El Paseo de la Costa también atrajo a los equilibristas

Un grupo de jóvenes llevó una jornada de entrenamiento al río. Pertenecen a la Simple Asociación Slackline Neuquén y practican en distintos espacios públicos de la ciudad.



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Aprovecharon la oportunidad para recibir a los kayakistas que remaron diez días para reclamar contra la contaminación del Limay. (Foto: fotos: florencia salto )

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Waterline es una modalidad del deporte que tiene como característica hacerla sobre agua. (Foto: )

El Paseo de la Costa de Neuquén se convirtió, sobre todo durante el verano, en un lugar de encuentro y esparcimiento para todas las edades. No hace falta que el día esté lindo. Esta semana por caso, pese a las nubes y la sorpresiva lluvia, desde lejos se pudo ver una cinta de al menos 50 metros de largo cruzando parte del río Limay. Allí un grupo de jóvenes se reunió para practicar el famoso slackline o mejor dicho waterline.

Si bien los aventureros se animan a practicarlo en diferentes partes del Alto Valle es la primera vez que lo hicieron a través de uno de los brazos más anchos del río. “Hacerlo con el agua corriendo por debajo implica todo un desafío. El movimiento de la corriente hace que te marees y mirar hacia delante es importante para no caerte todo el tiempo”, afirmó Inés de 23 años.

Encontrar a los jóvenes practicando el equilibro sobre la cinta es algo que ya se ha convertido en una postal obligada si se está caminando por la ciudad. Sin embargo, en esta oportunidad colocar la cinta de 5 centímetros en una distancia poco frecuente fue todo un atractivo para los visitantes del paseo costero.

Además tuvo un punto emotivo. El grupo se reunió para acompañar la llegada de la travesía que emprendieron siete kayakistas, quienes con su hazaña buscaban mostrar cómo cambia la calidad del agua del Limay desde su naciente hasta la zona urbana.

La intriga por conocer la novedad del slackline significó que al día de hoy más de 100 jóvenes y adolescentes lo practiquen en diferentes partes de la capital . Pero hacerlo en el río se necesita un plus de adrenalina. Según Inés “el agua lo es todo, hoy fue un día en el que junto a los kayakistas quisimos demostrar lo importante que es para todos”.

En el país, la disciplina viene creciendo y en este verano parece que vive un pico de moda. El 13 y 14 de diciembre del año pasado atletas de todo el país desafiaron las alturas y el ingenio para demostrar todo su potencial a través de un torneo en el estadio Ruca Che, organizado por la Simple Asociación Slackline Neuquén que se fundó en 2014.

“El equilibrio es algo que adquirí con la práctica y la concentración. No fue una tarea fácil dominar y conquistar la quietud”, resume Inés.

Tal vez sea habitual en esta temporada encontrar a los equilibristas sobre las aguas del Limay. Sin embargo, reconocen, prefieren los horarios menos concurridos para encontrar más tranquilidad y que solo el ruido del agua los ayude a concentrarse.

En números

Datos

5 cm
de ancho tiene la cinta que atravesó un brazo del Limay cerca del balnerario Río Grande, en la capital neuquina.
50 m
de largo es el tramo que montaron para llevar a cabo las tareas. Solo 30 metros se utilizan para caminar.

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