pública y llevarlo al Concejo en marzo próximo.
Así lo informó ayer el secretario de Desarrollo Urbano, Pablo Bullaude, quien reivindicó el proceso participativo desplegado mediante cuatro “aulas” o talleres, que en su momento recibió cuestionamientos de algunos vecinos y grupos ambientalistas.
Bullaude dijo que el proceso realizado en el Oeste se inscribe en el replanteo general de la planificación estratégica de la ciudad, que seguirá en lo inmediato con el área Centro Sur y luego con el Este.
El Oeste está delimitado entre el arroyo Gutiérrez y las fronteras del ejido, al pie de la cordillera, entre Colonia Suiza y Llao Llao. La población actual del área ronda los 14 mil habitantes.
Según Bullaude, el esquema que surgió de las “aulas” define al Oeste como “un sector con identidad local, con un particular cuidado ambiental”, pero también con la capacidad y necesidad de “generar actividades turístico productivas” en una escala apropiada.
Desde hace 11 años la Carta Orgánica mantiene vedada la aprobación de cualquier nuevo loteo en el Oeste, a la espera de las definiciones sobre un nuevo planeamiento estratégico.
Cuando la gestión Gennuso inauguró el ciclo de consultas, hace ya un año, surgieron voces críticas que advirtieron sobre el riesgo de una nueva expansión urbanística, con el consiguiente impacto sobre el bosque.
En tren de desactivar el recelo de los ambientalistas, Bullaude y el subsecretario de Medio Ambiente, Claudio Romero, explicaron que la nueva subdivisión propuesta amplía las áreas protegidas e incluye otras como “rurales” en los faldeos de los cerros, es decir que no tendrán indicadores urbanísticos.
También le da un tratamiento especial a los loteos ya delimitados, que en algunos casos fueron categorizados como sitios “frágiles”, con estrictos límites para la construcción.
Señalaron que entre las áreas protegidas, las rurales y las “frágiles” está comprendido el 73% de la superficie total del Oeste, lo que representa el 22% de todo el ejido municipal.
El nuevo plan, que todavía está en elaboración, define los “potenciales de edificabilidad” para cada sector e introduce conceptos nuevos como las “villas” o centralidades, con mayor concentración residencial y de equipamiento. Uno de los objetivos apuntará a “bajar la densidad en áreas intermedias”.
Una de esas “microcentralidades” ya existente es la que se conformó en el kilómetro 12/13 de Bustillo y la idea es promover otras similares.
Entre otros “conceptos novedosos”, Bullaude mencionó el desarrollo a futuro de “condominios ecosustentables” con exigencias de uso de energías renovables, la incorporación de “bosques urbanos”, que tendrían un plan de manejo propio dentro de parcelas ya existentes (algo que debe ser coordinado con la legislación provincial de bosques nativos) y un papel más activo del Estado “en la recuperación del espacio público, mediante el uso de la plusvalía y mecanismos de participación”.
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