El planeta K bajo la lupa



Más de medio centenar de libros. No menos de 470 monografías universitarias. Más 1.000 artículos. Aquí, algo de lo escrito y reflexionado sobre el planeta K. • “De acuerdo con estudios recientes, el perfil psicológico de Kirchner incluye una necesidad de controlar siempre, una toma de decisiones rápida y decisiva y una lucha constante contra quienes percibe como enemigos. Kirchner no delega la formulación de políticas, tomando todas las decisiones importantes él mismo. Kirchner sólo consulta con un grupo muy reducido de antiguos asesores, que son parte de un círculo muy cercano, principalmente debido a su lealtad, no a sus capacidades técnicas. Con frecuencia ni siquiera consulta o da advertencias a los más altos funcionarios del gobierno antes de hacer declaraciones políticas importantes en sus respectivas áreas de responsabilidad”. (Informe de la Embajada de Estados Unidos al Departamento de Estado, 2005) • “¿Cómo entrar en la residencia de Olivos? ¿Cómo decirle a la cima del poder que las cosas no van bien en la Argentina? ¿Cómo explicarles que no se juega a la guerra muy cerca de la cornisa? Esas preguntas se hacen muchos hombres del propio partido gobernante. Algunos son ministros relegados en las semanas recientes; otros gobernadores a los que la inflación les ha evaporado la esperanza de un superávit. Necesitan de los Kirchner hasta para pagar los salarios. En Olivos no se abren las puertas ni las ventanas. Dentro de la residencia de los presidentes se vive un clima de encierro. Doblar la apuesta; ésa es la única indicación que sale de allí”. (Joaquín Morales Solá en “La Nación”, 23 de abril del 2008) • “La asociación necesaria entre peronismo y violencia funciona para que cualquier gesto intemperante de un funcionario o partidario de este gobierno adquiera significación especial. Puesto que los peronistas son violentos, la opinión pública está dispuesta a creer que el actual secretario de Comercio reparte por doquier tanto amenazas verbales como agresiones físicas. Y esa actitud del funcionario, muestra de un estilo autoritario de gestión, pasa a ser más importante que el conflicto de intereses que se expresa en su intento de impedir el alza del precio de la carne. Y si un dirigente social kirchnerista golpea a otro manifestante de signo contrario, es obvio que esto tiene una significación distinta que si este último hubiera sido el agresor. Porque el halo de violencia que rodea a los peronistas potencia ese gesto agresivo, obliga a pensar que es sólo uno entre los muchos hechos violentos, seguramente más graves, que el mismo personaje cometió o habrá de cometer”. (Eduardo Jozami en “Dilemas del peronismo. Ideología, historia política y kirchnerismo”)


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