“El poder mundial hoy pasa por controlar las tecnologías de la nueva Revolución Industrial ”



Para el analista internacional Jorge Castro, la guerra comercial entre EE. UU. y China no es más que el reflejo de una disputa de fondo por el poder mundial en la era de la digitalización de la economía.

Jorge Castro, analista internacional, ha estudiado los alcances del surgimiento de China.

Jorge Castro, presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico (IPE) y autor del libro “El desarrollismo del siglo XXI”, destacó que aunque EE. UU. logró en la gestión de Donald Trump recuperar el liderazgo económico y político global perdido en la crisis del 2008 China ha alcanzado e incluso superado a los norteamericanos en varios aspectos. A su juicio, la interdependencia de la economía hoy hace que el conflicto se exprese en una mezcla de “competencia y cooperación” que difícilmente se traslade al plano bélico.

Pregunta- el conflicto entre China y EE. UU. parece tener varias facetas: geopolítica, comercial y ahora tecnológica. ¿Cuál es su visión?

Respuesta- es fundamentalmente una disputa de orden tecnológico, lo comercial es accesorio y, en el fondo, irrelevante. Lo que están discutiendo Estados Unidos y la República Popular China es el dominio de la tecnología de avanzada de la nueva revolución Industrial encabezada por la denominada Inteligencia Artificial (AI). La situación se presenta hoy en estos términos: Estados Unidos ha aumentado sus aranceles a las importaciones chinas de 10 a 25% sobre un universo total de importaciones chinas de u$s 200.000 millones. La República Popular ha replicado elevando sus aranceles llevándolas igualmente de 10 a 25% por un monto cercano a los u$s 60.000 millones. Entre las dos superpotencias ha comenzado un camino de negociación que recién ha contado del lado chino a partir del primero de junio, este fin de semana. Está también prevista una entrevista personal entre Donald Trump y Xi Jingping en la próxima reunión del G20 en Osaka, Japón.

P-¿Qué expectativa hay de que se llegue a un acuerdo en este encuentro?

R-Mire, el acuerdo está cerca en lo esencial. El tema es que China ha levantado un tema que considera irrenunciable en el texto: se niega a aceptar que EE. UU. figure como garante de las obligaciones a las que se compromete China. Y sostiene que las principales demandas estadounidenses ya fueron otorgadas con la ley de inversiones extranjeras sancionada por su Asamblea popular en marzo pasado. Esta ley toma en cuenta la protección de los derechos de propiedad intelectual de las transnacionales estadounidenses, entre otros reclamos.

P-Muchos analistas identifican esta puja tecnológica como parte del cambio en el sistema de poder internacional, entre una potencia emergente como China y una declinante, que sería EE. UU. ¿Coincide?

“China, en Inteligencia Artifical (AI), hoy disputa la primacía solo con EE. UU. Y en algunos aspectos está adelante: es la economía más digitalizada. Pero hoy EE. UU. es un poder mundial de mayor significado que China en lo político, en lo económico y lo militar.”

Jorge Castro

R-No. El dato fundamental de los últimos años es el crecimiento excepcional que ha experimentado la economía estadounidense, el año pasado fue a una tasa promedio de un 3%, que mejoró a un 3,2% en el primer trimestre de este año. Estados Unidos ha recuperado el liderazgo mundial que había perdido en el 2008, cuando ocurrió la crisis financiera internacional por la caída de Lehman Brothers. En este sentido, el punto fundamental del acuerdo es el reconocimiento explícito de la República Popular de este liderazgo mundial estadounidense.

P-Para nuestra región, ¿cuáles serían los efectos de un acuerdo o recrudecimiento del conflicto?

R-Entre las dos superpotencias tienen un PBI sumado de 37 billones de dólares, la mitad del PBI mundial. Lo que ellos decidan lo va a seguir el mundo. De modo que la posición de los países de la región, Brasil y Argentina en primer lugar, está subordinada a los acontecimientos en desarrollo, de las negociaciones. Por ahora hay una enorme incertidumbre, sobre todo en los mercados bursátiles , por la profundización del conflicto en los últimos meses. Pero el impacto sobre la economía real es prácticamente inexistente, todavía.

P-En esta puja de poder internacional, ¿Argentina y América Latina son escenario de algún tipo de acciones?

R-El conflicto entre EE. UU. y China por el dominio de las tecnologías de la nueva revolución industrial se da en un contexto de una sociedad global absolutamente integrada. No hay posibilidad alguna de que este conflicto erróneamente llamado comercial escale a uno de tipo bélico. Lo que está en juego es el dominio del poder en el mundo, que hoy pasa por controlar las tecnologías como el 5G o la inteligencia artificial, la biotecnología, etc.

P-¿Y en esta puja quién está mejor posicionado hoy?

R-No tengo dudas de que EE. UU. ha recuperado el liderazgo global de la mano de Trump. Esta es la premisa básica del acuerdo que se negocia hoy.

P-¿Y cómo está China en esta puja tecnológica? Tradicionalmente se la ve como mera replicadora de tecnologías ajenas a bajo costo…

R-Eso es algo del pasado. Ahora China en materia de inteligencia artificial disputa la primacía solo con Estados Unidos. Y está delante en lo que se refiere a las aplicaciones de la AI a su economía, que es la más digitalizada del mundo que tiene base a más de 800 millones de usuarios de internet, casi el triple de la población norteamericana. Su debilidad es que hoy EE. UU. es un poder mundial de mayor significado que China, tanto en lo político como en lo económico y militar. En la reunión del G20 en diciembre del año pasado en Buenos Aires lo que establecieron fue un marco de cooperación y negociación permanente. Eso es importante.

P-¿Qué cambió entre los gobiernos de Barack Obama y Donald Trump?

R-La diferencia es que con Trump EE. UU. vive hoy un boom de inversiones y un crecimiento extraordinarios, lo que le ha permitido recuperar liderazgo global y, sobre esta base, establecer una negociación de una relación que es al mismo tiempo de cooperación y competencia con China.


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“El poder mundial hoy pasa por controlar las tecnologías de la nueva Revolución Industrial ”