El recuerdo de Silvia Roggetti quedó grabado en la escuela 197

Ayer se realizó un emotivo acto en ese colegio donde la profesora de educación física sufrió un accidente que le costó la vida. Concurrieron familiares de la docente fallecida. Los maestros, padres y alumnos la recordaron con profundo sentimiento. Reclamo de justicia.

NEUQUEN (AN) – «Silvia, no te fuiste porque sos como la música, si hasta parece que Silvio (Rodriguez) canta para vos», dijo con voz quebrada Luis Bobadilla, el novio de la docente recientemente fallecida, mientras repasaba el desórden de su departamento y la soledad de «este Neuquén sin vos».

Abajo, en la canchita donde Silvia daba clase, las lágrimas nublaban los ojos de la madre, de los chicos que fueron sus alumnos, de los compañeros de trabajo de su novia, de los padres de alumnos y de los vecinos que se acercaron conmovidos por el acto.

Bajo un pálido sol de junio que adelantó el invierno, padres, chicos, docentes y directivos se juntaron en la tarde de ayer para ponerle el nombre de Silvia Roggetti a la escuela donde la docente daba clases, en pleno barrio Vila Ceferino.

Entre lágrimas y risas, pero sin olvidar la bronca contra las autoridades que no les dan respuesta a los muchos interrogantes que planteó la absurda muerte de la docente, colgaron una pancarta con el nombre de la joven en el alambrado perimetral del colegio.

Se reunieron en el playón que hay frente a la escuela 197 donde Silvia realizaba sus actividades con los chicos. Todos lucieron junto a su corazón el distintivo con la cara sonriente de la docente y el expresivo reclamo de justicia.

Como un acto escolar, esos que en la escuela no se podían hacer porque no había un salón de usos múltiples, leyeron cartas de los alumnos, poesías de los maestros y por supuesto sonó la música de Silvia, la que la acompañó hasta el último de sus días.

Llegaron mensajes de distintos lugares para recordar a Silvia. Sus compañeras del gremio docente de Santa Fe eligieron a Bertolt Brecht: «Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay hombres que luchan un año y son mejores; hay hombres que luchan muchos años y son muy buenos, pero hay otros que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles».

Los padres, hermanos y su novio agradecieron a los chicos de la 197 la idea de ponerle el nombre de Silvia a la escuela, pero pusieron dos condiciones. La primera arrancó algunas risas: que no utilicen su segundo nombre, porque no le gustaba. La segunda: que respeten su lucha contra la ley federal de educación y que «si alguna vez, pese a las luchas y las marchas, esta escuela se convierte en una EGB, le retiren su nombre porque ella así lo hubiera querido».

Al cierre del acto todos firmaron una acta dejando constancia de el nombre que querían para su escuela. Los aplausos y el grito unido de unas doscientas gargantas inundó el barrio con un «Silvia Roggetti, presente», que hasta hizo olvidar el frío que aumentaba el esconderse el sol.


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